ENIF 2024 y la Política Nacional de Inclusión Financiera 2025-2030: línea base y arquitectura para una década decisiva
Análisis de la ENIF 2024 del INEGI y de la PNIF 2025-2030 del CONAIF: tenencia, brechas, digitalización y metas hacia 2030.
Contexto
La medición de la inclusión financiera en México descansa, desde 2012, en dos pilares estadísticos: la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) levantada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en colaboración con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), con periodicidad trienal; y los registros administrativos que la propia CNBV consolida en el Panorama Anual de Inclusión Financiera. Sobre esa infraestructura se monta el documento rector del sector, la Política Nacional de Inclusión Financiera (PNIF), aprobada por el Consejo Nacional de Inclusión Financiera (CONAIF).
El año 2025 cerró una secuencia poco habitual de coincidencia entre ambos componentes. El 13 de marzo, el INEGI y la CNBV publicaron el Reporte de Resultados 7/25 con los datos del quinto levantamiento de la ENIF, realizado entre el 24 de junio y el 16 de agosto de 2024. El 26 de noviembre, el CONAIF presentó la PNIF 2025-2030, que define las metas sectoriales para los próximos cinco años. En diciembre, la CNBV publicó el Panorama Anual de Inclusión Financiera 2025 con cifras al cierre de 2024. En julio, el Banco Mundial divulgó la Global Findex Database 2025, que permite encuadrar a México en el comparativo internacional.
Este artículo describe la línea base que arroja la ENIF 2024, la arquitectura de la nueva PNIF y las tensiones que la lectura conjunta revela: avance sostenido del acceso, estancamiento de los seguros y de la cuenta para el retiro, persistencia de brechas de género y territoriales, y una digitalización que se consolida como el principal motor del cambio.
El quinto levantamiento de la ENIF: una radiografía a 2024
Ficha metodológica
La ENIF 2024 se aplicó con dispositivo electrónico mediante un cuestionario de 139 preguntas en 14 secciones, sobre una muestra de 15,263 viviendas y una muestra efectiva de 13,502 personas de 18 años y más. Conserva la representatividad nacional, por tamaño de localidad y por seis regiones geográficas: noroeste, noreste, occidente y bajío, Ciudad de México, centro sur y oriente, y sur. Para preservar la comparabilidad con los levantamientos de 2012, 2015, 2018 y 2021, el INEGI presenta los resultados acotados al rango de 18 a 70 años. La encuesta de 2024 incorpora variables sociodemográficas con desagregación inédita: autoadscripción indígena y afromexicana, condición de discapacidad y condición de migración en los últimos cinco años.
Tenencia de productos: 76.5% como nuevo piso
El indicador agregado —proporción de adultos con al menos un producto financiero formal, ya sea cuenta de ahorro, crédito, seguro o cuenta para el retiro— se ubicó en 76.5% de la población de 18 a 70 años en 2024, un incremento de 8.1 puntos porcentuales respecto a 2015. La trayectoria es ascendente y se acelera en el último trienio, lo que coincide con la expansión de la banca digital y de las cuentas de nivel 2 abiertas a distancia.
La descomposición por sexo revela un diferencial persistente: 80.9% de los hombres frente a 72.8% de las mujeres, una brecha de 8.1 puntos. En 2015 fue de 6.3 puntos; en 2024 se amplió ligeramente. El crecimiento del indicador para los hombres entre 2015 y 2024 (9.2 puntos) superó al de las mujeres (7.4 puntos).
Brechas geográficas y por grupos de población
La heterogeneidad regional es marcada. La región noreste reporta la mayor cobertura, con 84.9% de adultos con al menos un producto financiero, seguida por la noroeste (84.6%) y la Ciudad de México (80.0%). La región sur cierra la distribución con 67.7%, una brecha de 17.2 puntos respecto al noreste. Entre 2021 y 2024 todas las regiones avanzaron; el mayor incremento se registró en la centro sur y oriente (14.1 puntos).
La desagregación por características sociodemográficas que estrena la ENIF 2024 documenta brechas aún más profundas. La población hablante de lengua indígena registra una tenencia de 58.2%, dieciocho puntos por debajo del promedio nacional; la población en localidades de menos de 15 mil habitantes alcanza 65.5%, y la población que se autoadscribe como indígena, 67.8%. La población afrodescendiente (78.4%) y la población con discapacidad (77.4%) superan ligeramente el indicador nacional. La mayor disparidad de género se observa entre los hablantes de lengua indígena (15.2 puntos) y la población indígena autoadscrita (14.3 puntos), no entre los grupos urbanos.
La descomposición por producto
Cuenta de ahorro formal: el motor del avance
La cuenta de ahorro formal explica buena parte del incremento agregado: 63.0% de los adultos contaba con al menos una en 2024, frente a 49.1% en 2021 y 44.1% en 2015, un avance de 18.9 puntos en nueve años. La descomposición por tipo es indicativa del canal de expansión: 36.2% de los tenedores reporta una cuenta de nómina o pensión, 24.0% una cuenta de ahorro propiamente dicha, 11.6% una cuenta para recibir apoyos de gobierno, 10.3% una cuenta contratada por internet o aplicación y 3.4% un depósito a plazo fijo o fondo de inversión.
