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Comercio exterior de abril 2026: récord exportador y la antesala de la revisión del T-MEC

México registró exportaciones por 72,042 millones de dólares en abril de 2026, un máximo histórico, en el arranque de la revisión formal del T-MEC.

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El INEGI publicó el 26 de mayo de 2026 las cifras oportunas de la Balanza Comercial de Mercancías de México correspondientes a abril. El reporte arrojó un superávit de 4,520 millones de dólares, sustentado en un valor de exportaciones de 72,042 millones de dólares —el nivel más alto desde que el instituto lleva el registro mensual— y en importaciones por 67,522 millones de dólares, también un máximo histórico. La lectura tiene un componente coyuntural y otro estructural: por un lado refuerza el papel del comercio exterior como amortiguador frente a la desaceleración interna; por otro pone sobre la mesa, en vísperas de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el grado de concentración del intercambio mexicano en un solo destino.

El cierre coincide con el arranque formal de las conversaciones para la revisión del tratado, cuyo plazo legal vence el 1 de julio de 2026. La Secretaría de Economía confirmó tres rondas iniciales: la primera durante la última semana de mayo en la Ciudad de México, la segunda los días 16 y 17 de junio en Washington y la tercera en territorio mexicano durante la semana del 20 de julio. Sobre esa mesa cohabitan los aranceles vigentes bajo la Sección 232 estadounidense, las reglas de origen del sector automotriz y la discusión sobre contenido regional, en un entorno marcado por la contracción trimestral del PIB que el propio INEGI reportó pocos días antes.

El presente análisis revisa el dato de abril bajo cinco dimensiones: la magnitud y composición del flujo comercial, el contraste con marzo y con el acumulado de 2025, la concentración de las exportaciones en Estados Unidos, los aranceles que pesan sobre la relación bilateral y la asignatura pendiente de la diversificación geográfica.

El cierre de abril: el mayor monto de exportaciones registrado

El crecimiento anual de las exportaciones en abril fue de 32.6 por ciento, según el comunicado de prensa de INEGI. El motor del avance fueron las exportaciones no petroleras, que se expandieron 33.5 por ciento, y dentro de ellas las manufactureras, con un alza anual de 34.0 por ciento y un valor de 65,687 millones de dólares. El segmento extractivo —no petrolero— creció 71 por ciento anual, en buena medida por el desempeño de minerales metálicos. Las importaciones, por su parte, sumaron 67,522 millones de dólares y crecieron 24.1 por ciento respecto al mismo mes de 2025.

ConceptoAbril 2026 (mdd)Variación anual
Exportaciones totales72,042+32.6%
Exportaciones manufactureras65,687+34.0%
Importaciones totales67,522+24.1%
Saldo de la balanza+4,520n.a.

Fuente: INEGI, Información Oportuna sobre la Balanza Comercial de Mercancías de México, 26 de mayo de 2026.

La descomposición petrolera y no petrolera ayuda a interpretar el saldo. La balanza no petrolera pasó de un superávit de 4,735 millones de dólares en marzo a uno de 5,952 millones en abril, mientras el déficit petrolero se amplió ligeramente de 2,550 a 2,601 millones. Esa configuración —superávit manufacturero amplio compensado parcialmente por un déficit petrolero persistente— es la que define la posición externa mexicana desde hace varios años y se acentuó durante el primer trimestre, cuando la balanza petrolera acumuló un déficit de 6,611 millones de dólares y la no petrolera un superávit de 5,599 millones.

El contraste con marzo y el efecto de calendario

Los 4,520 millones de dólares de superávit son inferiores a los 5,932 millones reportados en marzo, dato que algunos análisis han leído como una pérdida de impulso. Sin embargo, la comparación interanual sugiere lo contrario: el crecimiento de 32.6 por ciento en las exportaciones de abril rompió la tendencia de moderación observada en los meses previos y se ubicó por encima del promedio del cuatrimestre. Una parte del salto tiene origen en un efecto base —abril de 2025 fue un mes débil para las ventas externas, particularmente en el sector automotriz— y otra en un repunte genuino del componente manufacturero asociado a pedidos adelantados desde Estados Unidos.

La trayectoria del cuatrimestre: del déficit al superávit

El cambio más relevante en términos analíticos es el del acumulado enero-abril. La balanza comercial registró un superávit de 3,508 millones de dólares, frente al déficit de 314 millones en el mismo periodo de 2025. Las exportaciones acumuladas sumaron 247,628 millones de dólares, con un avance anual de 21.8 por ciento. Es la primera vez desde 2022 que el primer cuatrimestre cierra con superávit.

