Productividad laboral en México: el rezago estructural a la luz del IGPLE 2025
El IGPLE del INEGI cerró 2025 en 96.5 puntos con un crecimiento anual de 0.9% y un acumulado enero-septiembre de apenas 0.49%, la menor lectura en tres años, en contraste con la meta de 4.8% del Plan México.
Contexto: cuatro años en una meseta
La productividad laboral es una de las restricciones más severas del crecimiento mexicano. Mide cuánto produce la economía por cada hora trabajada y, en una economía con baja inversión y alta informalidad, su comportamiento condensa buena parte de los problemas estructurales del mercado de trabajo. El INEGI difunde de forma trimestral dos instrumentos para seguir esa variable: el Índice Global de Productividad Laboral de la Economía (IGPLE), que cubre la economía en su conjunto, y el Índice de Productividad Laboral (IPL) por grandes grupos de actividad y sector, complementado por el indicador de Costo Unitario de la Mano de Obra (CUMO).
El reporte del cuarto trimestre de 2025, publicado por el INEGI el 6 de marzo de 2026, fijó al IGPLE basado en horas trabajadas en 96.5 puntos, con un avance de 0.5% respecto al trimestre previo y 0.9% a tasa anual. La cifra confirma la consolidación de un patrón observado en los últimos años: variaciones trimestrales acotadas, ningún episodio sostenido de aceleración y un nivel que apenas regresa al observado seis años antes. Este análisis revisa el comportamiento del IGPLE durante 2025, la lectura comparada que ofrece la OCDE en su Employment Outlook 2025, las raíces del estancamiento y la distancia entre la trayectoria observada y las metas declaradas por el Plan México.
El IGPLE en 2025: trimestres planos y un repunte modesto al cierre
Trayectoria trimestral
El año 2025 dibujó cuatro trimestres con poca tracción. La lectura del IGPLE en el segundo trimestre retrocedió 0.4% respecto al trimestre anterior, con una variación anual marginal de 0.5%. En el tercero, el índice se mantuvo prácticamente sin cambios en términos trimestrales y registró su primer revés a tasa anual en diez trimestres, con una contracción de 0.18%, según la cobertura del comunicado del INEGI publicada en diciembre de 2025. Solo en el cuarto trimestre se observó un avance trimestral de 0.5% y anual de 0.9%, suficiente para evitar un cierre en terreno negativo, pero insuficiente para reabsorber la pérdida observada en los trimestres previos.
El acumulado de enero a septiembre de 2025 ilustra la magnitud del estancamiento: el IGPLE creció 0.49%, la tasa más baja en tres años, frente a 1.49% reportado para el mismo periodo de 2024. La comparación es relevante porque 2024 ya había sido un año de desempeño débil; el deterioro adicional de 2025 confirma una desaceleración sostenida.
| Trimestre 2025 | Variación trimestral | Variación anual |
|---|---|---|
| I trimestre | sin avance significativo | positiva, sin aceleración |
| II trimestre | -0.4% | +0.5% |
| III trimestre | sin cambio relevante | -0.18% |
| IV trimestre | +0.5% | +0.9% |
Fuente: elaboración propia con boletines del INEGI sobre IGPLE durante 2025 y comunicado del 6 de marzo de 2026.
Mosaico sectorial
La fotografía agregada esconde una heterogeneidad importante. En el tercer trimestre las actividades primarias se dispararon 7.46% a tasa anual, su mejor desempeño en un quinquenio, mientras que las secundarias cayeron 1.98%, la mayor contracción en 18 trimestres, y las terciarias retrocedieron 0.28%. La pauta se revirtió parcialmente en el cuarto trimestre: la industria recuperó 1.0% trimestral, con manufactura en 1.4% y empresas constructoras en 0.2%, y el agregado de comercio y servicios avanzó 0.4%, mientras que las actividades primarias cayeron 1.1%, según el desglose presentado por el INEGI en el boletín de marzo de 2026.
La manufactura es el sector con la lectura más consistente en el año. El IPL de las industrias manufactureras creció 1.2% a tasa anual durante el primer semestre y se mantuvo en terreno positivo en el cierre, en línea con la expansión del empleo formal industrial reportada por el IMSS. El sector concentra cerca de 17% del PIB nacional y más de 8.5 millones de trabajadores formales y, en ese sentido, su trayectoria condiciona el resultado agregado. Aun así, su aporte ha sido insuficiente para compensar la atonía de comercio y servicios, donde se ocupa la mayor parte de la fuerza de trabajo del país.
