Mercados Laborales

Rotación laboral y densidad del empleo formal en el IMSS: la fricción del mercado laboral mexicano a 2026

Análisis de la rotación laboral en el empleo formal IMSS, sus determinantes estructurales y su efecto sobre la densidad de cotización del SAR a mediados de 2026.

IMSS Rotación laboral ENOE SAR Densidad de cotización
Por Estructura

Contexto

La discusión pública sobre el mercado laboral mexicano suele organizarse en torno a dos indicadores: la tasa de desocupación y la tasa de informalidad. La primera, medida por la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, se ha mantenido en mínimos históricos durante 2025 y el arranque de 2026; la segunda, en cambio, ha oscilado alrededor de 55 por ciento en los últimos trimestres, sin señales de reducción sostenida. La lectura combinada de ambas cifras alimenta una interpretación optimista del empleo agregado y, al mismo tiempo, una visión pesimista sobre la calidad estructural de los puestos generados.

Existe, sin embargo, una tercera dimensión que rara vez ocupa el debate y que resulta determinante para las trayectorias contributivas del Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR): la rotación laboral, entendida como la frecuencia con la que un mismo puesto de trabajo cambia de ocupante o con la que un mismo trabajador transita entre empleos formales, informales o desocupación. Esa fricción del mercado, medida a partir de los movimientos afiliatorios del IMSS y del panel rotatorio de la ENOE, es la variable oculta detrás de la densidad de cotización promedio en el rango de 40 a 47 por ciento que documenta la CONSAR para la Generación Afore. El presente texto describe cómo se mide la rotación, cuál es su magnitud en el ciclo 2025-2026, cuáles son sus determinantes y por qué constituye el eslabón faltante en la conversación sobre la suficiencia de las pensiones futuras.

Cómo se mide la rotación laboral

Movimientos afiliatorios en el IMSS

El registro administrativo del IMSS permite construir la medida más completa de rotación en el empleo formal privado. Cada mes, el instituto reporta el saldo neto de puestos de trabajo afiliados y desagrega la variación en altas y bajas, distinguiendo entre trabajadores permanentes y eventuales. El saldo neto es el que suele dominar la comunicación pública; sin embargo, el flujo bruto, esto es, la suma de altas más bajas dividida entre el promedio de puestos, ofrece una lectura mucho más rica sobre la dinámica del mercado formal.

Con base en la información divulgada por el instituto para los primeros cinco meses de 2026, el padrón de puestos afiliados alcanzó 22.7 millones al cierre de abril, con una generación neta acumulada que se moderó frente a los ritmos observados entre 2021 y 2023. Detrás de esa cifra, el flujo bruto mensual promedio se mantuvo en niveles equivalentes a poco más de 5 por ciento del padrón, un valor consistente con una economía en la que millones de altas y bajas se compensan y en la que la permanencia media de una relación laboral formal continúa siendo relativamente corta.

El panel rotatorio de la ENOE

Del lado del INEGI, la ENOE opera bajo un esquema de panel rotatorio: cada vivienda seleccionada es visitada durante cinco trimestres consecutivos, lo que permite observar transiciones individuales entre condiciones de ocupación. Con esa base, el instituto construye matrices de flujos que capturan la probabilidad de pasar de la ocupación formal a la informal, de la ocupación a la desocupación, o de fuera de la fuerza de trabajo a alguna de las condiciones activas.

La ENOE es también la fuente para las mediciones de subocupación y de condiciones críticas de ocupación, indicadores que complementan la lectura de la rotación al mostrar que los empleos generados en el margen no siempre desplazan al segmento informal, sino que con frecuencia coexisten con él en trayectorias individuales fragmentadas. La combinación de ambas fuentes —flujos administrativos del IMSS y matrices de transición de la ENOE— es la que permite hablar con rigor de la rotación como fenómeno estructural.

Evidencia empírica a mediados de 2026

Magnitud agregada

La lectura conjunta de las series disponibles a mediados de 2026 sugiere que la rotación en el empleo formal privado mexicano sigue elevada en comparación con las referencias de la OCDE. El OECD Employment Outlook 2025, publicado en julio de 2025, ubicó a México en el segmento de países con mayor duración media del desempleo y, simultáneamente, con menor duración media de la relación laboral, un patrón característico de mercados con alta fricción y baja densidad contractual.

Las series del IMSS muestran, además, un patrón estacional muy marcado. Los meses de fin de año concentran una parte relevante de las altas, mientras que enero y febrero suelen registrar bajas importantes ligadas a la finalización de contratos por temporada. Ese patrón, característico de los sectores comercial y turístico, se ha mantenido estable a lo largo de la última década y explica una parte de la fricción observada, aunque no la totalidad.

