ENASEM 2024: la encuesta longitudinal del envejecimiento en México y su lectura para la política pública
Arquitectura de la ENASEM, hallazgos de su séptima edición 2024 y lo que revelan sobre salud, trabajo y pensiones de la población mexicana de 50 años y más.
Contexto
El envejecimiento demográfico es la transformación estructural más previsible de la primera mitad del siglo XXI mexicano. CONAPO proyecta que la proporción de personas de 60 años y más seguirá creciendo con rapidez, en paralelo a la caída de la fecundidad y al aumento de la esperanza de vida. Esa transición desplaza el centro de gravedad del gasto público, del sistema laboral y de los arreglos familiares, y exige datos capaces de seguir a las mismas personas conforme envejecen, no solo instantáneas cada década.
En ese plano la Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México (ENASEM) ocupa un lugar singular. Es la única encuesta longitudinal prospectiva de alcance nacional centrada en la población de 50 años y más, con series comparables desde 2001 y una base metodológica armonizada con la familia internacional de estudios Health and Retirement Study (HRS). Su séptima ronda, levantada entre el 21 de octubre y el 13 de diciembre de 2024, publicada por el INEGI en coordinación con el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en San Antonio (UT Health SA) el 8 de abril de 2026, actualiza esa serie y permite leer, con dos décadas de seguimiento, cómo cambian salud, trabajo, pensiones y arreglos familiares a lo largo del ciclo vital.
Arquitectura metodológica
La ENASEM, conocida en inglés como Mexican Health and Aging Study (MHAS), inició en 2001 como un estudio longitudinal prospectivo que da seguimiento a las mismas personas desde su incorporación al panel hasta su fallecimiento. Esa fidelidad al panel permite estimar transiciones (de salud, laboral, conyugal) y no solo promedios transversales, algo que las encuestas repetidas no pueden entregar.
Rondas y adiciones de muestra
El estudio acumula siete levantamientos: 2001, 2003, 2012, 2015, 2018, 2021 y 2024. A partir de 2012, la periodicidad quedó estandarizada cada tres años. Dado que los panelistas envejecen y la mortalidad reduce el grupo observado, el INEGI ha incorporado adiciones de muestra en 2012, 2018 y 2024 para preservar la representatividad del tramo de 50 a 59 años y la lectura nacional. En 2024, el tamaño total fue de 23 044 personas de estudio: 17 043 provenientes del seguimiento y 6 001 nuevas; la muestra efectiva reportada en la presentación del operativo asciende a 21 301 personas, con 18 560 entrevistas directas, 1 474 con informante sustituto y 1 267 posteriores al fallecimiento del panelista.
Representatividad y esquema de captación
Los resultados tienen representatividad nacional y por tamaño de localidad, con corte en 100 mil habitantes. El esquema combina entrevista directa cara a cara con cuestionario electrónico, un cuadernillo de ejercicios cognitivos en papel, entrevista con persona sustituta cuando la condición del panelista impide responder y entrevista con informante adecuado para seguir a quienes fallecieron entre levantamientos. Es un esquema diseñado para no perder información cuando el deterioro funcional o la muerte retiran al participante.
Estructura temática
La ENASEM levanta seis bloques: características sociodemográficas, vivienda, migración, datos económicos (historia laboral, ingresos, pensiones y valor de bienes), salud física y mental (medidas de salud, enfermedades, estado funcional, depresión, satisfacción, estado cognitivo, COVID-19) y estilo de vida y uso del tiempo. Alrededor de la encuesta principal operan protocolos auxiliares, entre los que destaca el Mexican Cognitive Aging Ancillary Study (Mex-Cog), evaluación cognitiva a profundidad en una submuestra, dentro del protocolo armonizado internacional HCAP financiado por el National Institute on Aging.
Red internacional
La ENASEM pertenece a la red de encuestas de la familia HRS, con más de treinta estudios análogos en el mundo —ELSA (Reino Unido), SHARE (Europa), CHARLS (China), LASI (India), KLoSA (Corea), JSTAR (Japón), ELSI (Brasil), CRELES (Costa Rica) y PREHCO (Puerto Rico), entre otros—. Esa pertenencia permite la comparación internacional y la armonización de variables mediante Gateway to Global Aging Data, repositorio alojado en el Center for Economic and Social Research de la University of Southern California que publica variables identificadas de forma común entre estudios.