En el frente del Costo Unitario de la Mano de Obra, el cuarto trimestre mostró una caída de 2.4% en empresas constructoras y disminuciones marginales en comercio al por mayor y manufactura, frente a aumentos en comercio al menudeo y servicios privados no financieros. La lectura combinada del IGPLE y del CUMO sugiere que la productividad por hora creció a un ritmo similar o ligeramente superior al de los costos laborales unitarios, lo que mantiene la competitividad aparente del costo por unidad de producto, pero no resuelve el problema de fondo: el crecimiento del producto por trabajador es muy bajo.
La lectura internacional: México en el espejo de la OCDE
El Employment Outlook 2025 de la OCDE, presentado en julio de 2025, sitúa a México como uno de los países con mayor jornada anual de trabajo y al mismo tiempo con menor producto generado por hora trabajada dentro de la organización. La paradoja es estructural: la economía mexicana acumula horas, no productividad. Distintas mediciones reportan un PIB por hora trabajada cercano a 30 dólares, frente a un promedio de la OCDE en torno a 70 dólares, lo que ubica a México como el segundo país con menor productividad por hora del bloque, solo por encima de Colombia.
La estimación de crecimiento anual de la productividad laboral mexicana en la última década ronda el -0.6%, en contraste con un promedio de la OCDE de 0.9%, según los Indicadores de Productividad publicados por la organización en 2024. La proyección del Employment Outlook 2025 va más lejos: si no se adoptan reformas laborales y educativas adicionales, el crecimiento del PIB per cápita mexicano podría reducirse del 0.67% anual observado entre 2006 y 2019 a apenas 0.05% anual en el horizonte 2024-2060. Una trayectoria así implicaría un estancamiento de facto del ingreso por habitante durante una generación.
La OCDE atribuye el rezago a cuatro factores que se refuerzan entre sí: bajo nivel de inversión en capital físico, brecha en habilidades digitales y técnicas, persistencia de la informalidad por encima de la mitad de la población ocupada y baja participación laboral femenina. El diagnóstico es coherente con la lectura interna del INEGI y de los analistas mexicanos, y permite encuadrar las cifras del IGPLE 2025 dentro de una tendencia que no es coyuntural ni atribuible a un solo shock externo.
Las raíces del rezago
Informalidad y composición del empleo
La informalidad laboral es probablemente el factor que más limita la productividad agregada. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI reportó una tasa de informalidad de 54.8% en el segundo trimestre de 2025 y cercana a 55% al cierre del año. Esa cifra implica que más de la mitad de la población ocupada trabaja en unidades económicas con baja escala, sin acceso a seguridad social, con menor acumulación de capital físico por trabajador y con prácticamente nula formación formal en el puesto. En esas condiciones, la productividad media de la economía no puede converger con la de unidades formales que sí invierten en tecnología y capacitación.
El propio INEGI ha documentado, a partir de los Censos Económicos 2024, que el universo de unidades informales representa 64.3% del total nacional, ocho décimas por encima del 62.6% reportado en el levantamiento previo. La participación de las microempresas en el personal ocupado es de 41.4%, mientras que su contribución al valor agregado se sitúa por debajo del 17%, según los resultados definitivos publicados en julio de 2025. Esta asimetría entre empleo y producto sintetiza el problema: el grueso del trabajo se concentra en unidades de muy baja productividad.
Inversión, capital físico y capital humano
El segundo factor es la inversión. La caída sostenida de la Formación Bruta de Capital Fijo, especialmente en su componente privado no residencial, se ha documentado en los informes trimestrales del Banco de México y los reportes de finanzas públicas de la Secretaría de Hacienda. Sin reposición ni ampliación del acervo de capital por trabajador, las ganancias de productividad dependen casi exclusivamente del progreso técnico y de mejoras en la organización del trabajo, factores que también requieren inversión complementaria en intangibles.
