Ahorro voluntario en el SAR: trayectoria, barreras y agenda regulatoria
Diagnóstico del ahorro voluntario en el Sistema de Ahorro para el Retiro: penetración, marco fiscal, canales digitales y los retos para complementar las pensiones obligatorias.
Contexto
El Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) administra recursos cercanos a 8.3 billones de pesos, equivalentes a alrededor de una cuarta parte del producto interno bruto, según información de CONSAR. La masa de activos lo coloca como uno de los principales inversionistas institucionales de la economía mexicana. Pese a esa magnitud, las aportaciones obligatorias resultan insuficientes para asegurar tasas de reemplazo adecuadas: el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) ha documentado que las pensiones derivadas de cuentas individuales, sin ahorro adicional, se ubicarían por debajo del 30% del último salario, mientras que la edición 2023 de Pensions at a Glance de la OCDE estima una tasa de reemplazo bruta promedio cercana a 55% para México, todavía lejos del referente de 70% recomendado por ese organismo.
En ese contexto, el ahorro voluntario opera como el principal mecanismo a disposición del trabajador para cerrar la brecha entre la pensión proyectada y el ingreso necesario para sostener el nivel de vida en el retiro. La reforma de 2020 incrementará gradualmente la aportación obligatoria del 6.5% al 15% del salario base de cotización hacia 2030, pero los efectos se materializarán a lo largo de varias décadas. Para los trabajadores con menos años cotizando bajo el nuevo régimen, las aportaciones adicionales seguirán siendo decisivas.
Trayectoria reciente del ahorro voluntario
De acuerdo con cifras de CONSAR, el saldo de ahorro voluntario en las AFORES cerró 2025 en 225,616 millones de pesos, frente a 173,341 millones registrados en diciembre de 2024. La variación de 30.1% en doce meses representa el incremento anual más alto del componente voluntario en la historia reciente del sistema.
| Concepto | Cifra | Fuente |
|---|---|---|
| Activos totales del SAR | ~8.3 billones de pesos | CONSAR, 2025 |
| Ahorro voluntario, dic. 2024 | 173,341 millones de pesos | CONSAR |
| Ahorro voluntario, dic. 2025 | 225,616 millones de pesos | CONSAR |
| Variación anual | +30.1% | Cálculo sobre cifras CONSAR |
| Participación en activos totales | ~2.7% | Cálculo sobre cifras CONSAR |
A pesar de la dinámica positiva, el ahorro voluntario apenas equivale al 2.7% de los recursos administrados por las AFORES. La proporción se ha mantenido en niveles de un dígito durante toda la vida del sistema, lo que confirma que el carácter complementario del componente voluntario sigue siendo más una posibilidad legal que una práctica generalizada entre los trabajadores afiliados.
Penetración entre los trabajadores
El estudio Ahorro para el Retiro 2025, elaborado por México, ¿cómo vamos? con base en la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024 del INEGI, ofrece la fotografía más reciente sobre la base de aportantes. La proporción de personas con cuenta de retiro que realiza aportaciones voluntarias pasó de 3.4% en 2015 a 3.9% en 2018, 5.7% en 2021 y 7.9% en 2024.
| Año (ENIF) | % de personas con cuenta que aportan voluntariamente |
|---|---|
| 2015 | 3.4% |
| 2018 | 3.9% |
| 2021 | 5.7% |
| 2024 | 7.9% |
El aumento de 2.2 puntos porcentuales entre 2021 y 2024 supera la suma de los avances registrados entre 2015 y 2021, y es consistente con la aceleración del saldo agregado reportado por CONSAR. Sin embargo, más de nueve de cada diez titulares de cuenta no destinan recursos adicionales a su ahorro para el retiro.
A esa baja penetración se suma una restricción todavía más amplia. El mismo estudio reporta que solo 42.2% de la población de entre 18 y 70 años cuenta con un instrumento formal de ahorro para el retiro, con una brecha de 17.2 puntos porcentuales entre hombres (51.4%) y mujeres (34.2%). En consecuencia, la promoción del ahorro voluntario opera sobre una base de cotizantes ya restringida por la informalidad y la desigualdad de acceso al sistema.
