Inversión Fija Bruta en México: el largo descenso 2024-2026 y la divergencia público-privada
Diagnóstico del IMFBCF a marzo de 2026: 19 meses de contracción anual, divergencia entre inversión pública y privada y brecha con la meta del Plan México.
Contexto
La Formación Bruta de Capital Fijo es la cuenta del Sistema de Cuentas Nacionales de México que registra el valor de los bienes adquiridos por residentes que se incorporan al proceso productivo y que tienen una vida útil mayor a un año. Es, en términos estrictos, la medida de cuánto está dispuesta una economía a sacrificar consumo presente por capacidad productiva futura. Su trayectoria condiciona el crecimiento potencial, la velocidad de adopción tecnológica, la generación de empleo formal y la sostenibilidad de la balanza de pagos. Su persistente debilidad en los últimos dos años se ha convertido en el indicador macroeconómico que mejor sintetiza el estancamiento mexicano que documentan otras series.
El INEGI publica mensualmente el Indicador Mensual de la Formación Bruta de Capital Fijo (IMFBCF), construido con base en la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras, la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera, la Balanza Comercial de Mercancías y registros administrativos del sector público y de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, entre otras fuentes. El boletín 378/26, publicado el 4 de junio de 2026, reportó el dato de marzo: la formación bruta de capital fijo se ubicó en 102.0 puntos del índice base 2018, con un avance mensual desestacionalizado de 0.4 por ciento y una caída anual de 3.1 por ciento. Con ese resultado, la serie acumula diecinueve meses consecutivos de contracciones a tasa anual, uno de los episodios más largos de debilitamiento de la inversión productiva desde el levantamiento de la serie en 1993.
Arquitectura del indicador y cobertura
Origen, frecuencia y representatividad
El IMFBCF se publica los primeros días de cada mes conforme al Calendario de Difusión de Información Estadística y Geográfica y de Interés Nacional. Las series mensuales están disponibles desde enero de 1993 y se expresan en índices de volumen físico con base fija en 2018. La actualización de la base 2018 incorporó la presentación por tipo de bien y por tipo de comprador (privado y público), un cambio metodológico relevante porque hizo visible una dimensión política de la inversión que antes solo se podía leer a partir del cierre anual.
El indicador tiene una representatividad declarada de 97.5 por ciento del valor de la formación bruta de capital fijo del año base. El cálculo de construcción se apoya en los registros de valor de producción de veintitrés tipos de obra que captura la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras, complementados con la clase de perforación de pozos petroleros y de gas y con las plantaciones agrícolas de duración mayor a un año. El cálculo de maquinaria y equipo nacional se construye a partir de índices de volumen de ventas o producción por clase SCIAN cuya producción se destina a la formación de capital, y el de origen importado se obtiene sumando las fracciones arancelarias de bienes de capital, deflactadas con los índices de precios de exportación de bienes de capital del Bureau of Labor Statistics de Estados Unidos.
Ajuste estacional y revisiones
El INEGI estaciona las series con el paquete X-13ARIMA-SEATS y publica simultáneamente cifras desestacionalizadas y series originales. La diferencia entre las dos lecturas es relevante: las series originales reflejan la dinámica observada y son las que se utilizan para los acumulados anuales y trimestrales, mientras que las desestacionalizadas permiten leer la dinámica de corto plazo. La nota al usuario del boletín 378/26 advierte además que el indicador se actualiza una vez que se dispone de la información estadística más reciente de las Cuentas de Bienes y Servicios 2024 versión revisada y de los registros primarios de 2024, 2025 y 2026, por lo que las variaciones publicadas oportunamente se ajustan periódicamente.
Trayectoria 2024-2026: diecinueve meses de contracciones anuales
El punto de inflexión
La inversión fija bruta cerró un ciclo de expansión durante 2022 y 2023, sostenido por la combinación de proyectos de infraestructura del sexenio anterior y por el inicio del relocalización productiva ligada al T-MEC. La inflexión empezó en el segundo semestre de 2024 y se consolidó a partir del último trimestre de ese año. La gráfica 1 del boletín 378/26 muestra una secuencia de variaciones mensuales desestacionalizadas oscilantes entre marzo de 2024 y marzo de 2026, con caídas pronunciadas en diciembre de 2024 (-3.5 por ciento) y agosto de 2025 (-2.8 por ciento), interrumpidas por rebotes parciales que no han bastado para revertir la pendiente negativa de la tendencia-ciclo.
La lectura anual es más nítida. En diciembre de 2025 la formación bruta de capital fijo bajó 1.6 por ciento respecto al mismo mes de 2024 con cifras desestacionalizadas y, con series originales, cerró el año con una caída de 6.7 por ciento real frente a 2024 según el boletín 175/26 del 5 de marzo de 2026. En febrero de 2026 la caída anual se profundizó a 3.6 por ciento y en marzo se moderó a 3.1 por ciento. En el acumulado enero-marzo de 2026, la inversión cayó 3.3 por ciento real respecto al mismo periodo de 2025, lo que confirma que el deterioro no se limita a una corrección puntual.
