PIB de México 2025: cuarto año de desaceleración y un ingreso por habitante estancado
El PIB de México creció apenas 0.8% en 2025, su cuarto año consecutivo de desaceleración, y el ingreso por habitante retrocedió a niveles de 2017.
Contexto
La economía mexicana cerró 2025 con un crecimiento real de 0.8 por ciento, según las cifras revisadas del Producto Interno Bruto Trimestral que el INEGI difundió en febrero de 2026. El dato confirmó lo que las series de coyuntura habían anticipado durante todo el año: un ciclo de desaceleración prolongada que llevó al ritmo de expansión a su nivel más bajo desde la contracción provocada por la pandemia en 2020.
La lectura adquiere relevancia por su persistencia. No se trató de un tropiezo aislado, sino del cuarto año consecutivo de menor crecimiento tras el rebote de 2021. La recopilación de México ¿Cómo Vamos? con base en datos del INEGI ubica la trayectoria en una pendiente descendente nítida: 6.3 por ciento en 2021, 3.7 por ciento en 2022, 3.1 por ciento en 2023, 1.1 por ciento en 2024 y 0.8 por ciento en 2025.
El presente análisis revisa el cierre del ejercicio bajo cinco dimensiones: la magnitud del resultado y su lugar histórico, la heterogeneidad sectorial del crecimiento, el estancamiento del ingreso por habitante, los factores que explican la desaceleración y el marco macroeconómico —inflación, política monetaria y empleo formal— en el que se inscribe. Las cifras provienen de fuentes oficiales del INEGI, el Banco de México y el IMSS, complementadas con las proyecciones de organismos internacionales y de la Secretaría de Hacienda.
El cierre de 2025: 0.8 por ciento y la cuarta desaceleración
El primer indicio del resultado llegó el 30 de enero de 2026 con la Estimación Oportuna del PIB Trimestral, que el INEGI utiliza para adelantar las cifras del último trimestre antes de la publicación definitiva. Ese ejercicio preliminar situó el crecimiento de 2025 en 0.7 por ciento. La revisión posterior, divulgada en febrero con información más completa, ajustó el dato anual al alza hasta 0.8 por ciento.
El cuarto trimestre concentró el mejor desempeño del año. El INEGI revisó su crecimiento anual de 1.6 por ciento en la estimación oportuna a 1.8 por ciento en la cifra definitiva, mientras que a tasa trimestral el avance pasó de 0.8 a 0.9 por ciento. Ese impulso de cierre, sin embargo, no alcanzó para compensar la debilidad acumulada en los trimestres previos: la economía solo creció 0.6 por ciento anual en el primer trimestre y el tercero marcó el punto más bajo, con una contracción anual de 0.2 por ciento —el primer retroceso interanual desde 2021— de acuerdo con el seguimiento de México ¿Cómo Vamos? sobre las series del INEGI.
| Año | Crecimiento real del PIB |
|---|---|
| 2021 | 6.3% |
| 2022 | 3.7% |
| 2023 | 3.1% |
| 2024 | 1.1% |
| 2025 | 0.8% |
Fuente: INEGI, Producto Interno Bruto Trimestral; recopilación de México ¿Cómo Vamos?
El 0.8 por ciento se ubica muy por debajo del crecimiento potencial que distintos analistas atribuyen a la economía mexicana, estimado de forma convencional entre 2 y 2.5 por ciento. La brecha entre ese potencial y el desempeño observado es la métrica que mejor sintetiza el carácter estructural del estancamiento.
Un crecimiento de tres velocidades sectoriales
La descomposición por grandes sectores revela que el modesto avance agregado descansó sobre dos de los tres componentes del PIB, mientras la industria operó como lastre durante buena parte del año.
| Sector | Variación anual 2025 |
|---|---|
| Actividades primarias | +4.0% |
| Actividades terciarias | +1.5% |
| Actividades secundarias | −1.1% |
Fuente: INEGI, Producto Interno Bruto Trimestral.
Las actividades primarias —agricultura, ganadería, pesca y silvicultura— encabezaron el crecimiento con 4.0 por ciento, su mejor resultado relativo del año. Las actividades terciarias, que agrupan comercio y servicios y representan cerca de dos tercios de la economía, crecieron 1.5 por ciento, sosteniendo el grueso de la actividad. En contraste, las actividades secundarias —minería, construcción, manufactura y generación de energía— se contrajeron 1.1 por ciento en el acumulado anual.
El comportamiento trimestral del sector industrial ilustra su debilidad. En el tercer trimestre, las actividades secundarias cayeron 2.7 por ciento anual, su tramo más adverso, antes de estabilizarse hacia el cierre del año con un tenue avance de 0.3 por ciento en el cuarto trimestre. Ese mismo trimestre, las primarias repuntaron 7.8 por ciento y las terciarias 2.1 por ciento, según el INEGI. La fotografía de fin de año, con los tres sectores en terreno positivo, contrasta con la fragilidad observada a mediados de 2025 y explica buena parte de la revisión al alza del cuarto trimestre.
