Datos

Estadísticas de Defunciones Registradas 2024: 819,672 muertes, tasa cruda de 630 por cada cien mil y la mortalidad mexicana en la fase posterior a la pandemia

Análisis de la EDR 2024 del INEGI: 819,672 defunciones, alza de 2.5 por ciento anual, recomposición por causas y la lectura post-COVID de la mortalidad en México.

INEGI EDR Mortalidad CONAPO SNIEG
Por Estructura

Contexto

El 10 de noviembre de 2025 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) difundió las cifras definitivas de las Estadísticas de Defunciones Registradas (EDR) correspondientes al año calendario 2024. El Comunicado de Prensa 142/25 contabilizó 819,672 defunciones inscritas en las oficialías del Registro Civil y en los Servicios Médicos Forenses (SEMEFO) del país, una cifra que representa un incremento de 2.5 por ciento respecto de las defunciones registradas en 2023 y que confirma un patrón poco discutido en la conversación pública: la mortalidad general mexicana, cuatro años después del pico pandémico, ya no se comporta como un sistema en descompresión sino como uno que se estabiliza por encima de la trayectoria prevista antes del COVID-19. La publicación del 10 de noviembre reemplazó a las cifras preliminares del Comunicado 117/25 del 8 de agosto de 2025, que había estimado 818,437 defunciones y anticipado su composición por sexo, edad y causa.

Este análisis reconstruye la arquitectura estadística de la EDR, cuantifica el volumen y la tasa cruda de mortalidad en 2024, examina la recomposición de las principales causas de muerte, revisa la lectura territorial y de sexo, integra los hallazgos del Reporte de Resultados 24/25 sobre defunciones por homicidio y describe la articulación de la EDR con el Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica (SNIEG), con las proyecciones demográficas del Consejo Nacional de Población (CONAPO) y con las prioridades del sistema mexicano de salud.

Arquitectura estadística de la EDR

Las Estadísticas de Defunciones Registradas son un programa continuo de generación de información estadística que el INEGI difunde de manera anual desde 1893, con métodos armonizados a la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud (CIE-10) de la Organización Mundial de la Salud. La EDR forma parte del Subsistema Nacional de Información Demográfica y Social del SNIEG y está catalogada como Información de Interés Nacional, categoría que le confiere obligatoriedad de uso en el diseño de políticas públicas federales y estatales.

La fuente primaria del programa son los formatos de certificado de defunción emitidos por médicos, oficiales del Registro Civil y personal de los SEMEFO en las 32 entidades federativas, complementados con los registros de la Secretaría de Salud. La ficha metodológica publicada por el SNIEG documenta que la información se procesa en tres ámbitos: lugar de registro, lugar de ocurrencia del deceso y lugar de residencia habitual de la persona fallecida. Esta triple perspectiva permite depurar las asimetrías regionales que introduce la movilidad interna y evita duplicidades entre estados fronterizos.

El calendario editorial de la EDR está estructurado en un ciclo escalonado que anticipa a la publicación definitiva. Para el año de referencia 2024, el INEGI liberó primero cifras preliminares por trimestre y semestre a lo largo de 2025 —Comunicado 3/25 con datos de enero a junio, Comunicado 45/25 con datos de enero a septiembre y Comunicado 117/25 con datos de enero a diciembre preliminares—, y culminó el 10 de noviembre con la difusión definitiva del Comunicado 142/25. El Catálogo 1140 del Registro Nacional de Metadatos, actualizado el 7 de noviembre de 2025, describe la totalidad de variables, clasificadores y microdatos disponibles para explotación académica y de política pública en los cortes nacional, estatal, municipal y de localidad.

Volumen, tasa cruda y la lectura post-COVID

Con las 819,672 defunciones definitivas de 2024, la tasa cruda de mortalidad se ubicó en 630 defunciones por cada 100,000 habitantes, un aumento de 11 unidades respecto de la tasa reportada un año antes. La cifra confirma que la mortalidad general mexicana se movió al alza por segundo año consecutivo tras el descenso natural que siguió al pico pandémico de 2020 y 2021. Del total de defunciones inscritas, 797,566 ocurrieron efectivamente en 2024 —el 97.3 por ciento del volumen— y las restantes correspondieron a decesos de años previos registrados con posterioridad.

