Remesas a México 2025-2026: el fin de once años de crecimiento y la nueva arquitectura del envío
Análisis de la caída de 4.56% en remesas a México en 2025, primera contracción anual desde 2013, y el repunte de 1.4% en el primer trimestre de 2026.
Contexto
El año 2025 marcó un punto de inflexión en la dinámica de los ingresos por remesas familiares de México. Tras once años consecutivos de crecimiento documentados por el Banco de México, el flujo se contrajo en términos anuales por primera vez desde 2013, con un descenso de 4.56 por ciento respecto a 2024. El ajuste se gestó en simultáneo con un viraje sustantivo en la política migratoria y comercial de Estados Unidos, y con la aprobación, en julio de 2025, de un nuevo gravamen federal sobre ciertas remesas, vigente desde el 1 de enero de 2026. El presente análisis examina la magnitud de la caída de 2025, su descomposición entre número de operaciones y monto promedio, la incidencia del nuevo marco fiscal estadounidense, la geografía de la dependencia y la trayectoria del primer cuatrimestre de 2026.
La trayectoria del ingreso por remesas
Las remesas familiares hacia México sumaron 61 mil 791 millones de dólares en 2025, frente a los 64 mil 746 millones de dólares de 2024 reportados por el Banco de México. La contracción anual de 4.56 por ciento constituye el mayor ajuste de la serie desde la caída de 15.51 por ciento observada en 2009, en el contexto de la Gran Recesión, y rompe la racha más larga de incrementos anuales consecutivos en la historia de la estadística, registrada entre 2014 y 2024. En marzo de 2025 se interrumpió, además, una secuencia de 46 meses consecutivos en los que el flujo mensual había crecido frente al mismo mes del año previo.
La estructura del declive se observa con claridad cuando se descompone el ingreso agregado en sus dos determinantes inmediatos: el número de operaciones y el monto promedio por envío. Durante 2025 se registraron 155.74 millones de transacciones, una caída anual de 5.5 por ciento, mientras que el envío promedio creció apenas 1.0 por ciento, hasta 397 dólares por operación. El ajuste a la baja fue dominado, por tanto, por una contracción del volumen y no por una reducción del tamaño individual del envío.
El componente intra-anual reforzó esta lectura. Entre abril y noviembre de 2025, el flujo encadenó ocho meses consecutivos de variación anual negativa, con una caída promedio de 7.0 por ciento, de acuerdo con el seguimiento publicado por BBVA Research. La segunda mitad del año concentró la mayor parte del deterioro: en julio de 2025 el ingreso retrocedió 4.7 por ciento anual y se ubicó en el nivel más bajo para ese mes desde 2022. La trayectoria contrasta con la dinámica de los años previos, en los que el flujo había crecido sin interrupción durante toda la pandemia y el ciclo de recuperación posterior.
Tabla resumen del cierre 2024-2025
| Indicador | 2024 | 2025 | Variación |
|---|---|---|---|
| Ingresos por remesas (millones de dólares) | 64,746 | 61,791 | -4.56% |
| Operaciones (millones) | 164.85 | 155.74 | -5.5% |
| Envío promedio (dólares) | 393 | 397 | +1.0% |
Fuente: Banco de México, Información de Ingresos y Egresos por Remesas, cierre de 2025.
El impuesto del One Big Beautiful Bill
El segundo factor decisivo del ajuste se ubica en la nueva arquitectura fiscal de Estados Unidos sobre los envíos al exterior. El paquete fiscal conocido como One Big Beautiful Bill Act, firmado por el ejecutivo estadounidense en julio de 2025, introdujo un gravamen federal de 1 por ciento sobre las remesas pagadas con efectivo, giro postal, cheque de caja o instrumentos físicos similares. El gravamen entró en vigor el 1 de enero de 2026 y exime expresamente las transferencias originadas en cuentas bancarias y en tarjetas de débito o crédito emitidas en Estados Unidos.
