MOCIBA 2024: 18.9 millones de víctimas de ciberacoso, la brecha persistente de género y el perfil estatal de la violencia digital en México
Lectura analítica de la MOCIBA 2024 del INEGI: 18.9 millones de víctimas, prevalencia nacional de 21.0 por ciento, brecha de género y mapa estatal de la violencia digital.
Contexto
La digitalización del espacio público en México maduró en una década. La ENDUTIH 2024 estima 100.2 millones de personas usuarias de internet, equivalente a 83.1 por ciento de la población de seis años y más, y confirma al teléfono inteligente como el dispositivo dominante de conexión. Esa expansión arrastra consigo la generalización de interacciones mediadas por plataformas y, con ellas, formas de daño que la estadística tradicional de victimización delictiva no capta. El Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA) del INEGI es el instrumento diseñado para medir ese fenómeno en condiciones de representatividad nacional y por entidad federativa.
Su edición de 2024, publicada en julio de 2025, es la novena del proyecto y la segunda que incorpora cobertura estatal con comparabilidad quinquenal consolidada. Reporta 18.9 millones de personas de 12 años y más usuarias de internet víctimas de alguna situación de ciberacoso en los doce meses previos al operativo, cifra equivalente a 21.0 por ciento de la población con uso de internet. La prevalencia nacional se mantuvo estable respecto al 20.9 por ciento de 2023, pero la composición por sexo, edad y geografía permite identificar dónde se concentra el daño y qué patrones se consolidan.
Arquitectura del módulo
Origen y periodicidad
El MOCIBA inició en 2015 como ejercicio de estadística experimental y acumuló tres levantamientos iniciales (2015, 2016, 2017). En 2019 ingresó al conjunto de proyectos regulares del Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica, lo que estabilizó su diseño y periodicidad anual. Desde entonces se levanta junto con la ENDUTIH, lo que garantiza una muestra común y la comparabilidad entre el universo de personas usuarias de internet y las víctimas de ciberacoso identificadas en ese mismo universo.
Diseño y población objetivo
La edición 2024 se compone de 15 preguntas, aplicadas mediante entrevista cara a cara con dispositivo electrónico, cuyo diseño muestral es probabilístico, trietápico, estratificado y por conglomerados. El tamaño de muestra fue de 65 067 viviendas, lo que permite representatividad a nivel nacional y por entidad federativa. La población objetivo son las personas de 12 años y más usuarias de internet en cualquier dispositivo durante los tres meses previos al periodo de captación. El operativo se levantó entre el 10 de junio y el 2 de agosto de 2024 y el periodo de referencia para las situaciones de ciberacoso corresponde a julio de 2023 a agosto de 2024.
Universo de referencia
En 2024 México tenía 107.8 millones de personas de 12 años y más, de las cuales 83.7 por ciento utilizó internet. El universo del MOCIBA 2024 es, por tanto, cercano a 90.2 millones de usuarias y usuarios. La prevalencia reportada se refiere a ese grupo y no al total de población de 12 años y más, un matiz relevante para no sobreestimar el fenómeno al compararlo con otras estadísticas de victimización como la ENVIPE, cuyo denominador es la población en general.
Variables medidas
El módulo levanta cuatro bloques: condición de haber vivido ciberacoso y tipo de situación (identidades falsas, mensajes y llamadas ofensivas, insinuaciones sexuales, recibir contenido sexual, suplantación de identidad, provocaciones, rastreo, críticas por apariencia, amenazas de difusión para extorsionar, publicación de información personal y publicación o venta de contenido sexual); identidad, sexo y edad de la persona agresora, además de su cercanía con la víctima; medios digitales utilizados (WhatsApp, Facebook, Messenger, Instagram, X, TikTok, Telegram, YouTube, correo electrónico, llamadas de teléfono celular o fijo y SMS); y efectos reportados por la víctima, acciones tomadas y, por separado, ciberdelitos como hackeo de correo o redes sociales, malware y ransomware.