La comparación con el escenario prepandémico resulta más elocuente que la variación interanual. El Comunicado 45/25 documentó que las 610,404 defunciones registradas entre enero y septiembre de 2024 fueron 9.6 por ciento superiores a las 557,189 defunciones registradas en el mismo periodo de 2019, y el Comunicado 3/25 había reportado un incremento de 3.1 por ciento en el primer semestre de 2024 respecto de 2023. El fenómeno describe una mortalidad que no regresó a su corredor prepandémico ni siquiera después de la desaparición del componente atribuible al COVID-19 en las principales causas, y que se ubica en una franja consistente con el envejecimiento acelerado de la estructura poblacional y con la maduración de las enfermedades crónicas.

Corte de la EDR 2024Defunciones registradasComunicado
Enero-junio (preliminar)417,4083/25
Enero-septiembre (preliminar)610,40445/25
Enero-diciembre (preliminar)818,437117/25
Enero-diciembre (definitivo)819,672142/25

Composición por causa: crónicas al frente y accidentes en el reverso

La estructura de causas confirmada por la EDR 2024 refuerza la centralidad de las enfermedades crónico-degenerativas en la mortalidad mexicana. El 89.6 por ciento de las defunciones se debió a enfermedades y problemas relacionados con la salud, mientras que el 10.4 por ciento correspondió a causas externas, un grupo que integra accidentes, homicidios y suicidios. Las cinco primeras causas del nivel nacional fueron, en ese orden, las enfermedades del corazón, la diabetes mellitus, los tumores malignos, las enfermedades del hígado y los accidentes.

Las enfermedades del corazón se ubicaron en 192,563 defunciones, la mayor magnitud de cualquier causa individual y equivalente al 23.5 por ciento del total registrado. La diabetes mellitus concentró 112,641 defunciones (13.7 por ciento del total) y los tumores malignos 95,237 (11.6 por ciento). El triángulo formado por estas tres causas resume por sí solo cerca de 48.8 por ciento de las defunciones registradas en 2024 y opera como el eje analítico que estructura al Panorama Epidemiológico de la Secretaría de Salud. La combinación de sobrepeso, obesidad, hipertensión y prediabetes reportada de manera sostenida por la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición explica una parte relevante del anclaje observado.

Causa nacional 2024DefuncionesParticipación
Enfermedades del corazón192,56323.5%
Diabetes mellitus112,64113.7%
Tumores malignos95,23711.6%
Enfermedades del hígados.d.s.d.
Accidentess.d.s.d.

El bloque de causas externas es de especial relevancia para las políticas de seguridad pública, salud mental y prevención vial. El Reporte de Resultados 24/25, difundido el 1 de agosto de 2025, cuantificó de manera preliminar 33,241 presuntos homicidios en 2024, con una tasa nacional de 25.6 defunciones por homicidio por cada 100,000 habitantes, superior en 0.7 unidades a la tasa de 24.9 registrada en 2023. La incidencia mantiene una brecha de sexo severa: el 87.8 por ciento de las víctimas fueron hombres y el 11.1 por ciento mujeres.

Perfil por sexo, edad y estacionalidad

La distribución de las defunciones registradas por sexo en 2024 fue de 44.0 por ciento en mujeres, 55.9 por ciento en hombres y 0.1 por ciento (592 casos) en registros sin especificación. Esta asimetría es persistente en la serie histórica y refleja tanto la sobremortalidad masculina asociada a causas externas —homicidios, accidentes de transporte y suicidios— como el diferencial estructural en enfermedades cardiovasculares y hepáticas en edades productivas y adultas mayores. El diferencial de sexo también proyecta una brecha creciente en la esperanza de vida, que CONAPO estimó en 75.5 años a nivel nacional en 2024 y desagrega en torno a 72.6 años para hombres y 79 años para mujeres.

La estacionalidad de la mortalidad se concentró en la parte fría del calendario. Enero absorbió el 9.7 por ciento del total de defunciones registradas, la mayor participación mensual del año, seguido por mayo con 9.3 por ciento. El patrón enero-mayo es congruente con la estacionalidad reconocida por el sistema epidemiológico mexicano, que asocia el primer trimestre con picos de mortalidad por causas respiratorias y complicaciones de padecimientos crónicos y el segundo trimestre con episodios de mortalidad asociada a olas de calor tempranas y a un componente residual respiratorio.

