Pensiones

Régimen de inversión de las SIEFORES: arquitectura CONSAR y su ciclo de reformas 2019-2026

Arquitectura del régimen de inversión de las SIEFORES generacionales, límites por clase de activo y las reformas de octubre de 2024 y julio de 2025 al marco financiero del SAR.

CONSAR SIEFORES SAR Régimen de inversión AFORES
Por Estructura

Contexto

El Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) administra los recursos de pensión de la mayor parte de la fuerza laboral formal mexicana. Al primer trimestre de 2026, el sistema custodiaba alrededor de 8.67 billones de pesos en 69.9 millones de cuentas individuales, cifra equivalente a aproximadamente una quinta parte del Producto Interno Bruto y que sitúa a las AFORES como el segundo inversionista institucional del país después de la banca. Para junio de 2026, la CONSAR reportaba activos administrados por 8.95 billones de pesos, tras un cierre de 2025 con plusvalías anuales de 1.14 billones, una cifra máxima histórica para el sistema.

Ese volumen de recursos no se invierte con discrecionalidad. Cada AFORE opera bajo un régimen de inversión detallado que la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR) fija en su Circular Única Financiera y en las Disposiciones de carácter general que establecen el régimen de inversión al que deben sujetarse las Sociedades de Inversión Especializadas de Fondos para el Retiro (SIEFORES). Ese marco define qué instrumentos son elegibles, en qué proporción y bajo qué controles internos. Los cambios recientes —la actualización publicada en el Diario Oficial de la Federación el 29 de octubre de 2024 y la reforma a la Circular Única Financiera del 21 de julio de 2025— reordenan la frontera entre rentabilidad, riesgo y desarrollo nacional que rige a los recursos pensionarios.

Arquitectura del régimen de inversión

El régimen de inversión encuentra su base legal en la Ley de los Sistemas de Ahorro para el Retiro (LSAR) y se articula en tres capas normativas. La ley fija principios y facultades. La CONSAR emite disposiciones de carácter general en materia financiera —la llamada Circular Única Financiera— que operan como reglamento sectorial. Y cada SIEFORE, mediante su prospecto de información y su régimen de inversión autorizado, precisa las clases de activo, ponderaciones y estrategias específicas del vehículo.

El diseño del régimen se guía por tres principios rectores que la propia CONSAR sintetiza como “seguridad, rentabilidad y diversificación”. Su operación se articula en instrumentos concretos:

  • Límites máximos por clase de activo (renta variable, deuda privada, estructurados, FIBRAs, valores extranjeros, mercancías).
  • Un componente de riesgo agregado, el Diferencial del Valor en Riesgo Condicional (DCVaR), que topea la volatilidad esperada del portafolio en escenarios adversos.
  • Requisitos de gobernanza interna: comités de riesgos, comités de inversión y funciones de contraloría normativa que aprueban políticas y estrategias.
  • Comisiones máximas, fijadas anualmente por CONSAR, que acotan el cobro sobre el saldo administrado y separan la rentabilidad neta del trabajador de la utilidad de la administradora.

Del portafolio único a las SIEFORES generacionales

El régimen de inversión no siempre tuvo esta estructura. Cuando las AFORES iniciaron operaciones el 1 de julio de 1997, cada trabajador tenía asignada una única SIEFORE con exposición casi exclusiva a deuda gubernamental de corto y mediano plazo. La CONSAR autorizó la operación de las SIEFORES Básicas en 2005 y desplegó los vehículos siguientes en 2008, hasta consolidar en 2007-2008 un esquema de cinco SIEFORES Básicas segmentadas por grupos de edad. Ese diseño buscaba alinear el nivel de riesgo con el horizonte temporal del trabajador: mayor renta variable a mayor plazo al retiro.

En diciembre de 2019 se sustituyó el esquema de cinco SIEFORES por diez SIEFORES generacionales, agrupadas en cohortes quinquenales por año de nacimiento. La SIEFORE Básica Inicial recibe a los trabajadores más jóvenes; la SIEFORE Básica de Pensiones agrupa a los cotizantes de mayor edad. La lógica es la del ciclo de vida financiero: el trabajador que ingresa al SAR es asignado automáticamente al vehículo correspondiente a su cohorte, y su portafolio migra de forma gradual —dentro del mismo fondo, sin necesidad de traspasos— desde una asignación con mayor peso en renta variable e instrumentos alternativos hacia una asignación conservadora conforme se acerca la edad de retiro. Ese diseño evita saltos discretos entre SIEFORES que en el modelo anterior obligaban a rebalanceos costosos cerca del retiro.