La versión inicial del proyecto, aprobada por la Cámara de Representantes en mayo de 2025, contemplaba una tasa de 5 por ciento. La negociación posterior en el Senado redujo el gravamen primero a 3.5 por ciento y, finalmente, a 1 por ciento en la versión aprobada el 1 de julio de 2025. El gobierno de México concentró su cabildeo en limitar el alcance del impuesto y en excluir los métodos digitales, dado que las transferencias electrónicas concentran 99.1 por ciento del flujo total: 61 mil 197 millones de dólares de los 61 mil 791 millones registrados en 2025, de acuerdo con el Banco de México.
El diseño del gravamen mantiene, sin embargo, exposición sobre dos segmentos relevantes. Primero, la población migrante sin acceso a banca formal en Estados Unidos, que continúa utilizando efectivo y giros postales como vehículo de envío. Segundo, los corredores de pago que liquidan en efectivo en el lado mexicano: durante 2025, 49.6 por ciento de los ingresos por remesas se cobró en efectivo y 50.4 por ciento se depositó directamente en cuenta del beneficiario, lo que perfila una sensibilidad relevante a recomposiciones en el canal de origen.
Geografía de la recepción y de la dependencia
La composición territorial del flujo se mantuvo estable en sus rasgos centrales, pero con un reordenamiento en los primeros lugares. En 2025, Guanajuato desplazó a Michoacán como principal entidad receptora, con 5 mil 515 millones de dólares, frente a los 5 mil 394 millones captados por Michoacán y los 5 mil 146 millones de Jalisco. Junto con Chiapas, Ciudad de México, Estado de México, Oaxaca, Puebla y Guerrero, las nueve principales entidades concentraron alrededor de 62 por ciento del agregado nacional.
La dependencia relativa, medida como proporción del flujo respecto al Producto Interno Bruto estatal, ofrece un mapa distinto. De acuerdo con la actualización publicada por BBVA Research en marzo de 2026, las remesas representaron 13.9 por ciento del PIB estatal tanto en Guerrero como en Chiapas en 2025, los valores más altos entre las 32 entidades. La distancia con los siguientes lugares es significativa: Oaxaca registró 10.7 por ciento, Michoacán 10.5 por ciento y Zacatecas 9.9 por ciento. A nivel nacional, las remesas equivalieron a 3.5 por ciento del PIB en 2024, según el mismo reporte.
El contraste entre niveles absolutos y dependencia es analíticamente relevante. Entidades con economías diversificadas como Guanajuato o Jalisco encabezan la lista por monto recibido, pero la incidencia sobre el ingreso agregado de sus hogares es menor. En Chiapas y Guerrero, con menor base productiva, mayores tasas de pobreza multidimensional y estructuras laborales más informales, una contracción del flujo se traduce con mayor inmediatez en presión sobre el consumo de los hogares y en menor capacidad de ahorro. El Foro de Remesas del CEMLA, en su nota de agosto de 2025, estimó que cerca de 4.5 millones de hogares mexicanos reciben remesas con regularidad, equivalentes a 11.3 por ciento del total nacional.
El primer cuatrimestre de 2026
La transición a 2026 mostró un cambio de signo, aunque el ritmo del repunte se ubica claramente por debajo de la trayectoria pre-2025. En el primer trimestre de 2026, el ingreso por remesas sumó 14 mil 457 millones de dólares, un avance anual de 1.4 por ciento. El número de operaciones se contrajo 4.0 por ciento, hasta 35.7 millones, mientras que el envío promedio creció 5.7 por ciento, hasta 405 dólares. La aritmética del repunte se explica, por tanto, por el lado del monto por operación y no por una recuperación del volumen.
El comportamiento mensual confirmó este patrón. En marzo de 2026, el número de envíos cayó 3.6 por ciento, hasta 12.93 millones de operaciones, mientras que el promedio por remesa creció 8.9 por ciento, hasta 417 dólares. En abril, el ingreso mensual fue de 4 mil 978 millones de dólares, con un crecimiento anual de 3.7 por ciento, derivado de un descenso de 1.7 por ciento en el número de operaciones y un avance de 5.5 por ciento en el envío promedio. Frente al mes inmediato anterior, sin embargo, los ingresos retrocedieron 3.5 por ciento, indicio de que la mejora interanual coexiste con una dinámica intermensual más volátil.
En el acumulado enero-abril de 2026, el flujo sumó 19 mil 676 millones de dólares, un crecimiento anual de 2.6 por ciento. La proporción canalizada por transferencias electrónicas se mantuvo en 99.1 por ciento, en línea con la estructura del año previo.