La inflexión obedece, en parte, al fortalecimiento del peso —que abarata las importaciones medidas en moneda local pero también reduce el valor de las compras externas en dólares—, a la moderación del precio internacional del petróleo crudo y a la dinámica de las manufacturas asociadas a la cadena norteamericana. Conviene, no obstante, contextualizar la cifra dentro del ciclo: el INEGI revisó a la baja el crecimiento del PIB del primer trimestre de 2026, que se contrajo 0.6 por ciento respecto al cuarto de 2025 y avanzó apenas 0.4 por ciento a tasa anual. En esa lectura, el sector externo aparece como la fuente principal de tracción mientras la demanda interna pierde dinamismo. El Indicador Global de la Actividad Económica para marzo de 2026 confirmó el patrón, con un crecimiento anual de 1.4 por ciento impulsado por las actividades terciarias (+2.8 por ciento) y primarias (+2.2 por ciento), y una caída de 1.3 por ciento en el sector secundario.

La concentración en Estados Unidos

La nota dominante del intercambio comercial sigue siendo la dependencia del mercado estadounidense. De acuerdo con los datos del propio INEGI difundidos por la prensa especializada, 83.6 por ciento del valor exportado en abril tuvo como destino a Estados Unidos. El registro de enero había sido similar: 82.3 por ciento, una cifra que marcó un máximo histórico para el primer mes del año. Esa lectura ratifica el carácter prácticamente bilateral del comercio mexicano, una característica que se ha intensificado durante la última década pese al despliegue de catorce tratados comerciales con más de cincuenta socios.

La concentración tiene dos lecturas. La primera es operativa: la integración productiva con Estados Unidos —especialmente en automotriz, electrónica y electrodomésticos— permite que las exportaciones reaccionen rápido a movimientos del ciclo industrial estadounidense y al ajuste de inventarios en cadenas just-in-time. La segunda es estructural: un choque arancelario o una contracción del consumidor norteamericano se traduce, casi sin filtros, en una desaceleración de la actividad manufacturera mexicana. El cierre de 2025, con un crecimiento del PIB de 0.8 por ciento y una caída del sector secundario de 1.1 por ciento, ofreció una muestra de esa vulnerabilidad.

El frente arancelario: Sección 232 y su impacto sectorial

La discusión sobre concentración no puede separarse del régimen arancelario en vigor. Desde marzo de 2025, Estados Unidos aplica un arancel a las importaciones de acero y aluminio mexicano bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962. La medida, inicialmente fijada en 25 por ciento, escaló durante 2025 hasta una estructura del 50 por ciento sobre el valor de productos primarios y 25 por ciento sobre derivados, con eliminación de las exenciones que México había negociado en años previos. El gravamen se aplica con independencia del cumplimiento de las reglas del T-MEC.

El efecto sobre los flujos sectoriales ha sido marcado. Las exportaciones mexicanas de fundición, hierro y acero hacia Estados Unidos cayeron 24 por ciento en 2025 frente a 2024, según el monitoreo de información oficial difundido por la prensa especializada. En el primer bimestre de 2026, la caída se profundizó hasta 54 por ciento en productos de acero y 16 por ciento en manufacturas asociadas. El sector de material de transporte, que incluye vehículos ligeros y autopartes, retrocedió 7 por ciento en 2025 y 17 por ciento en el primer bimestre de 2026.

Automotriz: tres meses de caídas y una recuperación parcial

El dato más comentado por la industria fue la recuperación parcial de las exportaciones automotrices en abril. Tras tres meses consecutivos de retrocesos anuales, las ventas externas del sector hacia Estados Unidos crecieron 5.8 por ciento a tasa anual. En unidades, México exportó 286,317 vehículos ligeros, un avance de 11.43 por ciento respecto a abril de 2025 conforme al Registro Administrativo de la Industria Automotriz de Vehículos Ligeros del INEGI. El rebote, sin embargo, no compensa la trayectoria acumulada del año y mantiene a las exportaciones automotrices en niveles inferiores a los del primer cuatrimestre de 2025 medidos en dólares.

La revisión del T-MEC: calendario y temario

El intercambio comercial registrado en abril coexiste con un proceso institucional cuyo desenlace condicionará la trayectoria del próximo lustro. La cláusula de revisión del T-MEC obliga a que los tres países definan, antes del 1 de julio de 2026, si extienden la vigencia del tratado por dieciséis años adicionales, si lo modifican o si abren la puerta a su sustitución. La Secretaría de Economía y la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos acordaron tres rondas iniciales —la última semana de mayo en la Ciudad de México, los días 16 y 17 de junio en Washington y la semana del 20 de julio en territorio mexicano—. Canadá, según la información difundida, no participa en la primera etapa.

