Cuenta Satélite del Sector Salud de México 2024: arquitectura, 5.2% del PIB y la brecha estructural frente a la OCDE
Lectura estructural de la CSSSM 2024 del INEGI: 5.2% del PIB en salud, aportación pública de 2.2%, gasto de bolsillo dominante y brecha OCDE.
Contexto
El 8 de diciembre de 2025 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) presentó los resultados de la Cuenta Satélite del Sector Salud de México (CSSSM) 2024, la última edición disponible de una de las cuentas satélites más antiguas y consolidadas del Sistema de Cuentas Nacionales de México (SCNM). La CSSSM articula, en el marco del año base 2018, la información económica de todas las actividades relacionadas con la prevención, la recuperación y el mantenimiento de la salud humana, tanto en el mercado como en el ámbito doméstico no remunerado. Sirve, por tanto, como el instrumento central para medir el peso económico agregado del sector, distinguir las fuentes de financiamiento y anclar los debates de política pública sobre gasto público, gasto de bolsillo y cobertura efectiva.
La edición 2024 llega en un contexto singular. Ese año concluyó la consolidación operativa del IMSS-Bienestar como Organismo Público Descentralizado con vocación de sustituir gradualmente al Seguro Popular y a los servicios estatales bajo el INSABI, mientras la reforma constitucional publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 20 de diciembre de 2024 y sus leyes secundarias del 17 de julio de 2025 reasignaron al INEGI la responsabilidad de la medición multidimensional de la pobreza que hasta entonces ejercía el CONEVAL. En ese entorno, la CSSSM adquiere un papel de referencia estadística ampliada, y su lectura conjunta con el Panorama de la Salud 2025 de la OCDE, publicado en noviembre de 2025, permite dimensionar tanto la magnitud del sector como la brecha estructural del sistema mexicano frente a los referentes internacionales.
Arquitectura metodológica: SCNM y SHA 2011
La CSSSM está construida como una cuenta satélite del SCNM base 2018 = 100 y guarda plena consistencia contable con el Producto Interno Bruto (PIB) por sectores y con las cuentas de bienes y servicios que publica el INEGI. Al mismo tiempo, adopta el marco conceptual del System of Health Accounts 2011 (SHA 2011), estándar internacional elaborado por la OCDE, la Organización Mundial de la Salud y Eurostat, y revisado en 2017. Ese marco organiza la información de salud en tres ejes: quién consume los servicios, quién los produce y quién los financia. Cada eje se codifica en clasificaciones específicas —funciones de atención, proveedores y esquemas de financiamiento— que permiten comparaciones internacionales homogéneas.
La CSSSM incorpora, adicionalmente, un rubro que la mayoría de las cuentas nacionales aún omite: el valor económico del Trabajo No Remunerado en Cuidados de Salud (TNRS). Se trata de la contabilización, con salarios sombra y horas efectivas, del cuidado que los hogares proveen a sus integrantes enfermos, crónicos o dependientes. Ese componente vincula la CSSSM con la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares (CSTNRH), lo que consolida al INEGI en una de las administraciones estadísticas latinoamericanas con mayor cobertura del trabajo doméstico dentro de las cuentas nacionales.
El PIB del sector salud en 2024
Según los resultados de la CSSSM 2024, el PIB del sector salud alcanzó un monto de 1,750,925 millones de pesos en valores corrientes, equivalente al 5.2% del PIB total de la economía. La comparación con la CSSSM 2023, que ubicó el valor en 1,630,896 millones de pesos y 5.1% del PIB, muestra un incremento nominal cercano al 7% y un avance real del 1.6% frente al año previo. La expansión del sector fue impulsada por los servicios conexos —comercio de insumos médicos, distribución farmacéutica y seguros privados de gastos médicos—, que crecieron 6.9% real, mientras la producción de servicios hospitalarios y consultorios avanzó a ritmos más moderados.
El desglose de ese 5.2% del PIB revela la geometría particular de la economía sanitaria mexicana. La producción de bienes y servicios finales relacionados con la salud aportó 4.3 puntos porcentuales, en tanto que el trabajo doméstico no remunerado dedicado a cuidados de salud aportó los 0.9 puntos restantes. Es una proporción alta en el contexto internacional: prácticamente uno de cada seis pesos que contabiliza el sector salud en México no pasa por el mercado, sino por los cuidados que los hogares —principalmente las mujeres— proveen sin retribución monetaria.