Dimensión del fenómeno en 2024
Prevalencia nacional
La prevalencia nacional se ubicó en 21.0 por ciento, prácticamente idéntica al 20.9 por ciento reportado en 2023, un cambio no significativo en términos estadísticos. El volumen absoluto, en cambio, creció de 18.4 a 18.9 millones de víctimas al moverse el denominador por la mayor penetración de internet. Al interior del dato, la lectura por sexo marca la pauta: 22.2 por ciento de las mujeres usuarias de internet vivieron ciberacoso, frente a 19.6 por ciento de los hombres. En términos absolutos, 10.6 millones de mujeres y 8.3 millones de hombres fueron víctimas durante el periodo de referencia.
Edad y escolaridad
El fenómeno no se distribuye uniformemente por edad. Las mujeres de 20 a 29 años registraron la mayor prevalencia por grupo etario, 31.1 por ciento, seguidas por el grupo de 12 a 19 años con 30.1 por ciento. En hombres, el pico se ubica en 23.4 por ciento entre los 30 y 39 años. La prevalencia disminuye con rapidez a partir de los 40 años y cae a 11.3 por ciento para mujeres y 11.8 por ciento para hombres en el grupo de 60 años y más. Por escolaridad, 36.9 por ciento de las víctimas contaba con estudios de nivel básico, 33.4 por ciento con nivel superior y 28.8 por ciento con nivel medio superior; el peso del nivel superior creció de forma estadísticamente significativa respecto a 2023.
Horas de conexión
Las víctimas reportaron en promedio 5.6 horas diarias de conexión, por encima de las 4.6 horas de la población usuaria sin victimización. Entre entidades, Nuevo León concentra el tiempo más alto en víctimas (7.7 horas) y Oaxaca el menor (4.0 horas).
Geografía estatal del ciberacoso
Prevalencia por entidad
Yucatán encabezó la prevalencia estatal con 29.7 por ciento, un salto significativo frente al 20.7 por ciento de 2023. Le siguen San Luis Potosí (26.9 por ciento), Hidalgo (26.2) y Durango (26.0). En el extremo bajo se ubican Morelos (15.1), Tamaulipas (16.1) y Baja California (16.2). La dispersión interestatal se mueve en un rango de casi 15 puntos porcentuales, lo que señala que la vulnerabilidad digital no se replica de forma uniforme en el territorio.
Cambios año con año
Entre 2023 y 2024, siete entidades tuvieron un cambio al alza estadísticamente significativo, cinco a la baja y veinte sin cambio. Las variaciones más pronunciadas al alza se registraron en Aguascalientes (de 18.0 a 23.7 por ciento, con incremento de 31.7 por ciento sobre la base), Hidalgo (de 21.0 a 26.2), Yucatán (de 20.7 a 29.7) y Zacatecas (de 20.7 a 25.9). En sentido contrario, Quintana Roo, Oaxaca, Morelos y Sinaloa redujeron prevalencia de forma significativa.
Mapa por sexo
El cruce con sexo acentúa el patrón regional. Para mujeres, Yucatán alcanza 30.6 por ciento, con San Luis Potosí (30.5) y Durango (28.5) en el pelotón de cabeza. Para hombres, Yucatán también lidera (28.7), seguido por Zacatecas (26.5) e Hidalgo (26.0). La convergencia de ambas distribuciones en una misma entidad sugiere factores comunes —penetración de redes, dinámicas de denuncia o composición demográfica— que ameritan análisis específico.
Formas de agresión, agresores y plataformas
Situaciones más frecuentes
La agresión más reportada a nivel nacional fue el contacto mediante identidades falsas, con 36.0 por ciento del total de víctimas, seguida por los mensajes ofensivos (33.3) y la recepción de contenido sexual (26.0). El perfil varía con fuerza por sexo. Las mujeres acumulan prevalencias más altas en formas sexualizadas: 29.0 por ciento recibió insinuaciones o propuestas sexuales, frente a 13.9 por ciento de los hombres; 27.5 por ciento recibió contenido sexual, frente a 15.8 por ciento; 14.9 por ciento sufrió amenazas de difusión de contenido personal, audios o videos para extorsionar, frente a 10.3 por ciento. El patrón confirma que la violencia digital contra mujeres se expresa, de forma desproporcionada, en el eje sexual.
