Reservas internacionales del Banco de México: arquitectura del activo externo y el récord de 2025-2026
Análisis de la reserva internacional de Banxico en 2026: marco legal, composición, trayectoria 2018-2026 en máximos históricos y su papel en la estabilidad macrofinanciera.
Contexto
La reserva internacional del Banco de México cerró la semana del 14 de agosto de 2026 en 257,417 millones de dólares, tercer avance semanal consecutivo y un incremento acumulado de 5,542 millones de dólares respecto al saldo del 31 de diciembre de 2025. La cifra prolonga la trayectoria alcista iniciada en 2023 y consolida un nivel sin precedente desde que el propio banco central publica el indicador de manera sistemática. La reserva no solo constituye el activo externo más visible del país: es el instrumento de política monetaria con el que Banxico opera la última línea de defensa de la balanza de pagos y del poder adquisitivo de la moneda.
Marco legal
El régimen de la reserva internacional se articula alrededor de la Ley del Banco de México publicada en el Diario Oficial de la Federación el 23 de diciembre de 1993. El artículo 18 establece que el banco central contará con una reserva de activos internacionales con la finalidad de contribuir a la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda mediante la compensación de desequilibrios entre los ingresos y egresos de divisas del país. El artículo 19 fija la composición del agregado: divisas y oro propiedad del banco libres de gravamen y sin restricción de disponibilidad, la parte de la posición de México en el Fondo Monetario Internacional que exceda la deuda con el organismo, y las divisas provenientes de financiamientos contratados con propósitos de regulación cambiaria.
La ley también define la mecánica de flujo. El artículo 34 obliga a las entidades del sector público, en particular a Pemex, a canalizar al Banco de México las divisas provenientes de sus operaciones comerciales por encima de un umbral, arreglo replicado por el Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo desde la Reforma Energética. El artículo 46 faculta a Banxico a operar con divisas y oro y a efectuar reportos y depósitos con bancos centrales, con el Banco de Pagos Internacionales y con el propio FMI. Sobre esa base legal se construye la administración táctica del activo, con criterios de seguridad, liquidez y rendimiento en ese orden.
Composición y publicación
La reserva internacional está mayoritariamente compuesta por activos en moneda extranjera de alta calidad crediticia. El Banco de México reporta que su portafolio se concentra en valores soberanos y cuasi-soberanos, depósitos en bancos centrales del exterior y en el Banco de Pagos Internacionales, y colocaciones con contrapartes calificadas. El componente aurífero, cuantificado en cerca de 3.86 millones de onzas troy de oro fino, alcanzó una valuación de aproximadamente 16 mil 183 millones de dólares al cierre de 2025, con crecimientos que responden más al ciclo del metal que a operaciones activas de compra. La posición en el FMI y los Derechos Especiales de Giro completan la estructura.
Banxico publica el estado de cuenta semanal cada martes, con corte al viernes anterior, y difunde de forma mensual detalles adicionales sobre la administración de la reserva en informes trimestrales y anuales al Congreso. Esta periodicidad convierte a la serie en uno de los pocos indicadores macrofinancieros mexicanos con actualización semanal, característica compartida a nivel regional únicamente con un puñado de bancos centrales. La Auditoría Superior de la Federación, en su Grupo Funcional Gobierno, ha revisado en varias ocasiones la gestión de la reserva y ha confirmado la separación funcional entre las áreas de operaciones y las de control de riesgos como parte de la arquitectura interna.
Trayectoria 2018-2026
La serie muestra cinco fases distinguibles en el último ciclo. Entre 2018 y 2021 la reserva acumuló crecimientos moderados de 1.05% en 2018, 3.5% en 2019, 8.25% en 2020 y 3.4% en 2021, apoyados en el superávit de la cuenta financiera y en la asignación general de Derechos Especiales de Giro del FMI aprobada en agosto de 2021. En 2022, el saldo retrocedió a 199,094 millones de dólares con una caída de 1.63% —3,305 millones de dólares menos que el año anterior—, primer descenso anual desde 2017 en un entorno de fortaleza del dólar y menores ingresos por operaciones cambiarias del sector público.
La tercera fase comienza en 2023, con un cierre de 212,762 millones de dólares y un aumento anual de 12,415 millones (+6.2%). En 2024 la reserva mantuvo la tendencia y para el 2 de agosto de ese año registró 223,162 millones de dólares, avance de 8,859 millones respecto al cierre previo. El propio Banco de México documentó que 81.5% del incremento acumulado en 2024 correspondió a efectos de valuación —es decir, revaluación de los activos denominados en euros, libras y yenes y del oro— y no a compras netas de divisas.