Diferencias sectoriales

La rotación no es homogénea. Los sectores intensivos en manufactura de exportación —automotriz, electrónica, equipo médico— muestran menor rotación relativa porque descansan en relaciones laborales de mayor duración vinculadas a contratos colectivos y a calificaciones específicas. En el otro extremo, el comercio al menudeo, los servicios de alimentación y los servicios personales presentan flujos brutos mensuales que superan varias veces el saldo neto, con altas y bajas que llegan a representar más de la décima parte del padrón sectorial en meses puntos.

La construcción constituye un caso paradigmático: la contratación por obra determinada, autorizada por los artículos 35 y 36 de la Ley Federal del Trabajo, genera una rotación estructuralmente alta que se traduce en periodos de cotización cortos y saldos SAR reducidos por trabajador. La Encuesta Nacional de Empresas Constructoras del INEGI ha documentado esa dinámica de forma consistente, aunque su periodicidad y cobertura limitan la comparación con series administrativas.

Comparativo internacional

El Pensions at a Glance 2025 de la OCDE, en su capítulo país, insiste en que la baja densidad de cotización y la alta rotación son dos facetas del mismo fenómeno estructural. Países como Chile, con densidades observadas también cercanas a 50 por ciento, muestran patrones similares; en contraste, economías con mercados laborales más estables, como los Países Bajos o Dinamarca, presentan densidades superiores a 80 por ciento y rotaciones brutas anuales muy inferiores a las mexicanas. El diagnóstico comparado resulta útil para descartar interpretaciones cortoplacistas: la rotación mexicana no responde exclusivamente al ciclo, sino a rasgos institucionales persistentes.

Determinantes estructurales

Contratos de duración determinada y periodos a prueba

La reforma laboral de 2012 amplió el catálogo de modalidades contractuales de la LFT al incorporar el contrato a prueba (artículo 39-A), el contrato para capacitación inicial (artículo 39-B) y las relaciones por temporada. Aunque el objetivo declarado fue formalizar prácticas preexistentes y reducir la informalidad, la evidencia acumulada desde entonces sugiere que esos instrumentos también contribuyeron a incrementar la rotación en los segmentos de baja calificación al permitir renovaciones sucesivas dentro de plazos acotados.

La reforma de subcontratación de 2021, analizada por la STPS y el IMSS en distintos informes, redujo un componente relevante de la rotación —el asociado a la simulación mediante intermediarios— al obligar a la migración de trabajadores al patrón real. Sin embargo, esa reducción no eliminó la rotación estructural del sector servicios ni las prácticas de contratación por proyecto que hoy predominan en cadenas de valor logístico y en plataformas digitales.

Estacionalidad y ciclo

La sensibilidad del empleo formal al ciclo económico se manifiesta con claridad en los momentos de desaceleración. Durante 2025 y el primer semestre de 2026, la moderación en la generación neta de puestos IMSS coincidió con la contracción del PIB en el primer trimestre y con la caída acumulada de la inversión fija bruta. Ese ajuste no se produjo mediante despidos masivos, sino a través de una reducción sostenida en el ritmo de altas: los empleadores dejaron de reponer bajas naturales, y con ello el flujo neto se moderó sin que el flujo bruto perdiera intensidad.

Salarios, transiciones a la informalidad y territorio

La informalidad opera como amortiguador cíclico y como destino habitual de las salidas del empleo formal. La ENOE del 4T 2025 mostró tasas de informalidad que superan 65 por ciento en Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Puebla, frente a valores inferiores a 40 por ciento en Nuevo León, Coahuila y Chihuahua. Esa dispersión geográfica de la formalidad se traslada a la rotación: en los estados con mercados laborales más formales, la duración media de la relación laboral es mayor y la densidad de cotización observada supera con holgura la media nacional.

El Reporte sobre las Economías Regionales de Banco de México correspondiente al primer trimestre de 2026 documentó, en línea con lo anterior, que la debilidad del empleo formal en el sureste no se refleja de manera equivalente en la tasa de desocupación, pues las transiciones tienden a producirse hacia la informalidad más que hacia la búsqueda activa de empleo.

Consecuencias para el SAR y la seguridad social

El puente hacia la densidad de cotización

La densidad de cotización promedio de la Generación Afore, ubicada por la CONSAR en el rango de 40 a 47 por ciento, no es un rasgo individual del trabajador; es el resultado agregado de la rotación entre empleos formales, informales y no ocupación a lo largo de una vida laboral. Cada bimestre sin aportación efectiva reduce el saldo pensionario final y, por la vía del interés compuesto, ejerce un efecto asimétrico sobre la tasa de reemplazo proyectada.