El frente del capital humano arrastra rezagos análogos. La Ley Federal del Trabajo, en sus artículos 153-A a 153-X, define un marco amplio de obligaciones empresariales en materia de capacitación y productividad, junto con instancias tripartitas como las comisiones mixtas de capacitación y la Comisión Nacional de Productividad. La operación efectiva de ese marco es desigual: las empresas grandes cumplen los planes y los programas, mientras que las micro y pequeñas unidades, que concentran el grueso del empleo, lo aplican de manera limitada. El sistema de educación dual, central en la agenda 2025-2030, formó a 14,155 estudiantes de educación media superior en 2024 con participación de 3,279 empresas, una escala todavía pequeña frente a una población escolar que se cuenta en millones.
Brechas de género y participación
El cuarto factor es la baja participación laboral femenina, ya documentado en el sistema estadístico nacional y en el Employment Outlook 2025. La tasa de participación de las mujeres se ubica en torno a 46%, frente a tasas masculinas cercanas a 75%, y una proporción importante de la población femenina activa permanece en empleos informales y en jornadas reducidas. Esa brecha no solo es un asunto de equidad: implica un menor stock de horas y de experiencia acumulada en el agregado y limita la dispersión de la productividad media.
La agenda 2026: Plan México, Programa Sectorial de Trabajo y la brecha con la meta
El Plan México, presentado en enero de 2025, define cuatro objetivos estratégicos para el periodo 2025-2030: diversificar la relocalización de empresas en sectores estratégicos, aumentar el contenido nacional de las cadenas productivas con énfasis en pymes, ampliar la diversificación de mercados de exportación e impulsar la innovación y la competencia en el mercado interno. La estrategia se acompaña de una meta de inversión extranjera directa de 100 mil millones de dólares anuales hacia 2030, un paquete fiscal cercano a 30 mil millones de pesos para inversiones industriales y una infraestructura proyectada de 477 parques industriales operando en 28 estados al cierre de 2026, con más de un centenar en construcción.
El Programa Sectorial de Trabajo y Previsión Social 2025-2030 traslada parte de esa agenda al frente laboral. Incluye objetivos de formalización, fortalecimiento de la inspección, ampliación de la formación dual con meta declarada de 150 mil técnicos al año y modernización del sistema de capacitación en el trabajo. La articulación con el sector educativo se sostiene en el Programa Institucional del Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales 2025-2030, también vigente, que busca incrementar la cobertura de estándares y certificaciones.
La distancia entre las metas declaradas y la trayectoria del IGPLE es, sin embargo, considerable. México ¿Cómo Vamos? mantiene su Semáforo Económico Nacional de productividad laboral en rojo, con la meta de crecimiento fijada en 4.8% anual como referencia para sostener un avance económico significativo. Esa meta contrasta con el 0.9% anual registrado en el cuarto trimestre de 2025 y con el 0.49% acumulado de enero a septiembre. Reabsorber la brecha entre el desempeño observado y el deseado requiere un cambio estructural en los cuatro factores señalados, no únicamente un repunte cíclico.
Conclusiones
- El IGPLE basado en horas trabajadas cerró el cuarto trimestre de 2025 en 96.5 puntos, con un avance trimestral de 0.5% y anual de 0.9%, según el comunicado del INEGI del 6 de marzo de 2026; el acumulado enero-septiembre fue de apenas 0.49%, la menor lectura en tres años.
- La heterogeneidad sectorial es marcada: la manufactura sostuvo el agregado con un IPL anual de 1.2% en el primer semestre y 1.4% trimestral en el cuarto, mientras que comercio y servicios apenas avanzaron y las actividades primarias alternaron entre repuntes y caídas.
- La OCDE ubica a México como el segundo país menos productivo del bloque, con un PIB por hora trabajada cercano a 30 dólares frente a un promedio de 70, una contracción anual promedio de 0.6% en la última década y un escenario de crecimiento del PIB per cápita de 0.05% anual entre 2024 y 2060 si no se modifican las políticas vigentes.
- El rezago se explica por la combinación de informalidad por encima del 55% de la población ocupada, baja inversión privada en capital fijo, escala limitada de la formación dual y una participación laboral femenina cercana a 46% que mantiene una brecha de casi 30 puntos frente a la masculina.
- El Plan México y el Programa Sectorial de Trabajo 2025-2030 definen objetivos ambiciosos en inversión, formalización y capacitación, pero la meta de productividad de 4.8% anual mantenida por México ¿Cómo Vamos? convive con un dato observado cinco veces menor, lo que sitúa la brecha entre agenda y trayectoria como el desafío central del ciclo 2026-2030.