El punto más alto de la serie llegó en 2025. La reserva cerró el año en 251,875 millones de dólares, con un incremento anual de 22,885 millones —el mayor en términos absolutos desde el registro sistemático que arranca en 1995—. La combinación de un dólar debilitado a lo largo del segundo semestre, la revaluación del oro y flujos netos positivos derivados de operaciones del sector público con el banco central explican el salto. En 2026 la trayectoria se ha mantenido. La reserva pasó de 255,498 millones el 31 de julio a 257,417 millones el 14 de agosto, y hacia mediados de mes acumulaba tres semanas consecutivas al alza.
Serie de cierres anuales
| Fecha de corte | Saldo (millones de USD) | Variación anual (%) |
|---|---|---|
| 31-dic-2018 | ~176,384 | +1.05 |
| 31-dic-2019 | ~180,878 | +3.50 |
| 31-dic-2020 | ~195,667 | +8.25 |
| 31-dic-2021 | ~202,399 | +3.40 |
| 31-dic-2022 | 199,094 | -1.63 |
| 31-dic-2023 | 212,762 | +6.20 |
| 31-dic-2025 | 251,875 | +9.99 |
| 14-ago-2026 | 257,417 | +2.20 acumulado |
Los saldos entre 2018 y 2021 son cifras derivadas a partir de las variaciones porcentuales publicadas por Banxico; las restantes provienen de los comunicados semanales del banco central.
Fuentes y usos
El aumento de la reserva rara vez proviene de una intervención directa en el mercado cambiario. Bajo el régimen de flotación adoptado en diciembre de 1994, las intervenciones han sido excepcionales y en su mayoría regladas —subastas de opciones de venta entre 1996 y 2001, subastas ordinarias de dólares en episodios de estrés como 2008-2009 y 2020, y el programa de coberturas cambiarias vía Non-Deliverable Forwards a partir de 2017— y las tres principales fuentes de acumulación han sido la venta de dólares del sector público al banco central, los rendimientos de los propios activos de reserva y los efectos de valuación por movimientos cambiarios y de precios de mercado.
El brazo público del flujo tiene dos vertientes. La primera es el propio Fondo Mexicano del Petróleo, que canaliza las divisas de la renta petrolera a Banxico bajo el marco de la Ley del Fondo Mexicano del Petróleo y de la Ley del Banco de México. La segunda es Pemex, cuya contribución ha oscilado. En años recientes la empresa productiva del Estado ha sido comprador neto de divisas a Banxico para cubrir importaciones de combustibles y servicio de deuda; en 2017 su aporte a la reserva fue negativo por primera vez desde 1996 con base en información pública. Esta interacción explica por qué, en varias semanas de 2024 y 2025, el nivel semanal de la reserva se movió en sentido inverso al ciclo del petróleo.
Los rendimientos del portafolio derivan de la política de administración descrita por Banxico, con tramos de liquidez y tramos de inversión. La distribución por moneda —principalmente dólares, con posiciones diversificadoras en euro, libra esterlina, yen y otras divisas de reserva— explica por qué la depreciación reciente del dólar frente a esas divisas contribuyó al récord de 2025. El efecto valuación, aunque contable en apariencia, es plenamente convertible: los activos pueden liquidarse en dólares al tipo de cambio de mercado.
Cobertura y adecuación
La suficiencia de la reserva se evalúa contra varios indicadores estándar del FMI y del Banco de Pagos Internacionales. En abril de 2025 la subgobernadora Galia Borja Gómez indicó, en una intervención pública, que la reserva mexicana equivale a cerca de cinco meses de importaciones, referencia habitual del criterio de suficiencia comercial. Otro parámetro es la razón entre la reserva y la deuda externa de corto plazo residual: los propios comunicados de Banxico ubican esa relación por encima de 300% en 2024, tres veces el mínimo prudencial sugerido por el FMI en su métrica de Assessing Reserve Adequacy.
En términos macroeconómicos, la reserva representa aproximadamente 13% del Producto Interno Bruto medido en dólares corrientes, participación que se ha mantenido relativamente estable pese al crecimiento nominal del saldo y del propio PIB. La combinación de un tipo de cambio flexible, un mercado cambiario profundo y una posición sólida de reserva sostiene la calificación crediticia soberana en grado de inversión, en un contexto en el que las agencias han incorporado la fortaleza externa como uno de los pilares del análisis del riesgo país.
Como complemento, México mantiene desde noviembre de 2009 una Línea de Crédito Flexible con el FMI, renovada periódicamente. El instrumento no forma parte de la reserva propiamente dicha —solo se contabiliza si se dispone de él— pero constituye un colchón adicional que ha reforzado la posición externa sin costo fiscal directo por más de tres lustros. En las revisiones más recientes el FMI reconoció que el país cumple con los criterios de acceso calificado, condición que muy pocas economías emergentes sostienen.