Actualización temática 2024
La séptima edición incorporó módulos nuevos: condición de haber padecido problemas de consumo de alcohol o drogas por parte de padres o personas tutoras durante infancia y adolescencia; condición de hablar otro idioma o lengua indígena, con tipo, edad y lugar de aprendizaje, y frecuencia de uso; sintomatología persistente de COVID-19 por tres meses o más; percepción de discriminación en oficinas o servicios de gobierno, tribunales, servicios de salud, calle o transporte, negocios y búsqueda de empleo; y batería de experiencias cotidianas de trato desigual. Esa actualización traslada la encuesta hacia una medición más fina de determinantes sociales de la salud.
Resultados demográficos y laborales 2024
Tamaño y distribución de la población
En 2024, la ENASEM estimó 32 millones de personas de 50 años y más en México; 52.8 % mujeres y 47.2 % hombres. Por grupos decenales, 44.0 % de las mujeres y 45.0 % de los hombres se concentró entre los 50 y 59 años, y el peso relativo disminuyó conforme avanza la edad hasta 8.1 y 7.6 %, respectivamente, en el grupo de 80 años y más. En localidades menores a 100 mil habitantes residió 54.7 % de las mujeres y 56.9 % de los hombres en este tramo etario, lo que configura una población adulta mayor con fuerte presencia rural y en localidades intermedias.
Escolaridad y brecha de género
Entre 2018 y 2024 aumentó la escolaridad en ambos sexos, pero persistieron brechas: 11.5 % de las mujeres y 8.0 % de los hombres de 50 años y más declararon no tener escolaridad, y la proporción con algún grado de media superior o más fue 8.6 puntos porcentuales menor en mujeres que en hombres. Es una brecha heredada de cohortes nacidas antes de la expansión del sistema educativo, con implicaciones directas para los ingresos y las trayectorias laborales de la vejez.
Participación laboral y pensión
El dato más revelador para el sistema pensionario es la asimetría de la actividad económica a los 50 años y más. En 2024, 63.4 % de los hombres mantenía trabajo remunerado y 29.9 % de las mujeres; esa brecha de 33.5 puntos porcentuales se ha reducido muy despacio desde 2012, cuando la participación femenina era de 26.1 %. En paralelo, la condición de jubilada o pensionada se declaró en 21.8 % de las mujeres y 31.5 % de los hombres de 50 años y más en 2024. La diferencia refleja la densidad de cotización histórica y el modo en que el trabajo del hogar queda fuera del cómputo pensionario.
| Condición económica (2024) | Mujeres (%) | Hombres (%) |
|---|---|---|
| Trabajo remunerado | 29.9 | 63.4 |
| Jubilada o pensionada / no trabaja | 21.8 | 31.5 |
| Trabajo doméstico del hogar | 47.2 | 1.8 |
| Buscó trabajo | 1.1 | 3.4 |
Fuente: INEGI, ENASEM 2024. La columna de mujeres incluye el fuerte peso del trabajo doméstico no remunerado, que no genera derecho a pensión contributiva.
El estudio comparativo publicado en 2024 en la Gaceta Médica de México, con muestras ENASEM 2001 y 2021 restringidas al grupo de 65 a 74 años que trabajó la semana previa, documentó que la escolaridad de ese tramo aumentó en la cohorte más reciente, pero las mujeres enfrentan condiciones más precarias y mayor prevalencia de discapacidad.
Carga de enfermedades crónicas
Hipertensión y diabetes
En 2024, 41.5 % de la población de 50 años y más tenía diagnóstico de hipertensión (47.9 % en mujeres y 34.3 % en hombres); 25.5 % tenía diagnóstico de diabetes (28.8 y 21.8 %, respectivamente). Las mujeres de 60 años y más registraron la mayor prevalencia de hipertensión, con 56.2 %, mientras que en diabetes la prevalencia subió entre 2012 y 2024 en todos los subgrupos, con 27.6 % en mujeres de 50 a 59 años en 2024 contra 19.7 % en 2012.
El seguimiento longitudinal del mismo panel reveló que, entre quienes tenían 50 a 59 años en 2012, la prevalencia de diabetes pasó de 16.0 % a 28.1 % cuando contaban con 62 a 71 años en 2024; entre quienes tenían de 60 a 69 años en 2012, pasó de 17.1 % a 28.7 % al llegar a 72-81 años. Esa curva de acumulación es información que solo un panel longitudinal puede proveer: no es que la diabetes aumente en el país, es que las personas, al envejecer, acumulan más diagnósticos.
Obesidad y caídas
El autorreporte de peso y talla indicó que la obesidad creció 6.6 puntos porcentuales en mujeres y 4.1 en hombres entre 2012 y 2024, hasta 33.1 y 25.8 %. Las caídas en los dos años previos las sufrió 38.5 % de la población de 50 años y más (43.7 % mujeres y 32.7 % hombres); de ese grupo, 2.2 % de las mujeres y 2.4 % de los hombres sufrieron fractura de cadera y 14.7 y 11.9 % fractura de otros huesos. En la vejez temprana, caída y fractura abren con frecuencia el episodio de dependencia funcional.