El crecimiento más acelerado entre 2021 y 2024 corresponde a las cuentas contratadas por internet o aplicaciones no bancarias (+7.6 puntos), en línea con la expansión asociada a la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera de 2018 y con la apertura simplificada por canales remotos. La proporción de adultos sin ningún tipo de ahorro —ni formal ni informal— se redujo de 39.8% en 2021 a 33.6% en 2024.
Crédito: avance modesto y dominancia del crédito departamental
El crédito formal cubre a 37.3% de los adultos, ocho puntos más que en 2015. La brecha de género es estrecha (36.1% mujeres, 38.8% hombres), pero la composición del portafolio revela el perfil del crédito al consumo mexicano: 22.6% de la población tiene una tarjeta de crédito departamental y 15.7% una tarjeta bancaria; sólo 6.9% reporta un crédito de nómina o personal y 5.6% un crédito de vivienda. El producto con mayor crecimiento trienal fue la tarjeta bancaria (+5.2 puntos).
Las razones declaradas para no acceder al crédito formal colocan en primer lugar la aversión al endeudamiento (38.4%), seguida por el desinterés o la no necesidad declarada (25.8%) y por el no cumplimiento de los requisitos (20.7%). Sólo 7.8% identifica como obstáculo principal el nivel de intereses y comisiones, lo que sugiere que los costos pesan menos que la cultura de no endeudamiento.
Seguros y afore: los indicadores detenidos
Los dos productos con peor desempeño en la serie son los seguros y la cuenta para el retiro. La tenencia de algún seguro se ubica en 22.9% en 2024, ligeramente por debajo del 24.8% de 2015; los hombres reportan 28.2% y las mujeres 18.3%. Por tipo, predominan el seguro de vida (13.9%), el de auto (11.5%) y el de gastos médicos (7.5%); la brecha de género más amplia se registra en seguro de auto (7.1 puntos).
La cuenta para el retiro o afore alcanza a 42.2% de la población de 18 a 70 años, prácticamente el mismo nivel observado en 2015 (39.1%) y en 2018 (39.5%). La brecha de género se mantiene en 17.2 puntos (51.4% hombres, 34.2% mujeres). Sólo 7.9% de los titulares realizó aportaciones voluntarias durante 2024. El indicador es coherente con la informalidad laboral de 55.0% reportada por la ENOE en el cuarto trimestre de 2025 y con el carácter laboralmente vinculado de la afiliación al SAR.
| Producto | 2015 | 2021 | 2024 |
|---|---|---|---|
| Al menos un producto | 68.4% | 68.3% | 76.5% |
| Cuenta de ahorro formal | 44.1% | 49.1% | 63.0% |
| Crédito formal | 29.1% | 32.7% | 37.3% |
| Seguro | 24.8% | 21.0% | 22.9% |
| Afore | 39.1% | 39.5% | 42.2% |
Fuente: Reporte de Resultados 7/25 de la ENIF, INEGI, marzo de 2025.
La digitalización como motor del cambio
Aplicaciones móviles y desplazamiento de la sucursal
El indicador con mayor variación entre 2021 y 2024 es el uso de aplicación de celular para consultar o hacer movimientos en la cuenta: pasó de 54.3% a 69.1% de los adultos con cuenta de ahorro formal, un avance de 14.8 puntos en sólo tres años. En paralelo, el uso del cajero automático para consultas se contrajo 16.8 puntos (de 37.2% a 20.4%) y el de la sucursal cinco puntos (de 16.7% a 11.7%). La Ciudad de México lidera el uso de aplicación móvil (79.4%), seguida por la noreste (73.1%) y la noroeste (70.4%); el mayor incremento trienal se observó en la noreste, con 21.8 puntos.
En 2024, 77.6% de la población de 18 a 70 años utilizó algún canal financiero durante el año previo. Entre quienes lo hicieron, 79.2% acudió a cajeros automáticos, 62.8% a sucursales y 56.5% a corresponsales en establecimientos comerciales. La sucursal y el cajero conservan su rol en transacciones específicas, pero perdieron su lugar como punto principal de interacción del cliente con su cuenta.
CoDi, DiMo y la transición del efectivo
El conocimiento del Cobro Digital (CoDi) llegó a 38.0% de la población en 2024, cuatro puntos por encima del dato de 2021 (34.0%). De los conocedores, 12.8% reporta haberlo utilizado, frente a 8.3% en el levantamiento previo. La Ciudad de México concentra el uso (17.5%). El servicio de Dinero Móvil (DiMo), introducido por el Banco de México en septiembre de 2023 para transferencias contra número telefónico, registró 18.5% de conocimiento (15.7% mujeres, 21.7% hombres) y 6.8% de uso entre quienes lo conocen.