Diez SIEFORES por año de nacimiento

El esquema vigente comprende diez fondos básicos:

SIEFORE BásicaCohorte de nacimientoEdad aproximada 2026
Inicial1995 o posterior31 años o menos
90-941990-199432-36
85-891985-198937-41
80-841980-198442-46
75-791975-197947-51
70-741970-197452-56
65-691965-196957-61
60-641960-196462-66
55-591955-195967-71
De Pensiones1954 o anterior72 y más

La asignación es automática y responde a la fecha de nacimiento del titular. Cada AFORE puede además operar SIEFORES Adicionales para aportaciones voluntarias, con regímenes que pueden diferir del aplicable a la cuenta obligatoria.

Clases de activo y sus límites

El régimen vigente autoriza a las SIEFORES a invertir en una gama de instrumentos que se ha ampliado con cada reforma:

  • Deuda gubernamental doméstica: CETES, Bonos M, Udibonos y valores del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario.
  • Renta variable nacional e internacional a través de acciones y vehículos indexados.
  • Deuda privada nacional emitida por empresas con calificación crediticia elegible.
  • Instrumentos estructurados: Certificados de Capital de Desarrollo (CKDs) y Certificados Bursátiles Fiduciarios de Proyectos de Inversión (CERPIs), típicamente vinculados a capital privado, infraestructura y proyectos productivos.
  • Fideicomisos de Infraestructura y Bienes Raíces (FIBRAs) y FIBRAs Energéticas y de Infraestructura (FIBRA E).
  • Valores extranjeros, con un tope agregado de 20% del activo de la SIEFORE.
  • Mercancías, derivados listados con fines de cobertura y otros instrumentos autorizados.

Los límites porcentuales varían según la SIEFORE. La exposición autorizada a renta variable se ubica entre 15% en los vehículos cercanos a la edad de retiro y 60% en la SIEFORE Básica Inicial, lo que refleja el mayor horizonte temporal de los trabajadores jóvenes para absorber volatilidad. Los instrumentos denominados en moneda extranjera pueden alcanzar entre 20% y 35% de la cartera según la cohorte, mientras que los valores emitidos, garantizados o aceptados por un mismo emisor extranjero no pueden superar 5% del activo total de la SIEFORE, una regla de concentración diseñada para mitigar el riesgo idiosincrático.

La reforma del 29 de octubre de 2024

La Resolución publicada en el Diario Oficial de la Federación el 29 de octubre de 2024 modificó tres perillas centrales del régimen. Elevó el límite máximo de inversión en instrumentos estructurados de 20% a 30% del activo de las SIEFORES Básicas; incrementó el techo de inversión en FIBRAs de 10% a 12.5%; y armonizó los límites por moneda extranjera al alza, alcanzando hasta 35% en los vehículos con mayor horizonte temporal.

La CONSAR justificó los cambios señalando que “una mayor exposición a instrumentos alternativos puede traer beneficios a los portafolios sobre todo en las Siefores de las y los trabajadores más jóvenes”. El paquete también incorporó a la regulación pensionaria la figura de “Emisora Simplificada”, alineada con la reforma a la Ley del Mercado de Valores publicada el 28 de diciembre de 2023, con el objetivo de ampliar el universo de emisoras elegibles hacia empresas medianas que hasta entonces tenían acceso limitado al mercado bursátil. Los objetivos declarados de la reforma incluyeron “impulsar la actividad productiva nacional, la mayor generación de empleo, la construcción de vivienda, el desarrollo de la infraestructura estratégica del país y el desarrollo regional”.

El incremento del componente estructurado modifica de forma material el perfil del sistema. En términos absolutos, un techo de 30% aplicado sobre 8.95 billones de pesos equivale a un espacio autorizado de hasta 2.68 billones de pesos para capital privado, infraestructura y proyectos productivos, muy por encima de la exposición efectivamente contratada al primer semestre de 2026.

La resolución del 21 de julio de 2025

Nueve meses después, el 21 de julio de 2025 se publicó en el Diario Oficial de la Federación una segunda resolución que reformó la Circular Única Financiera. A diferencia de la actualización de 2024, centrada en topes cuantitativos, la reforma de 2025 recayó sobre el marco de gobernanza y el destino geográfico de la inversión estructurada.

Tres frentes concentran los cambios. Primero, la reforma exige que los instrumentos estructurados con vocación nacional emitidos a partir de 2025 destinen al menos 80% de la inversión comprometida a proyectos localizados en territorio mexicano y que, transcurridos cinco años desde la emisión, al menos 50% del capital efectivamente invertido siga canalizado a esos proyectos. La disposición transforma un beneficio potencial —que las SIEFORES puedan financiar proyectos nacionales— en un requisito verificable con umbrales concretos.

Segundo, la reforma introduce requisitos elevados de gobernanza para el análisis y aprobación de instrumentos estructurados y derivados. Las administradoras deben constituir un subcomité especializado con, como mínimo, un integrante con experiencia legal y otro con experiencia comprobada en materia de inversiones. El objetivo declarado es reforzar la revisión técnica, atender conflictos de interés y asegurar que las decisiones sobre vehículos ilíquidos y complejos cuenten con contrapesos internos independientes de las áreas de originación.