Composición institucional: pública, privada y hogares
La CSSSM 2024 permite descomponer los 5.2 puntos del PIB de acuerdo con la fuente institucional del gasto. El sector público —Secretaría de Salud, IMSS, ISSSTE, Pemex, SEDENA, SEMAR, servicios estatales e IMSS-Bienestar— aportó 2.2% del PIB. El sector privado, integrado por hospitales, consultorios, farmacias, aseguradoras y proveedores comerciales, aportó 2.0%. El TNRS aportó los 0.9 puntos porcentuales complementarios. La brecha entre esos tres bloques resume una característica estructural del sistema mexicano: un sector público de escala relativamente modesta, un sector privado que participa con casi el mismo peso y un componente doméstico cuya magnitud confirma que buena parte del cuidado se resuelve en los hogares.
Al interior del PIB del sector salud, las actividades con mayor contribución en 2024 fueron los servicios hospitalarios con 25.8%, los consultorios médicos con 18.8%, los servicios conexos con 17.7% y el propio TNRS con 18.2%. La comparación con la CSSSM 2023 muestra un peso creciente del TNRS y de los servicios conexos, y una estabilización del bloque hospitalario, en un patrón consistente con la profundización del sector asegurador privado y con el impacto persistente de las enfermedades crónicas no transmisibles sobre el trabajo doméstico.
El gasto de los hogares en 2024
La aportación total de los hogares al cuidado de la salud de sus integrantes —sumando gasto directo y trabajo no remunerado— ascendió a 1.12 billones de pesos en 2024. De ese monto, el gasto directo de bolsillo alcanzó 800,733 millones de pesos, lo que representa un incremento nominal cercano al 7% respecto a los 751 mil millones que había reportado la CSSSM 2023. Se trata de la continuación de una trayectoria ascendente: entre 2018 y 2023, según INEGI, el gasto de los hogares en salud creció 37% en términos reales, tendencia que la CSSSM 2024 confirma.
La estructura del gasto directo es reveladora. Los medicamentos y otros bienes concentraron 45.4% del total, seguidos por los bienes y servicios de apoyo con 18.3%, las consultas médicas con 15.3% y los servicios hospitalarios con 14.9%. Esa composición sugiere que el gasto de bolsillo mexicano no financia principalmente eventos hospitalarios de alto costo —los cuales son relativamente atendidos por el sector público o por seguros privados—, sino que compensa la insuficiencia crónica en el abasto de medicamentos y en la disponibilidad ambulatoria del primer nivel de atención. En otras palabras, el sector público mexicano tiende a resolver relativamente bien los casos hospitalarios más severos y a fallar en la continuidad del tratamiento, brecha que los hogares cubren con recursos propios.
Personal ocupado y unidades económicas
En el frente de la producción, el sector salud reportó 2,191,339 puestos de trabajo remunerados en 2024, equivalentes al 5.4% del empleo total de la economía. La cifra confirma al sector como uno de los principales generadores de empleo del país, con una participación relativa superior a su aportación al PIB. Esa asimetría es un indicador clásico de sectores de servicios: intensidad de mano de obra relativamente alta y productividad media inferior a la del promedio de la economía.
La composición del empleo distingue tres grandes bloques. En primer lugar, los servicios hospitalarios y ambulatorios prestados por instituciones públicas concentran una proporción mayoritaria del personal ocupado remunerado, con salarios y prestaciones definidos por los tabuladores de cada dependencia. En segundo lugar, los servicios privados —hospitales, clínicas, consultorios y laboratorios— muestran una escala menor en número de puestos, pero mayor peso relativo en remuneraciones medias. Y en tercer lugar, la CSSSM contabiliza el trabajo del personal ocupado en actividades conexas como la industria farmacéutica, el comercio y las aseguradoras, cuya integración en la cuenta satélite es una de las contribuciones metodológicas del marco SHA 2011 al reconocer que la producción sanitaria no se agota en los proveedores directos de atención.
Comparativo internacional: la brecha con la OCDE
El Panorama de la Salud 2025 (Health at a Glance 2025) de la OCDE, publicado en noviembre de 2025, ofrece la referencia comparada más reciente. De acuerdo con esa fuente, el gasto total en salud en México equivale al 5.9% del PIB, frente a un promedio OCDE del 9.3%. El gasto público en salud del país se ubica en 2.8% del PIB, la cifra más baja de los 38 países miembros del bloque. El gasto per cápita, expresado en dólares con paridad de poder de compra, alcanza 1,588 dólares en México frente a 5,967 dólares en el promedio de la OCDE, una razón cercana a 1 sobre 4.