Comparativo regional
Dentro de América Latina, México ocupa el segundo lugar por volumen absoluto de reservas, sólo por detrás de Brasil. Datos citados por CEPAL en su Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2025 y complementados por reportes de bancos centrales indican que Brasil administraba cerca de 357,827 millones de dólares hacia mediados de 2025, mientras que Perú, tercero en la región, se ubicaba alrededor de 73,967 millones. La distancia entre las tres primeras economías refleja tanto el tamaño relativo de sus balanzas de pagos como decisiones de política de largo plazo: Brasil ha acumulado reservas más agresivamente en las últimas dos décadas y Perú ha priorizado un colchón cambiario elevado bajo un régimen de intervención más frecuente.
La lectura relativa cambia cuando se corrige por el tamaño de la economía. México presenta una razón reserva/PIB inferior a la de Perú y comparable a la de Chile, pero superior a la de la mayoría de sus pares grandes. En términos de meses de importaciones, la comparación depende de la estructura de comercio: una economía menos abierta como Brasil tiende a exhibir coberturas más amplias, mientras que México, con un coeficiente de apertura superior al 70% del PIB, requiere un colchón mayor en términos absolutos para alcanzar niveles similares de cobertura.
Papel en la estabilidad macrofinanciera
La función esencial de la reserva es servir como amortiguador ante choques externos. En los episodios recientes —turbulencia global de marzo de 2020, ajuste de tasas de la Reserva Federal en 2022 y 2023, y la volatilidad cambiaria de finales de 2024 asociada a la incertidumbre arancelaria— el nivel del activo externo sirvió para anclar expectativas sin necesidad de intervenciones cuantiosas. La combinación de un régimen de flotación creíble, una reserva superior a los mínimos prudenciales y la Línea de Crédito Flexible ha permitido que el tipo de cambio absorba los choques sin transmitirlos por completo al canal de la inflación.
La contraparte fiscal de la acumulación no es despreciable. Cada dólar de reserva implica un pasivo interno equivalente en moneda nacional, ya sea en forma de base monetaria o de instrumentos de esterilización monetaria emitidos por Banxico —principalmente los Bonos de Regulación Monetaria y los depósitos regulatorios—. La diferencia entre el rendimiento en pesos que paga Banxico por esterilizar y el rendimiento en dólares que recibe por invertir la reserva constituye el llamado costo cuasifiscal del acervo externo. En el balance del banco central de la última década, ese costo se ha compensado en años favorables por revaluaciones y por rendimientos en tramos largos, y ha requerido asignaciones al Gobierno Federal en años de utilidades, tema recurrente en la discusión sobre la relación entre política monetaria y política fiscal.
Conclusiones
- La reserva internacional cerró la semana del 14 de agosto de 2026 en 257,417 millones de dólares, tras un cierre récord de 251,875 millones al 31 de diciembre de 2025 y una acumulación de 5,542 millones en lo que va del año.
- La arquitectura legal descansa en los artículos 18, 19, 34 y 46 de la Ley del Banco de México y en el papel de Pemex y del Fondo Mexicano del Petróleo como principales canalizadores públicos de divisas.
- La composición está dominada por activos en moneda extranjera de alta calidad, con un componente aurífero de cerca de 3.86 millones de onzas troy y una participación en el FMI.
- El grueso del incremento reciente proviene de rendimientos y efectos de valuación —81.5% del avance en 2024 se explicó por ese canal— más que de intervenciones activas en el mercado cambiario.
- Los indicadores estándar de suficiencia —cinco meses de importaciones y cobertura superior a 300% de la deuda externa de corto plazo— ubican a la reserva por encima de los mínimos prudenciales del FMI.
- El colchón externo, complementado por la Línea de Crédito Flexible con el FMI vigente desde 2009, ha funcionado como ancla del tipo de cambio y del riesgo soberano en los episodios de estrés recientes, sin absorber por sí solo los ajustes que la flotación permite.
La reserva internacional del Banco de México es hoy, en términos absolutos y de suficiencia, el activo externo mejor dotado desde la reforma cambiaria de 1994. Su trayectoria en 2025 y 2026 se explica menos por decisiones discrecionales de acumulación que por la interacción de un dólar debilitado, un mercado del oro en máximos y el mecanismo institucional de canalización de divisas del sector público. El reto pendiente no es de nivel, sino de comunicación y de política: cómo articular su tamaño con el debate sobre el costo cuasifiscal, el destino de las utilidades del banco central y la resiliencia frente a un entorno externo que, a la vuelta de la revisión del T-MEC y de la normalización monetaria en Estados Unidos, no está garantizado.