Síntesis estadística
| Periodo | Variación mensual desest. | Variación anual desest. | Boletín INEGI |
|---|---|---|---|
| Diciembre 2025 | +0.5 % | -1.6 % | 175/26 (5-mar-2026) |
| Febrero 2026 | -0.8 % | -3.6 % | 273/26 (6-may-2026) |
| Marzo 2026 | +0.4 % | -3.1 % | 378/26 (4-jun-2026) |
| Enero-marzo 2026 (acumulado) | n.a. | -3.3 % | 378/26 (4-jun-2026) |
Fuente: INEGI. Sistema de Cuentas Nacionales de México, IMFBCF, 2026.
El semáforo de México ¿Cómo Vamos? cuantifica en diecinueve los meses consecutivos de contracciones anuales hasta marzo de 2026, recogiendo precisamente esa pendiente que las cifras del INEGI confirman.
Descomposición por tipo de bien: dos historias paralelas
Construcción
La construcción, que representa el componente más voluminoso de la inversión y el más sensible al ciclo público, mostró un comportamiento errático durante 2025 y un debilitamiento en 2026. En diciembre de 2025 los gastos en construcción crecieron 0.9 por ciento mensual y 4.1 por ciento anual con cifras desestacionalizadas. En marzo de 2026, sin embargo, la construcción cayó 2.4 por ciento respecto al mes previo y 3.2 por ciento respecto a marzo de 2025. La debilidad se concentró en el segmento residencial, que se contrajo 5.4 por ciento mensual y 8.4 por ciento anual en marzo, mientras que el segmento no residencial avanzó 0.4 por ciento mensual y 2.4 por ciento anual.
La asimetría es relevante porque el segmento no residencial captura la inversión en plantas industriales, centros logísticos, naves manufactureras y obra civil pública, y su comportamiento se ha sostenido por el efecto rezagado de proyectos del nearshoring y por la ejecución del paquete de inversión pública asociado al Plan México. La contracción residencial, en cambio, refleja la caída en la edificación de vivienda nueva en un contexto de tasas hipotecarias elevadas y de incertidumbre sobre los apoyos en oferta y demanda.
Maquinaria y equipo
El componente más vulnerable a la dinámica del comercio exterior y al ciclo del peso ha sido la maquinaria y equipo. En diciembre de 2025 cayó 7.9 por ciento anual con cifras desestacionalizadas. En febrero de 2026 la caída anual se profundizó a 9.1 por ciento y en marzo se moderó a 3.2 por ciento. La maquinaria y equipo de origen nacional acumuló contracciones más severas que la importada, en particular en el rubro de equipo de transporte, que cayó 19.3 por ciento anual en febrero y 13.1 por ciento anual en marzo según la serie desestacionalizada del boletín 378/26. La maquinaria importada se contrajo 5.7 por ciento anual en febrero y 1.6 por ciento en marzo, con una recuperación marcada en equipo de transporte importado (+6.4 por ciento anual en marzo).
La lectura conjunta sugiere que la inversión en bienes de capital de producción doméstica enfrenta una doble presión: por un lado la postergación de decisiones empresariales frente a la incertidumbre arancelaria y de la revisión del T-MEC, y por el otro la sustitución de proveedores nacionales por importaciones aprovechando ventanas de tipo de cambio.
Divergencia público-privada: el reordenamiento de 2025-2026
El año 2025: ajuste fiscal y caída pública
La descomposición por tipo de comprador del boletín 175/26 mostró que la caída anual de 6.7 por ciento en 2025 escondió una asimetría profunda. La inversión privada disminuyó 4.4 por ciento real frente a 2024 y la inversión pública se desplomó 18.9 por ciento en el mismo periodo. La caída pública fue más aguda en construcción, donde retrocedió 28.9 por ciento anual frente a un crecimiento de 2.2 por ciento en la construcción privada. El IMCO documentó que la inversión pública cerró el año con los niveles más bajos desde 2021 y atribuyó la contracción a la combinación del cierre del ciclo de los grandes proyectos del sexenio anterior con un ajuste fiscal en obra pública que se reflejó en el ejercicio del gasto.
El año 2026: reactivación pública y persistencia privada
El primer trimestre de 2026 muestra una reversión parcial de ese patrón. En las cifras originales del boletín 378/26, la inversión pública creció 6.8 por ciento real en el acumulado enero-marzo de 2026 frente al mismo periodo de 2025, mientras que la inversión privada cayó 4.8 por ciento. En construcción, el contraste es aún más marcado: la pública avanzó 7.4 por ciento y la privada retrocedió 1.5 por ciento. En maquinaria y equipo, la pública creció 5.8 por ciento y la privada cayó 8.2 por ciento. El cambio de signo en la inversión pública es coherente con el anuncio del Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar, que contempló un gasto adicional equivalente a 2 por ciento del PIB en 2026 sobre el presupuesto regular y un portafolio de 5.6 billones de pesos al 2030, según el comunicado de Presidencia.