Síntomas depresivos y función
La prevalencia de cinco o más síntomas depresivos aumentó con la edad y fue mayor en mujeres: 32.4 % en mujeres de 50 a 59 años frente a 16.5 % en hombres del mismo tramo; 42.3 y 29.8 %, respectivamente, en el grupo de 80 años y más. En limitación de actividades instrumentales (compras, preparar alimentos, manejar dinero), la prevalencia de al menos una limitación fue 12.4 % en mujeres y 5.8 % en hombres. La combinación de depresión, limitación funcional y aislamiento conyugal —el seguimiento mostró que la viudez de las mujeres que tenían 60-69 años en 2012 pasó de 21.7 a 42.8 % en 2024— perfila un escenario de dependencia con cara de mujer.
Acceso a servicios de salud
En 2024, 70.5 % de las personas de 50 años y más declaró acceso directo a servicios médicos; incorporando el reconocimiento de acceso en instituciones públicas en caso de requerir atención, el porcentaje subió a 89.8 %. El IMSS concentró la mayor parte de la cobertura (50.8 % de mujeres y 48.2 % de hombres), seguido por ISSSTE (13.7 y 12.5 %). La diferencia entre acceso declarado y acceso potencial reconocido mide la distancia entre la afiliación formal y la cobertura efectiva: una proporción importante de adultos mayores no mantiene una relación activa con una institución pero recurriría a los servicios públicos ante enfermedad.
Lectura para pensiones y política pública
Tres bloques de resultados tienen implicaciones directas de política.
Densidad y portabilidad. La brecha de pensión entre hombres y mujeres de 50 años y más —31.5 contra 21.8 %— no se explica solo por diferencias salariales históricas: refleja también la masa de trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que, en 2024, declaró como actividad principal 47.2 % de las mujeres frente a 1.8 % de los hombres. Mientras ese bloque no genere derechos pensionarios equivalentes, la ampliación de la Pensión para el Bienestar y los esquemas no contributivos seguirán siendo el único piso disponible para una parte sustantiva de la población femenina mayor.
Enfermedad crónica y gasto en salud. El seguimiento longitudinal muestra que las cohortes que hoy están entre 60 y 79 años acumulan diagnósticos de hipertensión, diabetes, obesidad y limitación funcional a tasas crecientes. Esa carga presiona el gasto per cápita del IMSS, el ISSSTE y la Pensión para el Bienestar; también exige rediseñar la atención primaria y las medidas de prevención secundaria, que en la ENASEM se concentraron en pruebas de hipertensión (70.4 % en mujeres) y de diabetes (68.8 %) pero cubrieron menos a hombres y a los más pobres.
Datos para investigación comparada. La pertenencia a la familia HRS y la publicación de microdatos en el Repositorio Nacional de Microdatos del INEGI, junto con las versiones armonizadas en Gateway to Global Aging Data, convierten a la ENASEM en el principal insumo para análisis causal sobre envejecimiento en el país. Estudios recientes la usan para reconstruir trayectorias laborales, estimar transiciones hacia la pensión y vincular salud mental con calidad del cuidado familiar. El Mex-Cog añade a esa oferta un instrumento armonizado para medir deterioro cognitivo y demencia, en un país donde no existe un registro poblacional de demencia.
Conclusiones
- La ENASEM es, a 2024, el único instrumento longitudinal nacional capaz de observar transiciones de salud, trabajo, pensión y arreglos familiares en la población mexicana de 50 años y más; sus siete rondas, con 23 044 personas en el levantamiento más reciente, consolidan la serie más larga disponible.
- Los 32 millones estimados en 2024 configuran una población desigual: brecha de género en escolaridad, trabajo remunerado y pensión; concentración femenina en trabajo doméstico sin derechos; y crecimiento de la viudez femenina conforme avanza la edad.
- La carga de enfermedad crónica aumentó entre 2012 y 2024 por acumulación biográfica más que por choque epidémico; la hipertensión y la diabetes se encuentran entre los principales motores de gasto y dependencia funcional.
- El acceso a servicios médicos declarado disminuyó respecto a 2018, pero el acceso potencial supera 89 %; la distancia entre afiliación y uso efectivo sigue siendo material de política.
- La integración a la red HRS y al Gateway to Global Aging Data, junto con el protocolo Mex-Cog, posiciona a la ENASEM como una pieza central del Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica para diseñar política pensionaria, de salud y de cuidados con evidencia de panel.