Envejecimiento demográfico en México: proyecciones CONAPO 2020-2070, estadísticas vitales 2024 del INEGI y presión estructural sobre el sistema de pensiones
Análisis de la transición demográfica mexicana con datos de CONAPO 2020-2070, ENR y EDR 2024 del INEGI, esperanza de vida y su impacto sobre pensiones.
Contexto
La transición demográfica mexicana entró en la década de 2020 con dos rasgos que estaban ausentes en la fase expansiva de la segunda mitad del siglo XX: una fecundidad por debajo del umbral de reemplazo y un ritmo de envejecimiento cuya velocidad relativa duplica la observada en las economías avanzadas cuando cruzaron el mismo umbral. La Conciliación Demográfica de México 1950-2019 y las Proyecciones de la Población de México y de las Entidades Federativas 2020-2070, publicadas por el Consejo Nacional de Población (CONAPO) en 2023 con acompañamiento técnico de El Colegio de México y el UNFPA, ordenan ese diagnóstico y fijan la línea base con la que se leen las estadísticas vitales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Los comunicados 129/25 y 142/25 del INEGI, correspondientes a la Estadística de Nacimientos Registrados (ENR) y a las Estadísticas de Defunciones Registradas (EDR) del ejercicio 2024, permiten actualizar el saldo natural, cotejarlo con las trayectorias proyectadas y calibrar la presión que la nueva estructura por edades ejerce sobre el sistema de pensiones. La lectura conjunta arroja un punto de inflexión: el bono demográfico se cerrará entre 2030 y 2040, la razón de dependencia por vejez se duplicará en el próximo cuarto de siglo y el escalamiento del gasto en pensiones ya interpela al perímetro fiscal proyectado para 2026 y años sucesivos.
Arquitectura de la información demográfica
CONAPO y las proyecciones 2020-2070
La Conciliación Demográfica es el ejercicio de armonización de los componentes de la dinámica poblacional —mortalidad, fecundidad y migración— a partir de censos, encuestas y registros administrativos. Su función es garantizar una base inicial consistente en volumen y estructura por edad y sexo, sobre la que se construyen las proyecciones. Bajo ese marco, CONAPO estimó en 133.4 millones el tamaño de la población mexicana para 2025, con 68,120,291 mujeres y 65,247,137 hombres, según la información entregada por la Secretaría de Gobernación en la Sesión Ordinaria del Pleno de CONAPO del 11 de julio de 2025, en el marco del Día Mundial de la Población. La cifra confirma a México como el décimo país más poblado del mundo y el de mayor población de habla hispana.
El escenario de mediana proyecta que el ritmo de crecimiento seguirá desacelerándose durante la década, con un cierre de la etapa moderada-avanzada del envejecimiento hacia 2028, cuando la edad mediana alcanzará 34 años. La misma proyección sitúa el ingreso a la etapa avanzada de envejecimiento en 2044, con un porcentaje de personas de 60 años y más del 21.1%, y estima que en 2070 esa proporción llegará a 34.2%, más del doble de la observada en 2025.
INEGI y las estadísticas vitales
Los registros administrativos de nacimientos y defunciones que integran las oficinas del Registro Civil se sistematizan en la ENR y la EDR del INEGI, con producción anual definitiva y cortes preliminares trimestrales. Ambos productos alimentan las estimaciones demográficas del Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica (SNIEG) y constituyen la principal fuente para la lectura del saldo natural. La actualización 2024, publicada en 2025 mediante los comunicados 129/25 y 142/25, mostró un debilitamiento del componente vegetativo del crecimiento poblacional, con una caída del volumen de nacimientos y un incremento moderado de las defunciones.
Nacimientos 2024: caída sostenida y heterogeneidad estatal
Cifras del comunicado 129/25 del INEGI
Durante 2024 se registraron 1,672,227 nacimientos, con una caída anual de 8.16%, la mayor contracción de la serie reciente y el tercer año consecutivo con retrocesos. La composición por sexo fue de 49.4% mujeres y 50.6% hombres. La tasa de nacimientos registrados por cada mil mujeres en edad fértil de 15 a 49 años se ubicó en 47.7, con una disminución de 4.5 puntos respecto al año previo.
La fecundidad adolescente sigue siendo un componente relevante de la estructura por edad de la madre. En 2024 se registraron 89,527 nacimientos de madres entre 10 y 17 años, con una tasa nacional de 10.1 nacimientos por cada mil mujeres en ese grupo etario. La reducción de la fecundidad adolescente ha sido consistente con la evolución del último decenio, pero su nivel absoluto continúa por encima de los promedios de América Latina y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Heterogeneidad estatal
La dispersión territorial es marcada. Chiapas encabeza la clasificación con una tasa de nacimientos registrados de 86.7 por cada mil mujeres en edad fértil, seguido por Durango con 58.9 y Nayarit con 58.6. En el extremo opuesto se ubican la Ciudad de México con 5.2, Quintana Roo y Nuevo León, ambos con 6.3. La brecha entre Chiapas y la Ciudad de México supera diecisiete veces y confirma la coexistencia de regímenes demográficos heterogéneos dentro del territorio nacional. La convergencia a la baja hacia una tasa nacional promedio no borra que las entidades del sur mantienen dinámicas de fecundidad más altas y con mayor peso relativo de las edades juveniles, mientras que las metropolitanas del centro y del norte se aproximan más rápidamente al patrón de las sociedades envejecidas.