La persistencia de la contracción privada en un entorno de impulso público sugiere que el componente más sensible a las expectativas, a la certidumbre regulatoria y al ciclo financiero internacional aún no ha respondido al crowding-in que esperan tanto las autoridades como los analistas del sector privado.
La brecha con la meta del Plan México
Inversión como porcentaje del PIB
México ¿Cómo Vamos? estimó que la formación bruta de capital fijo cerró 2025 en 22.9 por ciento del PIB, frente a 24.4 por ciento en el cuarto trimestre de 2024 y a su meta interna de 24 por ciento. El Plan México, presentado por Claudia Sheinbaum en enero de 2026 con un portafolio de inversiones por 277 mil millones de dólares, fijó como objetivo elevar esa proporción a 25 por ciento del PIB en 2026 y a 28 por ciento en 2030, en línea con las recomendaciones de la OCDE y del Banco Mundial para economías en transición productiva. La brecha entre la trayectoria observada y la meta es de aproximadamente 2.1 puntos porcentuales del PIB en 2026, lo que equivale a varios cientos de miles de millones de pesos en inversión adicional en un solo año.
La aritmética del objetivo
Cerrar esa brecha en doce meses, con una serie que acumula diecinueve meses consecutivos de contracciones anuales, no es un escenario consistente. Para que la inversión llegue a 25 por ciento del PIB en 2026, sería necesario que la formación bruta de capital fijo crezca a tasas reales de doble dígito durante los próximos trimestres, en un contexto en el que Banxico ajustó su pronóstico de crecimiento del PIB 2026 a 1.1 por ciento desde 1.6 por ciento previo, justamente por el debilitamiento de la inversión y del consumo interno. Los pronósticos de la banca privada apuntan en la misma dirección: BBVA Research ajustó su estimación de crecimiento 2026 a 1.2 por ciento desde 1.8 por ciento, mencionando explícitamente la contracción del segmento de maquinaria y equipo, que acumuló una caída de 6.5 por ciento a marzo de 2026 después de retroceder 6.4 por ciento en 2025.
Implicaciones macroeconómicas
Política monetaria
La Junta de Gobierno del Banco de México decidió el 7 de mayo de 2026 reducir en 25 puntos base la Tasa de Interés Interbancaria a un día, ubicándola en 6.50 por ciento, y anunció su intención de mantener ese nivel “por cierto tiempo” para afianzar la convergencia inflacionaria. La debilidad de la inversión es uno de los argumentos centrales del comunicado: la ausencia de presiones de demanda, derivada precisamente del estancamiento de la formación de capital y del consumo interno, contribuye a la holgura observada en el mercado de bienes y servicios y refuerza el sesgo gradualista de la política monetaria. Una recuperación de la inversión en el segundo semestre de 2026, en un contexto de tasa real positiva todavía elevada, dependerá de que el componente público sostenga su impulso y de que el componente privado responda al ajuste de expectativas que sigue a la revisión del T-MEC y al cierre de ciclos arancelarios en Estados Unidos.
Crecimiento potencial y T-MEC
La trayectoria reciente del IMFBCF también pesa sobre la lectura del crecimiento potencial. Si el coeficiente inversión-PIB se estabiliza en torno a 22 por ciento, sin la corrección al alza prevista por el Plan México, la economía mexicana mantendría un piso de crecimiento de largo plazo cercano a la mitad de la meta de 3 por ciento anual fijada para 2030. La revisión del T-MEC, prevista para el 1 de julio de 2026, es el factor de incertidumbre que más se cita en los reportes corporativos y en las encuestas a economistas como freno a las decisiones de inversión privada, en particular en los sectores de manufactura ligera, automotriz, electrónicos y químicos que concentran el grueso de los nuevos proyectos anunciados desde 2023.
Conclusiones
- El IMFBCF acumuló diecinueve meses consecutivos de contracciones anuales hasta marzo de 2026, uno de los episodios más largos en la serie del INEGI desde 1993, y cerró 2025 con una caída real de 6.7 por ciento.
- La debilidad es más profunda en maquinaria y equipo que en construcción, lo que afecta directamente la velocidad de modernización del aparato productivo y la transferencia tecnológica asociada al nearshoring.
- La divergencia público-privada se invirtió entre 2025 y 2026: la inversión pública cayó casi 19 por ciento anual real en 2025 y creció 6.8 por ciento real en el acumulado enero-marzo de 2026, mientras la inversión privada acumuló dos años consecutivos de caídas.
- La brecha frente a la meta del Plan México es de aproximadamente 2.1 puntos del PIB, en un contexto en el que Banxico y BBVA Research ajustaron a la baja sus pronósticos de crecimiento 2026 a 1.1 por ciento y 1.2 por ciento, respectivamente.
- La recuperación dependerá de la complementariedad efectiva entre obra pública y respuesta privada, del cierre de la incertidumbre asociada a la revisión del T-MEC y de un ciclo de relajación monetaria suficientemente prolongado como para liberar decisiones de inversión postergadas en los últimos veinte meses.
La información detallada del IMFBCF, sus series desestacionalizadas y la metodología completa están disponibles en el Banco de Información Económica del INEGI y en los boletines mensuales publicados en su sala de prensa.