Tipologías y régimen fiscal
La Ley de los Sistemas de Ahorro para el Retiro y las disposiciones de CONSAR distinguen varios tipos de aportación voluntaria, con reglas distintas de retiro y tratamiento fiscal:
- Aportaciones voluntarias con perspectiva de corto, mediano o largo plazo. Permiten al trabajador definir el horizonte de inversión y, en consecuencia, las ventanas de retiro. Las de corto plazo admiten disposición frecuente; las de largo plazo exigen al menos cinco años de permanencia para conservar el beneficio fiscal asociado.
- Aportaciones complementarias de retiro. Solo pueden retirarse al cumplirse las condiciones para una pensión o, bajo reglas específicas, transcurridos al menos cinco años desde el depósito. Es la modalidad concebida para integrarse plenamente al ahorro pensionario.
- Ahorro solidario. Disponible exclusivamente para trabajadores afiliados al ISSSTE; el Estado iguala una parte de la aportación del trabajador hasta cierto tope.
El tratamiento fiscal sigue dos vías. Por una parte, el artículo 151 de la Ley del Impuesto sobre la Renta permite deducir de la declaración anual las aportaciones voluntarias destinadas al retiro hasta por el menor de dos límites: 10% del ingreso anual acumulable o el equivalente a cinco veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA) anual. Para 2025, con una UMA anualizada de 41,273.52 pesos, ese segundo tope ascendió a 206,367.60 pesos. Por otra parte, según información del SAT, esta deducción se contabiliza fuera del límite global de deducciones personales, por lo que no compite con gastos médicos, colegiaturas u otros conceptos. El comprobante fiscal digital correspondiente debe emitirse con la clave de uso D06, identificada como “Aportaciones voluntarias al SAR”.
La permanencia es condición central del beneficio. Si los recursos se retiran antes de cinco años o sin cumplir los supuestos legales, el trabajador debe reincorporar al ingreso acumulable los montos previamente deducidos, lo que en la práctica reduce el incentivo para perfiles con horizontes de planeación cortos.
Canales y diversificación de la oferta
CONSAR ha buscado ampliar los puntos de contacto entre el trabajador y su cuenta individual. La autoridad ha reportado convenios con redes comerciales —tiendas de conveniencia y cadenas minoristas— que en conjunto suman más de 17,000 establecimientos en los que es posible depositar al ahorro voluntario desde 50 pesos, sin comisiones, presentando únicamente la Clave Única de Registro de Población (CURP). A ello se añaden los canales digitales operados por las propias administradoras, las domiciliaciones a través del portal e-SAR, las deducciones por nómina pactadas con el patrón y el uso de mecanismos de pago como SPEI, CoDi y Dimo desde la banca móvil.
El esquema “Millas para el Retiro”, impulsado conjuntamente por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y CONSAR, opera como una red comercial avalada que canaliza un porcentaje del consumo con tarjeta de crédito o débito hacia la cuenta AFORE del usuario. Su lógica busca reducir la fricción de la decisión de aportar al asociar el ahorro a operaciones cotidianas. La oferta se complementa con la aplicación AforeMóvil de CONSAR, que permite registrar la cuenta, consultar saldos y disparar aportaciones recurrentes desde el teléfono.
La multiplicación de canales atiende una crítica histórica al sistema: el costo no monetario de aportar —tiempo, traslados, fricción documental— ha sido tradicionalmente alto en relación con los montos típicos del trabajador promedio, lo que castiga particularmente a quienes laboran en la informalidad o en zonas con baja densidad bancaria.
Barreras estructurales
Pese a la aceleración reciente, persisten obstáculos que difícilmente se resolverán solo por la vía de la oferta. Tres dimensiones destacan en el diagnóstico del CIEP, México, ¿cómo vamos? y AMAFORE:
- Restricción de ingreso. Una proporción mayoritaria de la población económicamente activa percibe ingresos cercanos al salario mínimo, sin margen para destinar recursos adicionales al retiro. La encuesta del INEGI muestra que los hogares de menores ingresos privilegian liquidez frente a horizontes de largo plazo.
