La infraestructura estadística del INEGI: fortalezas y retos en 2026
Análisis del aparato estadístico nacional mexicano: capacidades del INEGI, sus encuestas clave, el impacto de los recortes presupuestales y la absorción de funciones del CONEVAL.
Contexto
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) es la pieza central del andamiaje de información pública del Estado mexicano. Coordina el Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica (SNIEG), produce los principales indicadores macroeconómicos del país y es la fuente sobre la que descansan decisiones de política monetaria, fiscal, social y laboral. Su autonomía constitucional, otorgada en 2006, lo coloca entre los pocos órganos que escapan formalmente del ciclo político y le otorga la independencia técnica que exige la producción estadística moderna.
El periodo 2024-2026 ha sido, sin embargo, particularmente desafiante. La reforma constitucional de simplificación orgánica publicada en diciembre de 2024 transfirió funciones que hasta entonces correspondían al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), el presupuesto aprobado para 2025 implicó un recorte de doble dígito respecto al ejercicio previo y la Encuesta Intercensal estuvo a punto de cancelarse antes de operar finalmente con menores recursos. Este texto examina las capacidades actuales del INEGI, las encuestas que sostienen su producción regular y las áreas en las que la coyuntura ha tensionado su infraestructura.
Marco normativo y arquitectura institucional
La Ley del Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica (LSNIEG), publicada en el Diario Oficial de la Federación el 16 de abril de 2008, desarrolla el mandato del apartado B del artículo 26 constitucional. Define al INEGI como un organismo público con autonomía técnica y de gestión, personalidad jurídica y patrimonio propios, encargado tanto de producir información estadística y geográfica como de regular y coordinar al SNIEG.
El órgano superior del Instituto es la Junta de Gobierno, integrada por cinco personas designadas por la Presidencia de la República con aprobación del Senado. Una de ellas funge como Presidente del Instituto y de la propia Junta. A finales de 2025 la Junta estaba encabezada por Graciela Márquez Colín, acompañada por los vicepresidentes Adrián Franco Barrios, Mauricio Márquez Corona, José Arturo Blancas Espejo y Rosa Isabel Islas Arredondo. La conformación colegiada es el principal resguardo institucional frente a injerencias políticas en decisiones técnicas.
El SNIEG se organiza en cuatro subsistemas nacionales: información demográfica y social, económica, geográfica y del medio ambiente, y de gobierno, seguridad pública e impartición de justicia. Cada subsistema agrupa programas de información considerados de Interés Nacional, cuya producción es obligatoria y de uso oficial para la federación, los estados y los municipios.
Las encuestas del régimen regular
La fortaleza operativa del INEGI no reside únicamente en sus censos decenales, sino en la maquinaria de encuestas continuas que sostienen los indicadores de coyuntura. Estas encuestas son la columna vertebral del sistema y su comparabilidad temporal es uno de los activos más valiosos del país.
Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo
La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en su nueva edición vigente desde 2020, es la principal fuente de información sobre el mercado laboral. Su diseño muestral es probabilístico, bietápico, estratificado y por conglomerados, con una unidad última de observación que es la persona. La muestra opera como panel rotatorio: una quinta parte de las viviendas se renueva cada trimestre, lo que permite seguir trayectorias individuales durante cinco levantamientos consecutivos.
El tamaño de muestra trimestral asciende a 160,353 viviendas, distribuidas en 126,848 entrevistas presenciales y 33,505 telefónicas, según la documentación técnica más reciente. Esta combinación de modalidades es producto de los ajustes que la pandemia obligó a implementar y que se consolidaron en la nueva edición. La encuesta se diseñó para que la tasa de desocupación pueda estimarse con un error relativo máximo de 7.8% bajo un nivel de confianza del 90%, siempre que el indicador sea de 2.5% o superior.
Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares
La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) se levanta cada dos años y es el insumo estadístico básico para la medición de pobreza, la distribución del ingreso y los patrones de consumo. Su edición 2024 fue publicada en 2025 e incluye desagregaciones estatales que permiten construir indicadores subnacionales. Su importancia se ha incrementado tras la transferencia de funciones del CONEVAL, ya que la metodología multidimensional de pobreza descansa directamente sobre sus microdatos.
Censos Económicos
Los Censos Económicos, levantados cada cinco años, ofrecen el retrato más completo de la planta productiva del país. La edición 2024, cuyos resultados definitivos se difundieron en 2025, identificó 7,056,499 establecimientos en los que laboraban 36,793,604 personas. Las microempresas, definidas como aquellas con hasta diez personas ocupadas, representaron 95.4% del total y concentraron 41.4% del personal ocupado, mientras que las unidades grandes —más de 250 personas— apenas alcanzaron 0.2%. La proporción de unidades formales cayó de 37.4% en 2018 a 35.7% en 2023, con el correspondiente incremento de las informales.
Otros programas regulares
A las anteriores se suman la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), la Encuesta Nacional sobre Calidad e Impacto Gubernamental, la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo, las estadísticas vitales, el Índice Nacional de Precios al Consumidor y el cálculo del Producto Interno Bruto trimestral, entre otros. Cada uno de estos programas se levanta con metodologías documentadas en la Red Nacional de Metadatos del propio Instituto.
Modernización tecnológica
El Censo de Población y Vivienda 2020 marcó la transición operativa hacia la captura digital. Por primera vez, los entrevistadores utilizaron dispositivos móviles como instrumento principal de recolección, complementados con cuestionarios en línea y atención telefónica. Este cambio acortó los plazos de procesamiento, redujo errores derivados de la transcripción de cuestionarios en papel y permitió implementar validaciones consistentes durante la propia entrevista.
La modernización ha avanzado también en el frente de difusión. El portal institucional concentra microdatos descargables, tabulados interactivos como el del Sistema Automatizado de Información Censal, visualizadores cartográficos y catálogos de metadatos estandarizados. La disponibilidad pública de estas capas técnicas distingue al INEGI de la mayoría de organismos estadísticos de América Latina y permite que la academia, el sector privado y el periodismo de datos utilicen la información sin depender de intermediarios.
Las tareas pendientes en este frente incluyen la armonización con estándares internacionales emergentes, la integración de datos administrativos como complemento o sustituto de encuestas tradicionales, y la modernización del cálculo de marcos muestrales en zonas con dinámica poblacional acelerada.
Presión presupuestal 2025-2026
La discusión presupuestal del último año ha sido el episodio más visible de tensión sobre la infraestructura estadística. Para el ejercicio 2025 el Instituto solicitó 17,200 millones de pesos. La Cámara de Diputados aprobó 12,245 millones, lo que representó un recorte de 29% respecto a la solicitud y de 17.5% frente al presupuesto del año previo. La Presidenta del Instituto compareció ante la Comisión de Presupuesto en octubre de 2024 para advertir sobre los efectos de un eventual ajuste de esa magnitud en los programas regulares y en la ronda censal.
Para 2026 la asignación se ubicó en 11,807.5 millones de pesos. La distribución pública del presupuesto identifica tres grandes componentes: el programa regular —que incluye encuestas económicas, sociodemográficas y de gobierno— con la mayor parte de los recursos; un componente para actividades de la ronda censal; y un tercero específicamente etiquetado para la medición de pobreza y la evaluación integral de la política social, función adicional asumida tras la extinción del CONEVAL.
| Concepto | Monto (millones de pesos) |
|---|---|
| Programa regular | 11,006.0 |
| Ronda censal | 301.4 |
| Medición de pobreza y evaluación | 108.0 |
| Presupuesto total INEGI 2026 | 11,807.5 |
El caso de la Encuesta Intercensal 2025 ilustra el margen estrecho con el que opera el organismo. Tras el recorte presupuestal el INEGI advirtió primero su posible cancelación y la propia Presidenta del Instituto reconoció el riesgo. Finalmente la encuesta se levantó entre octubre y noviembre de 2025 con un despliegue operativo redimensionado, pero el episodio dejó en claro que cualquier ajuste presupuestal adicional impacta de manera directa la posibilidad de mantener la frecuencia y cobertura del programa estadístico.