Cuatro asuntos dominan el temario. El primero es la reducción o eliminación de los aranceles de la Sección 232 sobre acero, aluminio y derivados, prioridad explícita del gobierno mexicano. El segundo es la actualización de las reglas de origen del sector automotriz: el T-MEC vigente exige 75 por ciento de valor de contenido regional en vehículos ligeros y autopartes esenciales, además de 70 por ciento de acero y aluminio fundido y vaciado en la región. La hipótesis manejada en distintos análisis sectoriales es que la administración estadounidense buscará elevar ambos umbrales y endurecer los controles sobre componentes asiáticos integrados a la cadena norteamericana. El tercer asunto es el contenido de valor laboral, vinculado al Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida y al avance del salario en la industria automotriz mexicana. El cuarto, los minerales estratégicos y las cadenas de movilidad eléctrica.

Un dato técnico que ha ganado relevancia en el debate es el ritmo de cumplimiento de las reglas de origen del T-MEC. De acuerdo con información publicada por la prensa especializada, el porcentaje de exportaciones mexicanas a Estados Unidos que acreditó cumplir con dichas reglas pasó de 48.6 por ciento en febrero de 2025 a 75.1 por ciento en diciembre de 2025. Ese ajuste —resultado de la presión arancelaria sobre flujos que antes operaban bajo el régimen general— ha permitido que la mayoría de las exportaciones cruce sin aranceles adicionales, aunque concentró costos administrativos y de cumplimiento en las empresas exportadoras.

La asignatura de la diversificación

El reverso del récord exportador es la lentitud de la diversificación geográfica. Durante 2025, las exportaciones totales sumaron alrededor de 664 mil millones de dólares y crecieron 7.6 por ciento. En el desglose por destino, las ventas a Canadá avanzaron 17.3 por ciento, a Asia 9.1 por ciento y a Estados Unidos 7.7 por ciento. Pese al mayor dinamismo relativo de los destinos no estadounidenses, el peso absoluto del mercado del norte limita la transformación de la estructura comercial: una expansión de Canadá del 17 por ciento sobre una base reducida no compensa, en términos de monto, la inercia del flujo hacia Estados Unidos.

En la dimensión institucional, el Acuerdo Global modernizado entre México y la Unión Europea —que la administración mexicana ha priorizado como contrapeso— mantiene a la UE como tercer socio comercial y segundo inversionista extranjero, con un intercambio bilateral superior a 86 mil millones de euros anuales según cifras recopiladas por la prensa especializada. La penetración de exportaciones mexicanas en ese mercado, sin embargo, no se ha movido en proporción al peso de la inversión, lo que sugiere que la diversificación efectiva exige no solo cobertura arancelaria sino también capacidad logística, certificaciones y presencia comercial.

DestinoCrecimiento anual de exportaciones, 2025
Canadá+17.3%
Asia+9.1%
Estados Unidos+7.7%
Total+7.6%

Fuente: INEGI; recopilación de prensa especializada con base en cifras oficiales.

Conclusiones

  1. El dato de abril marcó un máximo histórico: 72,042 millones de dólares de exportaciones y un superávit de 4,520 millones de dólares, con un avance anual del 32.6 por ciento sostenido por las manufacturas y por un efecto base favorable.
  2. El primer cuatrimestre cerró con superávit por primera vez desde 2022, en contraste con el déficit de 314 millones de dólares registrado en enero-abril de 2025; las exportaciones acumuladas crecieron 21.8 por ciento.
  3. La balanza no petrolera amplió su superávit a 5,952 millones de dólares en abril, mientras el déficit petrolero se mantuvo en torno a 2,601 millones, ratificando el patrón estructural del comercio externo mexicano.
  4. La concentración en Estados Unidos alcanzó 83.6 por ciento en el mes, niveles consistentes con el máximo histórico observado en enero, lo que refleja la limitada elasticidad geográfica del aparato exportador.
  5. El frente arancelario condiciona el desempeño sectorial: los aranceles de la Sección 232 sobre acero y aluminio, vigentes desde 2025, han generado caídas anuales de doble dígito en los flujos afectados y trasladaron costos a otras cadenas productivas.
  6. La revisión del T-MEC, con plazo al 1 de julio de 2026 y tres rondas calendarizadas, definirá el régimen arancelario y de reglas de origen aplicable a la mayor parte de las exportaciones mexicanas durante los próximos años.
  7. La diversificación es la asignatura pendiente: la red de catorce tratados comerciales y los crecimientos de doble dígito hacia Canadá y Asia en 2025 no han modificado, hasta ahora, el peso del mercado estadounidense en el conjunto de la canasta exportadora.

El comunicado de mayo del INEGI sobre balanza comercial y los datos del PIB y del IGAE del primer trimestre dibujan, en conjunto, un cuadro inusual para la economía mexicana: tracción externa récord conviviendo con desaceleración interna y, al fondo, un régimen comercial en redefinición. La información oficial detallada se encuentra disponible en los portales del INEGI, del Banco de México y de la Secretaría de Economía.

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