El ingreso por habitante: ocho años sin avance
El crecimiento de 0.8 por ciento resultó insuficiente para compensar el aumento de la población. De acuerdo con las estimaciones de México ¿Cómo Vamos?, el PIB por habitante registró una ligera contracción frente a 2024 y se ubicó en niveles equivalentes a los de 2017, en torno a 192 mil pesos nominales por persona.
La cifra condensa casi una década de estancamiento. Entre 2017 y 2025, el PIB per cápita creció apenas 0.1 por ciento en promedio anual, un ritmo que en la práctica equivale a una economía que no logra elevar de forma sostenida el ingreso medio de su población. La métrica resulta especialmente sensible para el análisis de bienestar porque, a diferencia del PIB agregado, descuenta el efecto del crecimiento demográfico y se aproxima mejor a la capacidad de la economía para mejorar las condiciones materiales de los hogares.
El estancamiento del ingreso por habitante conecta con discusiones de fondo sobre movilidad social e inclusión. Un PIB per cápita inmóvil durante ocho años limita el margen para reducir la pobreza por la vía del crecimiento y traslada una mayor carga redistributiva a las transferencias públicas, un patrón que la propia evolución reciente de los hogares mexicanos ha hecho visible.
Los factores detrás de la desaceleración
La desaceleración de 2025 respondió a una combinación de factores externos e internos que actuaron de forma simultánea sobre la inversión, las exportaciones y el gasto.
El primero fue la volatilidad de la política comercial de Estados Unidos. A lo largo del año se sucedieron amenazas y anuncios de aranceles de hasta 25 por ciento sobre importaciones mexicanas, junto con un endurecimiento de las reglas de origen del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. Aun cuando una parte de esos gravámenes no se materializó en su forma más severa, la incertidumbre encareció las decisiones de comercio e inversión y elevó los costos de exportación en cadenas estratégicas como la automotriz, las autopartes, la maquinaria y los electrodomésticos. La exposición de México es estructural: alrededor del 80 por ciento de sus exportaciones tienen como destino el mercado estadounidense, lo que amplifica el efecto de cualquier cambio en la política arancelaria del vecino del norte.
El segundo factor fue el debilitamiento de la inversión. La inversión fija bruta —el componente del gasto que financia maquinaria, equipo y construcción— encadenó varios meses en terreno negativo a lo largo del año, en un entorno de confianza empresarial deteriorada que pospuso proyectos productivos y nuevas contrataciones. La contracción de la inversión es coherente con la caída de las actividades secundarias y, en particular, con la atonía de la construcción.
El tercer factor fue el carácter restrictivo de las políticas macroeconómicas. Por el lado fiscal, 2025 fue un año de consolidación tras el elevado déficit registrado en 2024, lo que implicó un menor impulso del gasto público. Por el lado monetario, aunque el Banco de México recortó su tasa de referencia a lo largo del año, la política se mantuvo en territorio restrictivo durante la mayor parte del ejercicio, conteniendo la demanda interna como contrapartida del control de la inflación.
El marco monetario: inflación en el rango y pausa del banco central
El contraste más marcado del cierre de 2025 fue la convivencia de un crecimiento débil con un éxito notable en el frente de los precios. La inflación general anual cerró el año en 3.69 por ciento, su nivel más bajo desde 2020 y el primer cierre dentro del rango objetivo del Banco de México —3 por ciento más o menos un punto porcentual— en cinco años, de acuerdo con el INEGI.
El detalle del dato matiza el optimismo. La inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles y refleja mejor la tendencia de fondo, se desaceleró a 4.33 por ciento en diciembre, todavía por encima del techo del rango. El componente no subyacente, en cambio, contribuyó a la baja con una tasa de 1.61 por ciento anual. El INPC mensual de diciembre fue de 0.23 por ciento, la lectura más baja para un cierre de año desde 2012.
En ese contexto, el Banco de México recortó su tasa de referencia en 25 puntos base en su reunión de diciembre de 2025, hasta 7.0 por ciento, y señaló que esperaba la convergencia de la inflación general a la meta hacia el tercer trimestre de 2026. La Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, que el propio banco central levanta cada mes, situó a inicios de 2026 la tasa de fondeo de cierre de ese año en una mediana de 6.50 por ciento, lo que anticipa un ciclo de recortes gradual y pausado.