Absorción de funciones del CONEVAL
La reforma constitucional en materia de simplificación orgánica, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 20 de diciembre de 2024 y vigente al día siguiente, extinguió siete organismos autónomos y transfirió sus funciones a dependencias del Ejecutivo o, como en el caso del CONEVAL, al propio INEGI. La medición de pobreza por ingresos, la pobreza multidimensional, la pobreza laboral y la evaluación integral de programas sociales pasaron formalmente a la órbita del Instituto.
El proceso operativo de absorción inició el 17 de julio de 2025. El INEGI publicó su primer reporte de pobreza multidimensional bajo la nueva responsabilidad el 13 de agosto de 2025, manteniendo la metodología desarrollada por el organismo extinto y utilizando como insumo principal la ENIGH 2024. La continuidad metodológica y la conservación del acervo documental fueron presentadas por el Instituto como condiciones para preservar la comparabilidad de las series históricas.
Persisten interrogantes que la coyuntura no ha despejado. La medición de pobreza no consiste únicamente en aplicar una fórmula sobre microdatos: requiere un equipo especializado en evaluación de programas, marcos analíticos para identificar carencias y un canal de interlocución con dependencias federales y estatales. La integración exitosa dependerá de la capacidad del INEGI para preservar esos cuadros técnicos y de los recursos efectivamente asignados a la nueva atribución, que para 2026 representan poco menos del uno por ciento del presupuesto total del organismo.
Comparativo internacional
La OCDE evalúa periódicamente la independencia y capacidades de los sistemas estadísticos de sus miembros. El INEGI suele ubicarse entre los organismos con mayor autonomía formal, junto con Statistics Canada o el Australian Bureau of Statistics, gracias a su estatus constitucional. En el plano de difusión y apertura de microdatos también ocupa una posición destacada en América Latina.
Los puntos en los que México presenta rezago no son normativos sino operativos: la frecuencia de algunas encuestas es menor que la de pares como Chile o Brasil; la integración de registros administrativos —fiscales, de seguridad social, educativos— como sustituto parcial de operativos de campo está menos avanzada que en países nórdicos; y el presupuesto por habitante destinado a la producción estadística es comparativamente bajo. Estos contrastes ofrecen un mapa de prioridades plausibles para los próximos años.
Conclusiones
- La autonomía constitucional sigue siendo el principal activo del INEGI, pero los recortes presupuestales recientes muestran que la independencia formal no garantiza la independencia operativa cuando los recursos se decretan por mayoría legislativa.
- La maquinaria de encuestas regulares es robusta y comparable internacionalmente: ENOE, ENIGH y los Censos Económicos generan series consistentes que sostienen el debate público sobre empleo, ingreso y estructura productiva.
- La modernización digital iniciada con el Censo 2020 debe profundizarse, particularmente en la integración de registros administrativos como complemento de los operativos de campo.
- La absorción de las funciones del CONEVAL es un experimento institucional en curso cuyo éxito dependerá menos del andamiaje legal que de la preservación de los equipos técnicos especializados y de los recursos efectivamente asignados.
- El próximo Censo de Población y Vivienda 2030 es la prueba decisiva: requiere planeación plurianual y financiamiento estable que la actual trayectoria presupuestal no asegura.
La infraestructura estadística mexicana no se construyó en un sexenio y tampoco se desmonta de inmediato. Sin embargo, su capacidad para sostener la calidad y oportunidad de los datos públicos depende de decisiones presupuestales que se toman cada año. El INEGI conserva fortalezas que pocos pares regionales pueden exhibir, pero los retos del periodo 2025-2030 colocarán esas fortalezas bajo una presión que no había enfrentado desde su transformación en organismo autónomo.