Defunciones 2024: concentración en 65 años y más
En 2024 se registraron 819,672 defunciones, con un incremento anual de 2.5% respecto a 2023 y una tasa bruta de 630 defunciones por cada 100 mil habitantes, once unidades por encima del año previo. La composición por causa muestra que 89.6% correspondió a enfermedades y problemas relacionados con la salud y 10.4% a causas externas —accidentes, homicidios y suicidios—.
El dato de composición etaria es el que sintetiza el efecto del envejecimiento sobre el registro de defunciones: el grupo de 65 años y más concentra el 57.9% del total, un peso que refleja la maduración de las cohortes numerosas nacidas entre 1960 y 1980 y su tránsito hacia edades avanzadas. La caída simultánea de nacimientos y el incremento moderado de defunciones estrechan el saldo natural, uno de los componentes que sostienen el crecimiento poblacional; en el escenario mediana de CONAPO el saldo natural continuará contrayéndose hasta volverse negativo antes del final del horizonte de proyección.
Esperanza de vida: recuperación posterior al choque sanitario
La esperanza de vida al nacer se recuperó en 2024 a 75.5 años para el total de la población, tras el choque documentado durante la pandemia. La brecha por sexo se mantiene: las mujeres registran una esperanza de vida de 78.9 años, superior a la de los hombres, lo que sostiene la feminización del envejecimiento en el tramo superior de la pirámide. La brecha se explica por factores biológicos y por diferenciales de mortalidad masculina en edades jóvenes y adultas asociados a causas externas.
En términos comparados con la serie histórica de CONAPO, la esperanza de vida al nacer pasó de 59.9 años en 1970 a 75.2 años en 2020 y a 75.5 años en 2024. La ganancia acumulada en cincuenta y cuatro años es de 15.6 años, con una tasa de mejora que se ha ido moderando a medida que el sistema demográfico se aproxima a los umbrales biológicos observados en las economías avanzadas.
Cambio de composición etaria
Cierre del bono demográfico
CONAPO ubica el máximo del bono demográfico —la fase en la que la población en edades productivas es proporcionalmente mayor que la dependiente— entre 2010 y 2020, con un cierre proyectado entre 2030 y 2040. La ventana efectiva es más estrecha que la observada en otras economías de ingreso medio y su aprovechamiento estuvo limitado por informalidad, baja participación laboral femenina y densidad de cotización pensionaria estructuralmente reducida. En 2030, según las proyecciones, el volumen de la población de 60 años y más superará por primera vez al de niños de 0 a 14 años, hito simbólico que sella el tránsito hacia una sociedad envejecida.
Tránsito hacia el envejecimiento avanzado
El siguiente cuadro resume las trayectorias proyectadas por CONAPO en el escenario mediana.
| Año | Población 60+ (millones) | % 60+ sobre total | Edad mediana |
|---|---|---|---|
| 2025 | 17.1 | 12.8% | 30.5 |
| 2030 | ≈20 | ≈15.0% | 34 |
| 2044 | ≈30 | 21.1% | ≈40 |
| 2050 | ≈35 | 24.1% | 43 |
| 2070 | ≈48 | 34.2% | ≈50 |
Los valores redondeados para 2030, 2044, 2050 y 2070 provienen de las hipótesis del escenario mediana publicado por CONAPO. La aceleración de la proporción de 60 años y más entre 2044 y 2070 corresponde a la maduración de cohortes que hoy transitan por los tramos productivos y explican por qué el escalamiento del gasto en salud y pensiones se hará más pronunciado en la segunda mitad del horizonte.
Implicaciones para el sistema de pensiones
Razón de dependencia por vejez
La razón de dependencia por vejez —relación entre personas de 65 años y más y personas en edad de trabajar— es el indicador más utilizado para dimensionar la presión demográfica sobre los sistemas contributivos. Las proyecciones de CONAPO sitúan esa razón en 25.7% en 2050, lo que significa que por cada 100 personas en edades productivas habrá 25.7 personas de 65 años y más. En la nomenclatura OCDE de Pensions at a Glance 2025, el old-age to working-age ratio de México se encuentra hoy por debajo de 20 —entre los más bajos del bloque— pero está proyectado a incrementarse cerca de diez puntos porcentuales en las próximas décadas, lo que ubica a México en la trayectoria de envejecimiento más rápida entre los países miembros.