Perfil del agresor
En 61.6 por ciento de los casos con víctimas de 12 a 17 años, la persona agresora pertenecía al mismo rango etario. En el agregado nacional, el grupo de 26 a 35 años concentró 24.3 por ciento de las agresiones, seguido por el de 18 a 25 años (20.5) y 36 a 45 (18.9). La identificación del sexo del agresor arroja un patrón nítido: cuando la víctima es mujer y pudo identificar al agresor, 52.1 por ciento señala a hombres como únicos responsables; cuando la víctima es hombre, 57.0 por ciento identifica a otros hombres. En las insinuaciones y propuestas sexuales dirigidas a mujeres, 87.2 por ciento fueron ejecutadas exclusivamente por hombres, uno de los datos más contundentes del módulo.
Las personas conocidas de poco trato o solo de vista aparecen con menor peso que las desconocidas, aunque no son marginales: 13.4 por ciento de las víctimas que recibió mensajes ofensivos a nivel nacional reconocía al agresor. En Veracruz esa proporción asciende a 21.6 por ciento y en Durango a 18.9.
Plataformas y aplicaciones
El medio digital más utilizado fue WhatsApp (39.8 por ciento de las víctimas), seguido por Facebook (37.8) y las llamadas de teléfono celular (19.4). La distribución cambia por sexo: entre mujeres víctimas, Facebook aparece primero (43.6 por ciento) y WhatsApp después (40.3); entre hombres, el orden se invierte (WhatsApp 39.3 y Facebook 32.9). Instagram aparece con 11.6 por ciento, Messenger con 12.7, y las plataformas restantes —X, TikTok, Telegram y YouTube— con participaciones inferiores a cinco por ciento. La centralidad de WhatsApp y Facebook refleja su alta cobertura entre la población mexicana, pero también concentra el ecosistema donde se materializa la mayor parte de la violencia digital.
Los medios no son neutros respecto al tipo de agresión. Facebook es el canal predominante para la publicación o venta de contenido sexual (50.9 por ciento), suplantación de identidad (47.0) y recepción de contenido sexual (40.2). WhatsApp lidera en mensajes ofensivos (46.8 por ciento) y amenazas de difusión para extorsionar (49.7). Las llamadas de teléfono celular siguen siendo el canal principal de llamadas ofensivas (60.0 por ciento), un recordatorio de que la violencia digital no se reduce a redes sociales.
Efectos y respuesta de las víctimas
Afectaciones emocionales
El impacto emocional es más intenso entre mujeres. En orden decreciente, 61.1 por ciento reportó enojo, 39.7 desconfianza, 34.5 miedo, 33.5 inseguridad, 32.3 estrés, 27.3 frustración y 22.0 nervios. Entre hombres, las proporciones son 55.4, 33.0, 16.0, 25.8, 27.0, 19.1 y 15.6 por ciento, respectivamente. La brecha más amplia aparece en el miedo (34.5 contra 16.0 por ciento), congruente con el perfil sexualizado de la agresión hacia mujeres. También destaca que 18.5 por ciento de las víctimas hombres reportó no sentir afectación alguna, respuesta que casi no aparece entre mujeres.
Acciones tomadas
El bloqueo de personas, cuentas o páginas es la respuesta más común, con 71.2 por ciento de las mujeres y 60.9 por ciento de los hombres víctimas. Ignorar o no contestar aparece en 12.2 y 16.5 por ciento, respectivamente. El cambio o cancelación de número telefónico, cuenta o contraseña aparece en 10.3 por ciento de las mujeres y 8.9 por ciento de los hombres. La denuncia ante Ministerio Público, Fiscalía Estatal o proveedor del servicio llegó a 5.5 por ciento entre mujeres y 7.3 entre hombres: un reporte formal por cada quince víctimas aproximadamente. La subdenuncia es la característica estructural del fenómeno y limita de forma severa la capacidad de respuesta institucional.