La lectura comparada requiere una nota metodológica. El 5.2% que reporta la CSSSM 2024 y el 5.9% que reporta la OCDE en 2025 no son idénticos, ya que la CSSSM contabiliza el PIB del sector como valor agregado producido, mientras que la OCDE utiliza el gasto total en salud —del que forman parte tanto pagos por servicios como aportaciones a esquemas de aseguramiento— y aplica al perímetro nacional el marco SHA 2011 con criterios operativos propios. La diferencia entre uno y otro perímetro suele oscilar entre medio punto y un punto porcentual del PIB, según el año y la revisión metodológica. En ambos casos, sin embargo, el resultado converge en un mismo diagnóstico: México destina una proporción de recursos a salud significativamente inferior a la de sus pares y financia una parte relativamente alta de esa proporción a través del gasto de bolsillo de los hogares.
| Indicador | México | Promedio OCDE |
|---|---|---|
| Gasto total en salud (% del PIB) | 5.9 | 9.3 |
| Gasto público en salud (% del PIB) | 2.8 | Superior a 6.0 |
| Gasto per cápita (USD PPP) | 1,588 | 5,967 |
| Peso del gasto de bolsillo | Alto | Bajo |
Fuente: OCDE, Panorama de la Salud 2025.
Agenda 2026: IMSS-Bienestar, presupuesto y continuidad estadística
La CSSSM 2024 se lee en un ejercicio fiscal marcado por la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 (PEF 2026). El presupuesto asignado al IMSS-Bienestar para 2026 asciende a 172,492 millones de pesos, con un ajuste marginal a la baja de 276.7 millones de pesos respecto a 2025. El monto agregado para atención de la población sin seguridad social formal —que integra al IMSS-Bienestar y a componentes de la Secretaría de Salud— se ubica en cerca de 307 mil millones de pesos, con una contracción real cercana a 0.5% frente al ejercicio previo, según los análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) y de México Evalúa.
En la práctica, la brecha entre lo que muestra la CSSSM y lo que asigna el PEF 2026 documenta la persistencia del reto. La aportación pública del 2.2% del PIB reportada por la CSSSM 2024, medida en términos del PIB nominal de 2024, ronda 750 mil millones de pesos si se aplica una proporción homogénea, cifra que ya se ubica muy por debajo del piso del 6% del PIB fijado por la Organización Panamericana de la Salud como referencia técnica. Elevar esa aportación de 2.2% a 3% del PIB requeriría del orden de 250 mil millones de pesos adicionales al año, cifra que hoy no aparece en la trayectoria presupuestal, y llevar el gasto público al 6% supondría multiplicar por casi tres el volumen actual.
En el frente de la producción estadística, la agenda 2026 incluye dos exigencias operativas. La primera, sostener la periodicidad anual de la CSSSM en el marco del Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica (SNIEG), como Información de Interés Nacional. La segunda, garantizar la consistencia entre la CSSSM y las nuevas responsabilidades del INEGI en la medición multidimensional de la pobreza y en la coordinación del cuidado como derecho, en un ecosistema que perdió al CONEVAL como interlocutor evaluador.
Conclusiones
- La CSSSM 2024 confirma un sector salud de 5.2% del PIB, con un valor de 1,750,925 millones de pesos y un crecimiento real anual de 1.6%, en un año caracterizado por la consolidación del IMSS-Bienestar y la reforma que reasignó al INEGI la medición de la pobreza multidimensional.
- La composición institucional del sector es peculiar: 2.2% del PIB corresponde al sector público, 2.0% al sector privado y 0.9% al trabajo no remunerado en cuidados de salud, indicador de una economía sanitaria en la que la producción doméstica es un componente cuantitativamente relevante.
- El gasto de bolsillo se mantiene como fuente crítica: los hogares aportaron 1.12 billones de pesos en 2024, con un gasto directo de 800,733 millones, concentrado en medicamentos y bienes de apoyo, síntoma de la insuficiencia estructural del abasto público ambulatorio.
- El empleo del sector supera a su peso en el PIB: 2.19 millones de puestos remunerados equivalentes al 5.4% del empleo total, lo que confirma su intensidad relativa en mano de obra.
- La brecha con la OCDE es estructural: el Panorama de la Salud 2025 ubica el gasto público mexicano en 2.8% del PIB, el más bajo del bloque, y el gasto per cápita en menos de la cuarta parte del promedio de los países miembros.
- La agenda 2026 exige tres decisiones: sostener el financiamiento público sin recortes reales en el IMSS-Bienestar, ampliar la aportación pública al gasto en salud desde la base actual y preservar la CSSSM como Información de Interés Nacional dentro del SNIEG, con calendario, presupuesto y consistencia metodológica plenamente resguardados.