Dispersión estatal y la lectura territorial

Aunque el peso de las causas crónico-degenerativas es homogéneo a nivel nacional, la EDR 2024 documenta una dispersión estatal amplia en las tasas por causas externas. Chiapas, por ejemplo, registró una de las tasas más bajas por causas externas del país, con 37.6 defunciones por cada 100,000 habitantes, un valor consistente con su estructura demográfica más joven y con la composición sectorial de su fuerza de trabajo. En el otro extremo, entidades del norte y del corredor centro-occidente mantienen tasas por homicidio significativamente por encima del promedio nacional, con concentraciones documentadas por el Reporte de Resultados 24/25 en los estados con mayor incidencia delictiva reportada por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

La granularidad municipal y de localidad que la EDR 2024 pone a disposición a través del Catálogo 1140 permite construir tres lecturas territoriales complementarias. La primera es la lectura por lugar de ocurrencia, útil para planificar la capacidad hospitalaria y forense. La segunda es la lectura por lugar de residencia habitual, indispensable para estimar tasas por unidad poblacional. La tercera es la lectura por lugar de registro, que refleja la geografía administrativa del Registro Civil y ofrece pistas sobre subregistro y sobre los tiempos de inscripción en zonas de baja densidad estatal.

Articulación con el SNIEG, CONAPO y la política de salud

La EDR es la columna vertebral de tres cadenas de información pública. En el eje demográfico, alimenta las tablas de vida y las proyecciones de población de CONAPO, que en 2024 fijaron la esperanza de vida al nacer en 75.5 años y anticipan una convergencia hacia 79.9 años para hombres y 86.4 años para mujeres al horizonte 2050. En el eje epidemiológico, es el insumo que ordena el Panorama de Mortalidad de la Secretaría de Salud y permite priorizar los grupos etarios y las causas cuya reducción concentra los mayores ahorros en años de vida saludable. En el eje territorial, es la base de los indicadores estatales de mortalidad que utilizan las secretarías de salud subnacionales para el diseño de campañas y para la asignación de recursos hospitalarios.

La comparación de la mortalidad 2024 con las proyecciones oficiales permite anticipar dos frentes de tensión. El primero es la brecha estructural entre la trayectoria observada de mortalidad y la trayectoria proyectada para el gasto federal en salud, en un contexto en el que las carencias por acceso a servicios de salud han disminuido en la medición del INEGI pero la cobertura hospitalaria pública ha crecido a un ritmo menor que la demanda derivada del envejecimiento poblacional. El segundo es la presión que la mortalidad por causas externas ejerce sobre la esperanza de vida en varones jóvenes, un fenómeno que documenta la propia serie de defunciones por homicidio del INEGI y que erosiona parte de las ganancias en mortalidad materna, infantil y por enfermedades transmisibles logradas en las dos décadas previas.

Conclusiones

  1. La EDR 2024 confirmó 819,672 defunciones registradas y una tasa cruda de mortalidad de 630 por cada 100,000 habitantes, un incremento de 2.5 por ciento anual y de 11 unidades en la tasa, con base en el Comunicado de Prensa 142/25 del 10 de noviembre de 2025.
  2. La mortalidad mexicana no regresó a su corredor prepandémico: las defunciones entre enero y septiembre de 2024 fueron 9.6 por ciento superiores a las del mismo periodo de 2019, según el Comunicado 45/25.
  3. El 89.6 por ciento de las defunciones corresponde a enfermedades y problemas de salud y el 10.4 por ciento a causas externas; las enfermedades del corazón, la diabetes mellitus y los tumores malignos concentran cerca de 48.8 por ciento del total registrado.
  4. Los 33,241 presuntos homicidios preliminares reportados por el Reporte de Resultados 24/25 elevaron la tasa nacional a 25.6 por cada 100,000 habitantes, con una brecha de sexo estable en la que 87.8 por ciento de las víctimas fueron hombres.
  5. La estacionalidad concentra el pico en enero (9.7 por ciento) y mayo (9.3 por ciento), congruente con la carga respiratoria y crónica del primer trimestre y con episodios de mortalidad térmica del segundo.
  6. La articulación de la EDR con las proyecciones de CONAPO y con el Panorama Epidemiológico de la Secretaría de Salud es el instrumento estándar para anticipar la presión estructural del envejecimiento sobre el sistema de salud mexicano hacia 2050.
  7. La granularidad estatal, municipal y de localidad del Catálogo 1140 del RNM habilita una lectura territorial de tres ámbitos —registro, ocurrencia y residencia habitual— que resulta indispensable para el diseño de políticas de mortalidad evitable y de asignación de recursos hospitalarios.

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