Ciberdelitos asociados
El bloque de ciberdelitos tuvo prevalencia de 6.1 por ciento entre personas usuarias de internet, con descenso significativo respecto a 2023: hackeo de redes sociales 3.8 por ciento, malware 2.0, hackeo de correo 1.5 y ransomware 0.8. Yucatán, Durango y Zacatecas vuelven a encabezar la distribución estatal.
Marco regulatorio y limitaciones de la medición
Ley Olimpia y violencia digital
El marco regulatorio federal se consolidó con el decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 1 de junio de 2021, que reformó la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y el Código Penal Federal para incorporar la violencia digital y la violencia mediática, con penas de tres a seis años de prisión por difusión de contenido íntimo sin consentimiento. La reforma, conocida como Ley Olimpia, concedió a los congresos locales un plazo de 180 días para armonizar sus códigos. A octubre de 2024, 28 entidades contaban con legislación análoga. Los datos de MOCIBA 2024 permiten dimensionar la demanda a la que esa arquitectura jurídica responde, aunque no distinguen entre víctimas que conocen los recursos legales disponibles y las que no.
Lo que MOCIBA no mide
El módulo tiene limitaciones metodológicas que deben hacerse explícitas. No capta a la población menor de 12 años, para quien operan otros instrumentos y módulos específicos sobre violencia escolar. No distingue entre episodios aislados y agresiones sostenidas, aunque sí reporta frecuencia por víctima. Al medir prevalencia entre personas usuarias de internet, excluye por diseño a quienes no acceden a internet, lo que puede subestimar formas de violencia digital dirigidas a personas con conectividad intermitente. Tampoco mide la respuesta institucional efectiva —tiempos de atención, resolución, reparación— ni los daños económicos derivados del ciberacoso.
Finalmente, la clasificación por tipo de situación es autodeclarada: una misma víctima suele reportar más de una modalidad, de modo que las proporciones no suman cien y la interpretación agregada debe hacerse con cautela.
Conclusiones
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La prevalencia del ciberacoso en México se mantiene elevada y estable. El 21.0 por ciento de las personas usuarias de internet, equivalente a 18.9 millones, vivió al menos una situación de ciberacoso en el periodo de referencia 2023-2024, sin cambio significativo respecto a 2023.
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La brecha de género es estructural y se concentra en lo sexual. Las mujeres registran una prevalencia 2.6 puntos porcentuales por encima de los hombres, con sobrerrepresentación nítida en insinuaciones sexuales, recepción de contenido sexual y amenazas de difusión para extorsionar. El 87.2 por ciento de las insinuaciones sexuales dirigidas a mujeres provino exclusivamente de hombres.
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El perfil de edad concentra el daño en jóvenes. Las mujeres de 20 a 29 años registran la mayor prevalencia (31.1 por ciento), seguidas por el grupo de 12 a 19 años. En hombres, el pico se desplaza al grupo de 30 a 39 años.
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La geografía del ciberacoso no es uniforme. Yucatán, San Luis Potosí e Hidalgo encabezan la prevalencia estatal, con brechas de hasta 15 puntos porcentuales respecto a Morelos y Tamaulipas.
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WhatsApp y Facebook concentran la violencia digital. Juntas acumulan cerca de 78 por ciento de las situaciones, con una especialización por tipo de agresión que facilita el diseño de políticas de moderación y denuncia dirigidas a estas plataformas.
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La subdenuncia es la característica estructural del fenómeno. Solo entre 5.5 y 7.3 por ciento de las víctimas denunció ante autoridad o proveedor, lo que condiciona cualquier evaluación de la Ley Olimpia y de los marcos estatales de violencia digital a partir de registros administrativos.
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MOCIBA es una pieza esencial para el diseño de política pública. Su integración con ENDUTIH, su cobertura por entidad federativa y su serie anual lo convierten en el único instrumento con capacidad para seguir la evolución del fenómeno a nivel estatal y guiar la asignación de recursos de atención y prevención.
Los microdatos y tabulados completos del MOCIBA 2024 están disponibles para consulta pública en el portal del INEGI, y permiten explotaciones adicionales por entidad, sexo, edad y escolaridad que esta nota no agota.