Lectura desde la OCDE
Pensions at a Glance 2025 incorpora al Fondo de Pensiones para el Bienestar como suplemento público al esquema obligatorio de contribución definida y ajusta al alza la tasa de reemplazo neta proyectada. En el escenario para trabajadores con ingresos bajos, la tasa proyectada asciende a 132%, la más alta del bloque, con un incremento de cuarenta y siete puntos porcentuales respecto de la estimación previa. Para el trabajador de ingreso promedio la tasa se sitúa en 80%, por encima del promedio OCDE de 63% y con un ajuste de dieciocho puntos porcentuales respecto de la estimación anterior. El propio documento advierte, sin embargo, que la sostenibilidad de esos parámetros dependerá del ritmo de envejecimiento y de la trayectoria de la aportación patronal escalonada hacia 15% del salario base en 2030.
Presión fiscal proyectada
El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) estima que el gasto en pensiones alcanzará más del 6% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2026, equivalente a cerca del 40% de los ingresos tributarios federales. La combinación entre pensiones contributivas del IMSS y el ISSSTE, la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, la Pensión Mujeres Bienestar y los complementos del Fondo de Pensiones para el Bienestar configura un perímetro cuyo crecimiento marginal se acelerará conforme cohortes numerosas alcancen edades de retiro. La menor densidad de cotización observada en la Generación Afore —en un rango de 40 a 47% según CONSAR— actúa como amortiguador de las tasas de reemplazo del pilar contributivo, pero traslada la carga hacia el pilar no contributivo y hacia los complementos, con un efecto directo sobre las finanzas públicas.
Lectura estructural
La caída de 8.16% en nacimientos, el incremento de 2.5% en defunciones y la recuperación parcial de la esperanza de vida al nacer, en el ejercicio 2024, no son eventos aislados. Se inscriben en la trayectoria proyectada por CONAPO y confirman que la ventana de acumulación demográfica se cierra en un contexto de informalidad laboral por encima del 55%, cobertura pensionaria contributiva parcial y sostenibilidad fiscal condicionada por la evolución del gasto en pensiones. La articulación con el Fondo de Pensiones para el Bienestar y con las pensiones no contributivas amplió la cobertura efectiva de la vejez pero desplazó la presión hacia el balance fiscal, con un horizonte de aceleración durante los años treinta y cuarenta.
En términos de política pública, el diagnóstico demográfico exige tres ejes simultáneos: sostener la producción y la calidad de la estadística de nacimientos, defunciones y proyecciones tras la reforma constitucional de simplificación orgánica de diciembre de 2024 y las leyes secundarias de julio de 2025, que trasladaron al INEGI atribuciones antes ejercidas por CONEVAL; ampliar la cobertura contributiva mediante formalización laboral, densidad de cotización y elevación efectiva de la tasa RCV; y ordenar el pilar no contributivo con un diseño que preserve incentivos al ahorro obligatorio y voluntario.
Conclusiones
- La ENR y la EDR 2024 confirman una contracción del saldo natural: los nacimientos cayeron 8.16% y las defunciones aumentaron 2.5%, con una concentración de 57.9% en el grupo de 65 años y más.
- La proyección CONAPO 2020-2070 sitúa el cierre del bono demográfico entre 2030 y 2040 y la entrada a la etapa avanzada de envejecimiento en 2044, con una proporción de 60 años y más de 21.1%.
- La razón de dependencia por vejez llegará a 25.7% en 2050 y la proporción de 60 años y más alcanzará 34.2% en 2070, más del doble del nivel observado en 2025.
- La esperanza de vida al nacer se recuperó a 75.5 años en 2024, con brecha de género que sostiene la feminización del envejecimiento.
- Pensions at a Glance 2025 ubica a México con una tasa de reemplazo neta de 132% para ingresos bajos y 80% para ingresos promedio, gracias a la incorporación del Fondo de Pensiones para el Bienestar; la sostenibilidad de esos parámetros depende del ritmo de envejecimiento y del cumplimiento del escalamiento CEAV a 15% del salario base en 2030.
- El CIEP proyecta un gasto en pensiones superior al 6% del PIB en 2026, equivalente a cerca del 40% de los ingresos tributarios federales, con presión al alza en la segunda mitad del horizonte de proyección.
La agenda estadística y de política pública para la segunda mitad de los años veinte está condicionada por el ritmo de esta transición. La consolidación institucional del SNIEG, la actualización de las Proyecciones de la Población y la articulación con el Programa Sectorial de Trabajo 2025-2030 y con la reforma del SAR son las tres piezas que definen el margen de maniobra para mitigar la presión estructural que la demografía impone sobre el sistema de pensiones mexicano.