Empleo formal: el espejo laboral del estancamiento
El mercado laboral formal reflejó con fidelidad el bajo dinamismo de la actividad. El IMSS cerró diciembre de 2025 con 22 millones 517 mil 76 puestos de trabajo afiliados, el nivel más alto registrado para un cierre anual, tras alcanzar un máximo histórico de 22 millones 837 mil 768 puestos a finales de noviembre. La caída de diciembre, de 320 mil 692 plazas, obedeció al patrón estacional habitual al término de cada año.
El indicador relevante para evaluar la salud del ciclo, sin embargo, es la creación neta anual. En 2025 se generaron 278 mil 697 puestos formales, un crecimiento de apenas 1.3 por ciento, cifra baja en términos históricos y consistente con una economía que crece por debajo de su potencial. De los puestos registrados, 86.9 por ciento fueron permanentes y 13.1 por ciento eventuales. La debilidad de la generación de empleo formal cierra el círculo del diagnóstico: sin inversión robusta ni expansión industrial, la capacidad de la economía para incorporar trabajadores al sector formal se contrae.
Las proyecciones: el consenso que se cumplió y el que falló
El resultado de 0.8 por ciento ofrece una oportunidad para contrastar la calidad de los pronósticos emitidos antes del cierre del año. La dispersión entre instituciones fue considerable.
| Institución | Pronóstico para 2025 |
|---|---|
| SHCP — Criterios Generales de Política Económica | 1.5% a 2.3% |
| Fondo Monetario Internacional | 1.0% |
| OCDE | 0.8% |
| Banco de México | 0.6% |
| Banco Mundial | 0.5% |
| Resultado observado (INEGI) | 0.8% |
Fuentes: SHCP, FMI, OCDE, Banco de México y Banco Mundial.
La proyección de la OCDE resultó la más certera al anticipar exactamente el 0.8 por ciento finalmente observado. El Fondo Monetario Internacional, que durante el año ajustó su pronóstico hasta 1.0 por ciento, quedó ligeramente por encima. El Banco de México y el Banco Mundial, con estimaciones de 0.6 y 0.5 por ciento respectivamente, pecaron de pesimistas. En el extremo opuesto, el rango oficial de la Secretaría de Hacienda —de 1.5 a 2.3 por ciento— sobrestimó de manera significativa el desempeño de la economía, una brecha que tiene implicaciones directas sobre la estimación de ingresos públicos en el paquete fiscal.
De cara a 2026, el consenso del sector privado es moderado. La encuesta de Banxico de inicios de año situó el crecimiento esperado en torno a 1.3 por ciento, con un rango amplio que iba de 0.6 a 1.8 por ciento, mientras que sondeos privados lo ubicaron incluso por debajo, cerca de 1.1 por ciento. En materia de precios, los especialistas anticiparon una inflación general de 4.30 por ciento al cierre de 2026 y una subyacente de 4.20 por ciento, niveles que sugieren que la convergencia plena a la meta del banco central seguirá siendo un proceso gradual.
Conclusiones
- La economía mexicana creció 0.8 por ciento en 2025, su cuarto año consecutivo de desaceleración y el peor desempeño desde la contracción pandémica de 2020, según las cifras revisadas del INEGI. La trayectoria descendente desde el 6.3 por ciento de 2021 confirma un agotamiento del impulso pospandemia más que un tropiezo coyuntural.
- El crecimiento fue heterogéneo por sectores: las actividades primarias y terciarias avanzaron 4.0 y 1.5 por ciento, mientras que la industria se contrajo 1.1 por ciento en el año, arrastrada por su debilidad de mediados de 2025. El repunte generalizado del cuarto trimestre explica la revisión al alza del dato anual.
- El ingreso por habitante quedó estancado en niveles de 2017, con un crecimiento promedio anual de apenas 0.1 por ciento en ocho años. Es la métrica que mejor revela el costo del bajo crecimiento en términos de bienestar y movilidad social.
- La desaceleración respondió a la volatilidad arancelaria de Estados Unidos, la caída de la inversión y el sesgo restrictivo de las políticas fiscal y monetaria, factores que operaron de forma simultánea sobre una economía altamente dependiente del mercado estadounidense.
- El frente de precios ofreció el contrapunto positivo: la inflación cerró en 3.69 por ciento, dentro del rango objetivo de Banxico por primera vez desde 2020, lo que abrió espacio para un ciclo gradual de recortes en la tasa de referencia, situada en 7.0 por ciento al término del año.
- El empleo formal reflejó el bajo dinamismo, con una creación neta de 278 mil 697 puestos afiliados al IMSS (1.3 por ciento), cifra modesta que cierra el diagnóstico de una economía operando por debajo de su potencial.
Las series completas del Producto Interno Bruto Trimestral, por sector y por entidad federativa, así como los indicadores de precios y empleo aquí citados, se encuentran disponibles para consulta pública en los portales del INEGI, el Banco de México y el IMSS.