El efectivo retrocede en los medios de pago. En compras mayores a 500 pesos, las transferencias electrónicas o pagos por aplicación crecieron 4.8 puntos entre 2021 y 2024. En compras realizadas con tarjeta en supermercados y tiendas departamentales, el pago con plástico subió 10.2 puntos en el mismo lapso. La región sur sigue siendo la más dependiente del efectivo (82.0% de las compras mayores a 500 pesos); la Ciudad de México reporta la menor dependencia (55.2%).
La Política Nacional de Inclusión Financiera 2025-2030
Arquitectura institucional
El CONAIF, instancia colegiada que coordina la política de inclusión financiera, presentó la PNIF 2025-2030 el 26 de noviembre de 2025, mediante el comunicado No. 027 de la CNBV. El Consejo está integrado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el Banco de México, la CNBV, la CONDUSEF, la CONSAR, la CNSF, el IPAB y la Tesorería de la Federación. La política releva a la PNIF 2020-2024 y establece el marco al que se alinean los programas anuales de las autoridades financieras.
Metas cuantitativas y ejes
La PNIF 2025-2030 contempla 24 indicadores asociados a objetivos estratégicos, organizados en 26 estrategias y 125 líneas de acción. Las dos metas con mayor visibilidad pública son: elevar a 83% la proporción de personas de 18 años y más con al menos un producto financiero formal —desde una línea base de 78.1%— y elevar a 50% la proporción de empresas que han accedido a financiamiento al menos una vez desde el inicio de sus operaciones, desde 45.9%. Ambas metas son consistentes con la trayectoria observada en la serie ENIF y con la ENAFIN levantada por el INEGI y la CNBV.
La política se organiza en cuatro objetivos rectores: promover el ahorro formal y de largo plazo; facilitar el acceso al financiamiento formal, con énfasis en el productivo; incrementar la adopción y el uso de medios de pago alternativos al efectivo; e impulsar la oferta y contratación de seguros y productos especializados. Se suman dos ejes transversales —igualdad de género e inclusión de poblaciones vulnerables— y tres habilitadores: cobertura y accesibilidad de la infraestructura, confianza y protección al usuario, y educación financiera. La novedad más subrayada por el CONAIF es el eje transversal de género, que se incorpora por primera vez en las etapas de diagnóstico, diseño e implementación, y obliga a las autoridades financieras a reportar avances con esa desagregación.
La PNIF se publica simultáneamente con la Estrategia Nacional de Educación Financiera (ENEF) 2025-2030, también coordinada por la SHCP. La división del trabajo es nítida: la PNIF se ocupa del acceso y uso de productos; la ENEF, del desarrollo de capacidades financieras. Ambas se alinean con el Plan Nacional de Desarrollo y con el Plan México.
La brecha con los referentes internacionales
La Global Findex Database 2025 del Banco Mundial, levantada durante el año calendario 2024 sobre una muestra de cerca de 148,000 adultos en 141 economías, reporta una proporción mundial de tenencia de cuenta del 79% de la población adulta. Las economías de bajos ingresos crecieron once puntos porcentuales entre 2021 y 2024, y las de ingreso medio bajo, ocho puntos. México queda por debajo del promedio mundial, aunque por arriba del promedio regional para América Latina y el Caribe.
La comparación tiene un matiz metodológico. El indicador ENIF de tenencia de producto financiero (76.5% en 2024) integra cuenta de ahorro, crédito, seguro y afore; el Global Findex se concentra en tenencia de cuenta de transacción. Ambos coinciden en una conclusión: la digitalización amortigua la brecha física y la transición desde el efectivo a los medios electrónicos sigue siendo el componente con mayor crecimiento, en línea con el análisis de BBVA Research sobre inclusión financiera digital de junio de 2025.
Conclusiones
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La ENIF 2024 confirma un avance sostenido del indicador agregado de inclusión financiera, que pasa de 68.4% en 2015 a 76.5% en 2024, con la cuenta de ahorro formal como motor (63.0%) y con la digitalización del canal de interacción como la transformación más rápida del periodo.
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La descomposición por producto muestra un sistema con avances asimétricos. El crédito formal crece de manera modesta y sigue dominado por la tarjeta departamental; los seguros llevan una década estancados alrededor de 22-25%; y la cuenta para el retiro reproduce, casi sin variación, la cobertura de la formalidad laboral.
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Las brechas estructurales no se han cerrado al ritmo del agregado. La diferencia de género en tenencia de producto se ubica en 8.1 puntos, la diferencia entre la región noreste y la sur en 17.2 puntos, y la diferencia entre la población general y los hablantes de lengua indígena en más de dieciocho puntos.
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La PNIF 2025-2030 fija metas alcanzables —83% de adultos con producto y 50% de empresas con financiamiento— y eleva por primera vez la igualdad de género al estatus de eje transversal. Su éxito dependerá de que las 125 líneas de acción se traduzcan en programas anuales con presupuesto y métricas verificables por las ocho autoridades del CONAIF.
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El comparativo con la Global Findex 2025 confirma que México avanza en una dirección consistente con el promedio mundial, pero que la convergencia hacia los referentes desarrollados exige sostener el ritmo de digitalización observado en el último trienio y, sobre todo, cerrar el rezago en los indicadores de uso —no sólo de acceso— que la ENIF documenta con creciente granularidad.