- Informalidad y cobertura. Solo poco más de cuatro de cada diez personas en edad laboral cuenta con instrumento formal de ahorro para el retiro. En ausencia de afiliación al IMSS o al ISSSTE, el ahorro voluntario es la única vía contributiva disponible, pero opera sin la mecánica de descuento automático en nómina que sostiene al sistema obligatorio.
- Educación financiera y confianza. La baja comprensión de conceptos como tasa de reemplazo, comisión sobre saldo o rendimiento real limita la disposición a destinar recursos a un instrumento de muy largo plazo. La desconfianza hacia las instituciones financieras, documentada de manera consistente en la ENIF, agrava la barrera psicológica al ahorro pensionario.
A estas barreras se añade una asimetría de género visible tanto en cobertura como en saldo: las trayectorias laborales más cortas o intermitentes y la mayor presencia femenina en la informalidad reducen el acervo acumulado y el flujo disponible para aportaciones adicionales.
Agenda regulatoria 2025-2030
La Política Nacional de Inclusión Financiera (PNIF) 2025-2030, presentada por el Consejo Nacional de Inclusión Financiera (CONAIF) e integrada por la SHCP, el Banco de México, la CNBV, la CONSAR y la CONDUSEF, situó al ahorro voluntario para el retiro como un eje explícito de política pública. El instrumento incorpora por primera vez una perspectiva de género transversal y prioriza tres frentes de actuación con efecto sobre el SAR:
- Ampliación de los mecanismos digitales de aportación, con énfasis en personas sin afiliación al IMSS o al ISSSTE.
- Promoción dirigida a trabajadoras y trabajadores del sector agropecuario, históricamente subatendidos por la red de ventanillas tradicional.
- Fortalecimiento de los esquemas de educación financiera vinculados al ciclo de vida laboral.
CONSAR ha señalado, en comunicaciones públicas durante 2026, que el énfasis institucional se mantiene en hacer visible la tasa de reemplazo individual como herramienta de toma de decisiones, bajo la premisa de que la consciencia explícita sobre la pensión proyectada incentiva el ahorro adicional. Por su parte, AMAFORE ha planteado a la autoridad fiscal la conveniencia de revisar los topes de deducibilidad y la mecánica de permanencia, con el argumento de que los incentivos vigentes desde 2014 no se han actualizado al ritmo del crecimiento del ingreso ni al perfil de los nuevos cotizantes.
Conclusiones
- El ahorro voluntario crece con velocidad inédita pero desde una base baja. El saldo aumentó 30.1% en 2025, aunque sigue representando alrededor de 2.7% de los activos totales del SAR.
- La penetración entre titulares de cuenta es marginal. Solo 7.9% de las personas con cuenta realiza aportaciones voluntarias y el 42.2% de la población en edad laboral carece de cuenta formal.
- El régimen fiscal es generoso pero subutilizado. El tope de deducción equivale a 5 UMA anuales (206,367.60 pesos en 2025) y opera fuera del límite global de deducciones personales, beneficio mal conocido entre los contribuyentes elegibles.
- La diversificación de canales reduce fricción, no incentivos. La red de tiendas, AforeMóvil, Millas para el Retiro y la domiciliación amplían el acceso, pero las decisiones siguen condicionadas por restricciones de ingreso y educación financiera.
- La PNIF 2025-2030 institucionaliza al ahorro voluntario como eje de política. Su éxito dependerá de la coordinación entre CONSAR, SHCP y CNBV para llegar a poblaciones informales y mujeres con esquemas adaptados a sus trayectorias laborales.
La información estadística citada se actualiza periódicamente en los portales públicos de CONSAR, INEGI y la CNBV, donde el lector puede dar seguimiento a la evolución mensual del componente voluntario y a los avances de la política pública en la materia.