BBVA Research, en su proyección publicada el 1 de junio de 2026, anticipó un crecimiento del flujo cercano a 2 por ciento al cierre del año. La institución advirtió que la mejora del envío promedio observada en los primeros meses está vinculada en parte a la depreciación del peso frente al dólar, que eleva el valor en moneda local de la remesa sin reflejar una mejora de ingresos del migrante, y no necesariamente a una recuperación estructural del mercado laboral mexicano en Estados Unidos.
Riesgos sobre la dinámica del año
Tres factores acotan la trayectoria esperada para el conjunto de 2026. El primero es el comportamiento del empleo hispano en Estados Unidos, particularmente en construcción, agricultura y servicios, sectores con presencia desproporcionada de trabajadores mexicanos. Una desaceleración de la economía estadounidense contiene un sesgo negativo sobre la generación de remesas, dado que el envío promedio responde con elasticidad al ingreso disponible del migrante. Los Informes Trimestrales del Banco de México y los reportes del Foro de Remesas del CEMLA han documentado de manera consistente esta sensibilidad.
El segundo factor es la operación efectiva del impuesto del 1 por ciento sobre remesas físicas establecido por el One Big Beautiful Bill. Aunque el alcance directo es limitado por la concentración del flujo en canales electrónicos, la posibilidad de recomposición fiscal estadounidense durante 2026 y los costos administrativos para operadores de pago en efectivo mantienen abierta la sensibilidad del corredor. La nota de remesas de agosto de 2025 del CEMLA ubicó las políticas migratorias y fiscales como el principal vector de riesgo del flujo en el corto plazo.
El tercer factor es el tipo de cambio. La trayectoria del peso opera sobre dos márgenes simultáneos: el ingreso traducido al hogar receptor en moneda local y la magnitud nominal del envío, en la medida en que los migrantes ajustan su patrón de remesa en función del poder de compra que la transferencia obtendrá en México. El comportamiento del peso entre febrero y mayo de 2026 contribuyó a sostener el envío promedio en dólares, pero un eventual fortalecimiento podría revertir esta contribución.
Conclusiones
- El año 2025 cerró la racha más larga de crecimiento de remesas en la serie del Banco de México: con un descenso anual de 4.56 por ciento y 61 mil 791 millones de dólares recibidos, el flujo retrocedió por primera vez desde 2013 y marcó el mayor ajuste anual desde 2009.
- La descomposición del ajuste muestra una contracción dominada por el volumen: el número de operaciones cayó 5.5 por ciento en 2025, mientras que el monto promedio por envío se mantuvo prácticamente estable.
- El cuatrimestre enero-abril de 2026 revirtió el signo, pero con dinámicas heterogéneas: el flujo creció 2.6 por ciento anual, sostenido por el envío promedio y no por la recuperación del número de operaciones, que continúa contrayéndose.
- El impuesto del 1 por ciento del One Big Beautiful Bill, vigente desde el 1 de enero de 2026, opera sobre un margen acotado del flujo total, dado que 99.1 por ciento de las remesas se canaliza por transferencias electrónicas. La sensibilidad mayor recae en la población migrante sin acceso a banca formal en Estados Unidos y en los canales de pago en efectivo del lado mexicano.
- La concentración geográfica del flujo se modificó al margen: Guanajuato superó a Michoacán como principal entidad receptora en 2025, pero la dependencia relativa más alta sigue ubicada en Guerrero y Chiapas, donde las remesas equivalen a 13.9 por ciento del PIB estatal.
- La perspectiva para el cierre de 2026 es de crecimiento moderado: BBVA Research proyecta un avance cercano a 2 por ciento, sujeto a la trayectoria del empleo hispano en Estados Unidos, a la evolución del tipo de cambio y a la operación efectiva del nuevo régimen fiscal sobre remesas físicas.
Las series mensuales completas, desagregadas por entidad federativa, modalidad de pago y país de origen, se publican en el portal del Banco de México con frecuencia mensual. Los reportes analíticos derivados están disponibles en los anuarios y notas técnicas de BBVA Research y del Foro de Remesas del CEMLA.