Tercero, se actualizaron los modelos de Prospecto de Información y Folleto Explicativo que las AFORES entregan a los trabajadores, incorporando información desagregada sobre los límites de inversión por clase de activo y factor de riesgo. La medida busca aproximar la información pública que el trabajador recibe a la que utilizan los reguladores para vigilar la exposición del portafolio.

Diversificación internacional y financiamiento al desarrollo

Los dos ejes del régimen —diversificación externa y financiamiento al desarrollo interno— muestran trayectorias contrastantes. Los activos del SAR invertidos en valores extranjeros pasaron de 804,738 millones de pesos al cierre de 2023 (13.53% de la cartera consolidada) a aproximadamente 1.025 billones de pesos al cierre de 2024 (15.12% de la cartera), un incremento de 1.6 puntos porcentuales en un solo ejercicio. La ampliación de límites de moneda extranjera y la mayor holgura de valor en riesgo introducidas en octubre de 2024 abren margen para que esa participación siga escalando, aun cuando la fracción efectivamente utilizada permanece por debajo del techo regulatorio.

En el frente doméstico, la información pública de CONSAR reporta una inversión conjunta del sistema en instrumentos vinculados a infraestructura por 1,026,664 millones de pesos en 2026, distribuidos en tres canales:

CanalMonto (millones de pesos)Participación
Estructurados (CKDs y CERPIs)662,52664.5%
FIBRAs258,94425.2%
Instrumentos de deuda para carreteras110,33710.7%
Total infraestructura1,031,807100.0%

Ese cuadro convive con un piso de inversión en deuda gubernamental que sigue absorbiendo la mayor parte de la cartera consolidada, en línea con el mandato prudencial y con la profundidad relativa del mercado de bonos soberanos mexicanos.

Rendimientos, comisiones y evaluación de desempeño

El Indicador de Rendimiento Neto (IRN) que publica CONSAR resume el desempeño de cada SIEFORE en horizontes de mediano y largo plazo, netos de la comisión cobrada por la administradora. Es el criterio que la LSAR emplea como referente para las decisiones de traspaso y para el mecanismo de asignación de cuentas nuevas entre AFORES. En términos históricos, el sistema reporta un rendimiento real de aproximadamente 5.02% anual descontando inflación, lo que compara favorablemente con la mayoría de las tasas de referencia de largo plazo disponibles para el ahorrador mexicano.

El desempeño de 2025 fue excepcional en términos absolutos. Las plusvalías acumuladas del sistema entre enero y noviembre de ese año alcanzaron 1.12 billones de pesos, equivalentes a 13.46% de los activos administrados, y el año cerró con 1.14 billones de plusvalías, una cifra máxima histórica. Ese resultado se produjo bajo el régimen ampliado de octubre de 2024, aunque su atribución precisa a los cambios normativos exige separar el efecto de mercado del efecto de rediseño de portafolio.

Las comisiones máximas autorizadas por CONSAR para el ejercicio 2026 continúan la tendencia de moderación observada en la última década. Aun así, la dispersión entre AFORES es material y el trabajador puede modificar su elección mediante los mecanismos de traspaso previstos en la propia LSAR.

Conclusiones

  1. El régimen de inversión ha migrado de un portafolio único con exposición casi exclusiva a deuda gubernamental hacia un esquema multi-activo con diez SIEFORES generacionales, capaz de acomodar renta variable, valores extranjeros, instrumentos estructurados, FIBRAs y derivados dentro de un marco de límites cuantitativos y controles de riesgo agregado.

  2. La reforma del 29 de octubre de 2024 amplió la frontera de activos alternativos, elevando los estructurados de 20% a 30% y las FIBRAs de 10% a 12.5%, además de armonizar límites por moneda extranjera y abrir la puerta a Emisoras Simplificadas alineadas con la reforma a la Ley del Mercado de Valores.

  3. La resolución del 21 de julio de 2025 reforzó gobernanza y destino geográfico al exigir que los estructurados con vocación nacional canalicen al menos 80% de la inversión comprometida a proyectos en México y al imponer subcomités especializados con experiencia legal y de inversión.

  4. La diversificación internacional sigue por debajo del techo regulatorio, con 15.12% de la cartera consolidada en valores extranjeros al cierre de 2024, frente a un tope agregado de 20% por SIEFORE.

  5. La aportación de las SIEFORES al financiamiento de infraestructura supera el billón de pesos, con los CKDs y CERPIs concentrando la mayor participación relativa dentro del universo alternativo.

  6. El desafío pendiente es traducir el margen regulatorio ampliado en decisiones de portafolio que preserven el rendimiento neto de largo plazo del trabajador, sin diluir el mandato de seguridad y diversificación que ha sostenido el retorno real histórico del sistema en niveles cercanos a 5% anual.

La información completa de cartera, rendimientos y comisiones está disponible en el portal de CONSAR y en los informes trimestrales que la Comisión entrega al H. Congreso de la Unión.

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