El escalamiento de la aportación obrero-patronal de cesantía y vejez de 6.5 por ciento a 15 por ciento del salario base de cotización entre 2023 y 2030, ordenado por el decreto del 16 de diciembre de 2020, corrige por la vía de la cuantía uno de los tres determinantes del saldo pensionario: la tasa de contribución. Pero deja intacto el segundo determinante crítico —la densidad—, cuya baja magnitud diluye buena parte del beneficio esperado. La aritmética es directa: un incremento de la aportación absorbido por una densidad de 45 por ciento equivale, en términos de saldo acumulado, a menos de la mitad del efecto teórico calculado sobre una carrera continua.

Efectos sobre las ramas de seguridad social

La rotación tiene también consecuencias sobre las ramas contributivas del IMSS distintas del SAR. El Seguro de Enfermedades y Maternidad requiere periodos mínimos de cotización previos al parto o a la incapacidad; el Seguro de Invalidez y Vida exige, en la modalidad de invalidez, un umbral de 250 semanas conforme al artículo 122 de la Ley del Seguro Social; el retiro parcial por desempleo del artículo 191 se calcula con base en semanas cotizadas y bimestres de la subcuenta de retiro. En todos esos casos, la rotación reduce la cobertura efectiva de trabajadores que, aun cotizando en el momento del hecho generador, no acumulan las semanas necesarias para acceder al beneficio.

Agenda 2026

El Programa Sectorial de Trabajo 2025-2030 de la STPS reconoce la fricción del mercado laboral como uno de los frentes de la política pública, aunque no la aborda de manera directa mediante metas cuantificables. La consolidación de la Plataforma Nacional del Empleo y la ampliación de programas de intermediación laboral apuntan a reducir los costos de búsqueda en el margen; la agenda de inspección y formalización, en cambio, apunta a reducir las transiciones hacia la informalidad. Ninguna de las dos, por sí sola, corrige la rotación estructural asociada a la contratación temporal.

En paralelo, la nueva arquitectura de plataformas digitales, la reforma del trabajo del hogar y la incorporación de sectores tradicionalmente informales al IMSS —analizadas en trabajos previos— son mecanismos que pueden actuar sobre la densidad efectiva al abrir espacios de cotización a segmentos hasta ahora fuera del sistema. La revisión del T-MEC en el segundo semestre de 2026 y el debate sobre el capítulo laboral son otro vector relevante, pues las relaciones laborales de mayor duración se concentran precisamente en el sector exportador.

Conclusiones

  1. La rotación laboral es la variable oculta detrás de la baja densidad de cotización en el SAR mexicano. Su magnitud se documenta con la conjunción de los movimientos afiliatorios del IMSS y del panel rotatorio de la ENOE, no con los indicadores agregados de ocupación y desempleo.
  2. La rotación no es homogénea. Se concentra en comercio, servicios y construcción, y coexiste con relaciones laborales de mayor duración en manufactura de exportación. La dispersión regional es igualmente marcada, con estados del sureste que canalizan las salidas del empleo formal hacia la informalidad más que hacia la desocupación abierta.
  3. Los determinantes son estructurales: modalidades contractuales de duración determinada, estacionalidad sectorial, sensibilidad al ciclo y persistencia de la informalidad como amortiguador. Ninguno se corrige con incrementos a la tasa de aportación.
  4. El impacto sobre las pensiones es de primer orden. Con densidades observadas en torno a 45 por ciento, el escalamiento de la aportación de cesantía y vejez a 15 por ciento en 2030 se traducirá, para el trabajador promedio, en menos de la mitad del beneficio teórico proyectado sobre una carrera continua.
  5. La agenda 2026 combina piezas parciales. La formalización de plataformas digitales, del trabajo del hogar y la consolidación del REPSE reducen la rotación en el margen; el Programa Sectorial de Trabajo la reconoce como diagnóstico sin metas específicas; y la revisión del T-MEC podría alterar la composición sectorial del empleo formal con efectos indirectos sobre la fricción.

La lectura combinada de la ENOE y de los reportes del IMSS a mediados de 2026 sugiere que el mercado laboral mexicano seguirá operando con una tasa de desocupación baja, una informalidad elevada y una rotación estructural que continúa erosionando la densidad efectiva de cotización. Sin una intervención que actúe directamente sobre esa fricción, los aumentos de aportación programados por la reforma de 2020 producirán mejoras acotadas en las tasas de reemplazo y la corrección del sistema seguirá dependiendo, en la práctica, de la expansión del pilar no contributivo.

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